Hace una semana, tras ver en Netflix la serie El caso Alcácer, una pareja condujo desde su casa, en la zona de Gandia, hasta el barranco de La Romana, en Tous, el lugar donde Míriam, Toñi y Desirée fueron violadas, asesinadas y enterradas en 1992. Al llegar allí, según ha indicado este miércoles una portavoz de la Guardia Civil, la pareja «se puso a escarbar» cerca de la fosa donde fueron sepultadas y encontró unos pequeños huesos. Los envolvieron en papel de plata, condujeron 80 kilómetros de vuelta a casa y los entregaron en el Cuartel de la Guardia Civil de Oliva.

La policía judicial investiga ahora su procedencia, tal y como ha adelantado Las Provincias. Una portavoz de la Guardia Civil ha explicado que aunque los investigadores pensaron inicialmente que se trataba de huesos de animal, ha quedado determinado que son humanos. Los restos óseos están siendo analizados por el Instituto de Medicina Legal de Valencia, aunque probablemente tendrán que ser enviados a Madrid para intentar extraer de ellos ADN y compararlo con el de las tres adolescentes asesinadas tras ser interceptadas cuando iban desde Alcàsser a la discoteca Coolor de Picassent por el coche en el que iban Miguel Ricart y Antoni Anglés.

En caso de que los huesos correspondan a una de las niñas de Alcàsser, serán remitidos como prueba al juzgado de Alzira que instruyó el caso, si bien no parece que puedan tener relevancia para la investigación.




Fuente: El Pais

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