Sociedad

La Guardia Civil pedirá una orden de registro para llevarse a los niños


Juana sigue escondida. Con el teléfono móvil apagado y con el único contacto directo de su hermana Isabel, quiere evitar que ni medios ni mucho menos la Guardia Civil conozcan su paradero, aunque tras su paso el martes por el Juzgado de Instrucción número 3 de Granada, los agentes saben perfectamente su localización. Es más, anteayer dos de ellos se personaron en su domicilio y le solicitaron que entregara a sus hijos. Ella dijo desconocer su ubicación, aunque horas antes, tras salir libre de la cita judicial confirmó a LA RAZÓN que viajaría a la playa con los dos pequeños y que tenía muchas ganas de abrazarles. Con este acto el Instituto Armado cumplía así el auto del juez, al que también ha tenido acceso este diario y que determinó que no era necesaria «la localización, aprehensión o recogida física inmediata de los menores bajo su custodia para la inmediata entrega al padre, el Sr. Arcuri, sin más trámites, pretensión que tampoco puede prosperar pues ya se ha acudido al auxilios de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado», argumenta el magistrado. Y es que esta es una de las primeras decisiones que tomó la Justicia de Granada tras la demanda paterna.

Ante la negativa de la madre, cuando los agentes acudieron a su domicilio no pudieron avanzar en sus gestiones, ya que no existe una autorización judicial que permita la entrada y registro en el domicilio, ni ninguna orden especial en este sentido para restituir a los niños. Es por ello que los agentes han solicitado una orden de registro para poder entrar en la vivienda y llevarse a los menores. Fuentes policiales consultadas por este diario insisten en que «el juez denegará la orden, ya que el derecho fundamental de privacidad de una persona está por encima de la investigación de un delito», por lo que lo más seguro es que su solicitud sea denegada. Es más, «aunque desde la puerta el agente escuchara la voz del menor no podría entrar y confirmar que está allí», añade. «La orden que le formulan al juez es para cubrirse las espaldas y que sea el juez el que determine si quiere o no que se entre en la casa a por los menores». Y es que no se ha dado, por el momento, ningún cambio en el protocolo de búsqueda que ya se activó a finales de julio cuando Juana Rivas no acudió al punto de entrega y desapareció con ellos.

Entre los argumentos que esgrimió el martes el juez de guardia para dejar el libertad provisional a la madre de los dos pequeños, el principal es la falta de «encaje legal en ninguno de los preceptos, tratándose de una medida de naturaleza penal» y añade que «la petición que se realiza resulta, además de improcedente, innecesaria».

Es importante destacar, dentro del auto, la valoración del juez sobre el desequilibrio mental que, según Arcuri, tiene Juana. De acuerdo con el mismo auto, el padre de los pequeños «no ha acreditado, pese a corresponderle la carga de la prueba de conformidad, que la demandada padezca trastorno mental alguno que pudiera estar afectando a sus facultades volitivas e intelectivas de forma que represente un peligro para sus hijos». Y lo pone de manifiesto con el informe emitido por los equipos psicosociales adscritos a los juzgados de familia, «informe que el propio Arcuri habría hecho valer para justificar que la restitución de los menores a su padre no representaría ningún perjuicio para ellos. En dicho dictamen se alude a que la señora Rivas es la principal figura de referencia y de vinculación afectiva de los menores, con quienes mantiene un buen vínculo afectivo». Y subrayan que «no destacando la existencia de ningún elemento que pudiera estar afectando a dicha relación desde el punto de vista de la salud mental de la madre».

Por último, en el auto se insiste en que «no procede acordar la privación de la patria potestad de la madre respecto de sus hijos menores para su ejercicio por el padre con carácter exclusivo». Es más, en su auto el juez afirma que es una petición «extemporánea, sin permitir a la parte contraria conocer con suficiente antelación esta nueva pretensión a fin de proponer los medios de prueba que estimara pertinentes». Tras todos estos argumentos, el juez solo estimó oportuno retirar el pasaporte a los dos niños y la prohibición de los menores del espacio Schengen.

Nuevas medidas legales

Tras leer este auto, LA RAZÓN se puso en contacto con los letrados de ambas partes, María Castillo –representante de Juana Rivas– y Adolfo Alonso –abogado de Francesco Arcuri– y los dos aseguran que están estudiando las siguientes medidas legales que deben adoptar. «Juana aún tiene la orden de entregar a los menores y es lo que queremos evitar», explicó Castillo. En este mismo sentido, desde el Instituto de la Mujer de Maracena también confirmaron la ampliación, el pasado viernes, de la denuncia por malos tratos que interpuso Juana Rivas hace ya un año y cuya tramitación aún esperan.

Por su parte, la Fiscalía de Granada anunció ayer que estudia si recurrirá la decisión del juez de guardia de dejar en libertad provisional comunicada y sin fianza a Rivas. Fuentes de la Fiscalía informaron a Ep de que esta decisión puede ser revisable «de oficio» en cualquier momento, sin que haya decidido aún cuál será la fórmula elegida para recurrir, en caso de que así lo decida el Ministerio Público, que pidió prisión provisional sin fianza para Juana Rivas, tras su comparecencia ante el juez de guardia, en la que solo respondió a las preguntas de su defensa. El objetivo último de la Fiscalía es «el cumplimiento de lo enjuiciado y juzgado», en cuanto a la restitución de los menores con el padre ordenada por el Juzgado de Primera Instancia número 3 de Granada.

Independientemente de este recurso, en la vía penal, la madre de Maracena puede ser requerida para declarar por la titular del Juzgado de Instrucción número 2 de Granada, que instruye las diligencias, después de que el juez de guardia le derivara las actuaciones sobre la situación personal de Rivas, tras estar 27 días en paradero desconocido. Es en esta citación en la que se centra la abogada de Juana Rivas ahora.




Fuente:La razón

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