La hija de Ana Julia Quezada, Yudith Redondo Quezada, testificó por videoconferencia desde Burgos no sin antes dejar claro que no quería ver a la acusada. La relación con su madre que ella describió no tenía nada que ver con la manifestada previamente por Quezada a preguntas de la defensa. Si Ana Julia quería simular que tenían una buena relación, su propia hija lo negó. Y es que Yudith tiene claro que únicamente “habláblamos esporádicamente por WhatsApp. Y tras lo ocurrido, no ha habido ninguna relación ni contacto con ella”. “Nunca ha sido una relación muy apegada”, precisó a una pregunta de la Fiscalía. Ahora bien, “yo nunca podría haber llegado a sospechar que -la autora de la muerte de Gabriel- había sido mi madre, porque es mi madre y eso en la cabeza humana no cabe”. El día de la desaparición del menor, Ana Julia “me llamó para decirme que Gabrielillo, al que yo no conocía, había desaparecido, que no lo encuentran y que estaban muy preocupados”. Por ese motivo Yudith fue a Almería durante los días de búsqueda, tiempo en el que no notó ningún comportamiento extraño de su madre salvo que “en una ocasión me dijo que estaba yendo al gimnasio y que mirara el tipo que se le estaba quedando. A veces la veía bien y otras mal, llorando”.

Al ser preguntada sobre el día que fue con ella a la finca donde estaba enterrado el pequeño, Yudith explicó que fueron ella, Andrés y la acusada porque me dijo: “Vamos a la finca que yo siento paz allí”. La hija también precisó que le preguntaron si habían buscado en la finca y que Ana Julia le dijo que “no” y que “en menos de 20 minutos ya estábamos fuera”, porque cuando se pusieron a buscar, Ana Julia le dijo “vámonos”.

A continuación fue el turno de la acusación, que le preguntó si no hablaron madre e hija estando Ana Julia ya en prisión: “Sí, al poco de estar en la cárcel me llamó desde un teléfono fijo. La llamada no duró ni un minuto. No quería escucharla ni hablar con ella”, afirma entre lágrimas. Después fue el turno de la defensa que lo primero que hizo fue trasladarle que “su madre siente los problemas que le haya podido ocasionar”. A continuación, el letrado trató de dejar claro que había una buena relación y que si dejaron de vivir juntas fue porque Ana Julia no podía pagar la vivienda familiar, a lo que Yudith le respondió: “A los 18 años mis padres hablaron de la casa y mi padre le propuso comprarle su parte de la casa y venir él a vivir conmigo y que ella se despreocupara de lo demás. Y así fue, vino mi padre a la casa y ella se despreocupó”.




Fuente:La razón

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