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La ‘generación Merkel’ vive feliz con la canciller | Internacional


La canciller alemana, Angela Merkel, en un acto de campaña en Greifswald. En vídeo: Entrevista al estudiante de enfermería, Alexander Jorde. Stefan Sauer (AP) | EPV

A sus 21 años, Alexander Jorde se ha convertido en una pequeña celebridad en Alemania. No muchos chicos de su edad son recibidos a tres días de las elecciones por el candidato socialdemócrata, Martin Schulz, para una charla de tú a tú. Y en su email se amontonan las peticiones de periodistas. La fama momentánea le llegó tras intervenir en un programa en el que ciudadanos interrogaban a Angela Merkel. Este enfermero en prácticas puso contra las cuerdas a la veterana canciller con una pregunta-puñal sobre el estado de los hospitales, protagonizando uno de los momentos más vibrantes de esta monótona campaña y, de paso, dejando en evidencia a periodistas y políticos profesionales que no han sabido suscitar debates de interés.

“¿Cómo pretende lograr más personal sanitario? Los enfermeros no caen del cielo”, espetó a la canciller con cara de enfado mientras la proclamada por The New York Times como “líder del mundo libre” balbuceaba unas confusas e inconcretas mejoras. “Su respuesta fue típica de Merkel: hablar mucho, pero sin comprometerse a nada”, aseguraba el viernes Jorde en un parque cercano a su casa en Hildesheim, una ciudad perfectamente intercambiable con cualquier otra de tamaño medio de Alemania.

Este domingo es un día especial para Jorde. Es uno de los tres millones de alemanes llamados a votar por primera vez en unas elecciones federales. Él lo hará por el Partido Socialdemócrata (SPD), aunque también simpatiza con Los Verdes. Tiene sus motivos para no apoyar a la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel: “La economía va bien. Pero los salarios reales son más bajos ahora que hace 15 años. Y la pobreza infantil y la desigualdad no dejan de crecer”.

Las críticas a Merkel de este joven enfermero no parecen ser la norma entre los chicos y chicas de su edad. Según insisten encuestas y sociólogos, los jóvenes alemanes están razonablemente satisfechos con la situación de su país. “Experimentos no, gracias”, parecen querer decir.

A sus 21 años, Jorde acorraló a la líder con sus preguntas en televisión

“Es una generación pragmática y poco ideologizada. Son convencionales, porque no buscan grandes cambios sociales. Pero también son abiertos y tolerantes”, sintetiza Klaus Hurrelmann, profesor en la Hertie School of Governance de Berlín especializado en estudios de la juventud.

Aquellos que voten el domingo por primera vez prácticamente no recuerdan otra canciller que la mujer de frases firmes y chaquetas de colores que ven a todas horas en la televisión. Pero tenerla al mando desde hace 12 años no ha generado ansias de cambio. Las encuestas señalan que los jóvenes son más merkelistas que sus padres.

Ni rastro de Corbyn

En Alemania, no hay rastro de los Corbyns, Sanders, Mélenchons o Iglesias que mueven masas en los países del entorno. A estas figuras se le podría acercar la popular dirigente de Die Linke (La Izquierda), Sahra Wagenknecht, pero el discurso duro de esta marxista clásica no termina de cuajar entre las nuevas generaciones. Como dice el propio Jorde: “Sahra me cae bien, pero su partido me parece de una izquierda demasiado radical”. La rabia que invade los jóvenes del mundo occidental no ha llegado a Alemania. Aquí, el extremismo no está de moda entre las nuevas generaciones.

La canciller es más popular entre los jóvenes que entre sus padres

Según los pronósticos del instituto Forsa, un 74% de los que tienen entre 18 y 21 años votarán a CDU, SPD o Verdes, los tres partidos que recorren el espectro del centro-derecha al centro-izquierda. Si se pregunta a todos los alemanes, sin distinción de edades, este porcentaje cae ocho puntos. Más datos que abundan la teoría del flechazo de los jóvenes con su eterna gobernanta: un 51% dice estar satisfecho con Merkel. En el conjunto de la sociedad, solo el 48% dice lo mismo.

“Son pragmáticos, y se encuentran con una líder que también lo es”, explica Hurrelmann. Este sociólogo se adentra incluso en el psicoanálisis para explicar esta satisfacción con el status quo: “Las madres son su gran referente. Y ellos encuentran en Merkel cualidades parecidas a las de sus progenitoras, como una gestión prudente del presupuesto o templanza ante los problemas”, asegura.

La juventud está más abierta a los refugiados y apoyan menos a los ultras

Serán moderados y poco dados a sorpresas, pero las nuevas generaciones alemanas son más tolerantes y abiertas a la inmigración que sus mayores. Solo así se explica que mientras el partido ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), que basa su discurso en el rechazo a los refugiados, sobre todo si son musulmanes, tenga entre los jóvenes una intención de voto del 4%, frente a más del 10% en toda la sociedad.

“Las nuevas generaciones son más optimistas y menos temerosas que sus padres. Y el voto de AfD se define básicamente por el miedo, ya sea al euro o a los refugiados”, asegura en sus luminosas oficinas del este de Berlín Peter Matuschek, jefe del departamento de política de Forsa.

Protestas contra Kohl

Esta aparente docilidad no siempre fue la norma. En los ochenta, los jóvenes airados protestaban contra el también eterno canciller Helmut Kohl, que se convirtió en una figura contra la que había rebelarse. Pero las diferencias son evidentes. Mientras Kohl era un ideólogo conservador, Merkel hace gala de principios más flexibles. Quedó claro, una vez más, en su movimiento para permitir la aprobación del matrimonio gay: el pasado junio dio libertad a sus diputados para votar en conciencia. Desactivaba así antes de la campaña un tema que movilizaba a los jóvenes, sin tener que renunciar ella misma a su oposición al matrimonio igualitario, contentando así también al flanco más conservador.

La demografía, además, obliga a los partidos a mirar más hacia los mayores: en estas elecciones podrán votar 12,7 millones de alemanes con más de 70 años frente a 9,4 millones de menores de 30.

Jorde es consciente de que muchos amigos de su edad van a votar por Merkel. Lo entiende, porque a ellos les va bien y no encuentran grandes dificultades en la vida. Pero a él este argumento no le basta. “Habría que mirar más allá. Y recordar que, con esta canciller, mucha gente se ha quedado fuera del bienestar que nosotros disfrutamos”, concluye.

Los menores de 18 también quieren votar

L. D (Hildesheim)

Ya que no pueden hacerlo este domingo, los niños y jóvenes alemanes dieron su opinión el 15 de septiembre. Unos 220.000 menores de 18 años participaron en unas elecciones paralelas que sirven como termómetro político en las aulas preuniversitarias.

No hubo grandes sorpresas. La CDU ganó, pero con un escaso 28%, muy por debajo de sus expectativas para el domingo. Le siguieron los socialdemócratas con un 20%. Los Verdes, con el 17%, estarían encantados de conservar este porcentaje entre los mayores. La ultraderecha de AfD se conformó con un 7%. “Los menores de 18 son más contestatarios que sus hermanos mayores”, asegura el sociólogo Klaus Hurrelmann.

El debate sobre extender el sufragio a los 16 y 17 años ha irrumpido en estas elecciones. Socialdemócratas y verdes lo defienden, frente a la oposición de los democristianos. En algunos Estados alemanes, los adolescentes pueden votar a partir de 16 en las elecciones municipales o regionales.




Fuente: El país

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