Una mujer se saca una selfie frente a un contador que informa las horas restantes para el eclipse de sol en Coquimbo (Chile). Reuters

Los eclipses totales de sol ocurren cada 18 meses en algún lugar del planeta, muchas veces en medio de los océanos o en territorios inhóspitos­, de difícil acceso y lejano a las ciudades. Chile, sin embargo, tendrá este martes el privilegio de albergar este fenómeno en dos de sus regiones turísticas del norte, Atacama y Coquimbo, donde el eclipse total de sol se apreciará como en ninguna otra zona habitada del planeta, con una duración de dos minutos y medio.

Es tanta la expectación que se ha generado en Chile –donde la observación del universo se ha vuelto muy popular, gracias a sus cielos privilegiados–, que las reservas para alojamiento en grandes ciudades y pequeños pueblos se encuentran tomadas desde hace meses. Miles de ciudadanos chilenos y extranjeros han llegado a estas zonas para poder apreciarlo, existe una especie de fiebre por conseguir los lentes certificados y los astrónomos nacionales se hallan desplegados por todo el territorio para la difusión. El popular José Maza, por ejemplo, espera batir un récord al reunir a unas 15.000 personas en un estadio de la ciudad de La Serena, a unos 480 kilómetros al norte de Santiago, justo antes de que la sombra de la luna se proyecte sobre la Tierra.

Solo a la región de Coquimbo han ingresado hasta ahora unos 150.00 turistas. La Higuera, de unos 4.200 habitantes, será la localidad donde el día se oscurecerá durante mayor cantidad de tiempo: dos minutos y 35 segundos, alcanzando su máximo a las 16:39 hora local. Hasta este pequeño pueblo minero –revolucionado ahora a causa del fenómeno– llegará incluso el presidente chileno, Sebastián Piñera, que participará de una actividad ciudadana, que incluye una charla del astrónomo Luis Chavarría, director del Programa de Astronomía de la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica (CONICYT).

Connotados investigadores han llegado a las regiones del norte chileno Atacama y Coquimbo, como el doctor español Miquel Serra Ricart, astrónomo del Instituto de Astrofísica de Canarias, administrador del Observatorio del Teide, en Canarias. «Este es mi eclipse total de sol número 15. Lo que tiene de especial éste es que la banda de totalidad pasa por tres observatorios profesionales: Cerro Tololo, Gemini Sur y La Silla», señala desde Tololo, en el Valle del Elqui, donde su grupo realizará una transmisión en vivo por la Web.

Sobre la expectación nacional por el fenómeno, Serra indica que de todos los eclipses que ha presenciado, el de mañana en Chile es donde ha visto mayor movilización. «Muchos actos e información por toda la región cercana a la banda de totalidad, lo que demuestra el alto interés de los chilenos por la astronomía», señala el doctor español. «Espero que este eclipse aumente la concienciación sobre la importancia de proteger los cielos de la contaminación y seguir invirtiendo en educación e investigación científica».

Algunos han preferido escenarios menos convencionales, como el astrónomo de la Universidad de Arizona Glenn Schneider, que persigue eclipses de sol desde 1970­: junto a una cincuentena de personas, a bordo de un avión irá en busca del eclipse en medio del Pacífico, donde tendrá su máxima duración. Según explica el profesor Maza, el mejor lugar para observar el eclipse será a 3000 o 4000 kilómetros mar adentro desde el territorio chileno: «Se inicia cerca de Nueva Zelandia, cruza todo el Pacífico y remata en Chile, cuando el sol está cerca de ponerse. Cuando pase hacia Argentina, el sol estará demasiado bajo», por lo que no se podrá apreciar como en Chile.

El norte de Chile está declarado como el mejor lugar de la Tierra para la astronomía: actualmente, el 50% de la capacidad óptica instalada para observar el cielo está en el país sudamericano y en 10 años, llegará al 70%. Los astrónomos chilenos pueden utilizar un 10% de la capacidad de observación de todos los grandes centros europeos, norteamericanos, japoneses o taiwaneses que se encuentran en el norte del país, como ALMA y Paranal, lo que ha empujado a la ciencia nacional. A diferencia de lo que ocurría hace 40 años, por lo tanto, actualmente la astronomía en Chile se ha vuelto popular. Si hace cuatro décadas no había ni 20 astrónomos en el país, actualmente unos 200 doctores trabajan en las universidades y en los observatorios del norte del territorio o en centros del extranjero.

«Lo que ha ocurrido es una especie de Big Bang», señalaba hace unos meses a EL PAIS la doctora María Teresa Ruiz, la primera licenciada en astronomía en Chile, que observará por primera vez un eclipse total de sol desde un avión, en un vuelo organizado por National Geographic. «Chile se estableció como una verdadera ventana al universo, donde se han instalado los más avanzados instrumentos de observación de las potencias tecnológicas del mundo. Se han hecho grandes descubrimientos desde este país».

El eclipse de sol de este martes encuentra a Chile enamorado de la astronomía. Pero no se trata de una moda pasajera ni de un fenómeno casual. A este inigualable momento ha contribuido la instalación en territorio chileno de grandes observatorios internacionales desde fines de los años cincuenta y el trabajo de décadas de los astrónomos nacionales. Han realizado grandes descubrimientos – Ruiz, por ejemplo, encontró a la primera enana café solitaria, un planeta que no alcanzó a ser estrella–, pero al mismo tiempo han liderado un profundo trabajo de divulgación.

Para este eclipse de sol, por ejemplo, se han publicado dos libros, ambos con tremendo éxito editorial: Eclipses, de José Maza, y El sol negro, de Mario Hamuy, astrónomo y Premio Nacional de Ciencia Exactas. «Desde la independencia de nuestro país [en 1810] han sido 14 los eclipses totales de sol que se han podido presenciar en el territorio», arranca Hamuy en un texto de amigable lectura, donde explica que gracias a los eclipses, por ejemplo, se descubrió el helio o se reemplazó la Ley de Gravedad de Newton por la Teoría de la Relatividad General de Einstein en 1919.

Cuando la luna cubre completamente el disco solar –el momento máximo del eclipse–, «comenzará el verdadero show», escribe Hamuy. «El cielo se pondrá oscuro, a pesar de ser pleno día. Sentirás que la temperatura decaerá algunos grados. El silencio se impondrá sobre la fauna local». Es una de las principales recomendaciones de los científicos, junto con la utilización de lentes adecuados: observar lo que les ocurre a los animales, desconcertados por el repentino oscurecimiento de su hábitat. Para experimentar en persona el Sistema Solar, sin embargo, Chile tendrá una inusual segunda oportunidad: el 14 de diciembre de 2020, sobre las regiones de La Araucanía y Los Ríos, en el sur del país, se producirá un nuevo eclipse total de sol. Será incluso mejor que el de mañana, porque podrá observarse cerca del mediodía.

San Juan, la mejor ubicación en Argentina

El eclipse total de sol del martes durará, en algunas ciudades cercanas a Buenos Aires, menos de 30 segundos. Ocurrirá, además, al filo del atardecer, así que será difícil de ver y una vez que el sol quede oculto por la sombra proyectada por la luna no volverá a brillar con fuerza hasta el día siguiente. Hay que desplazarse lo máximo posible hacia el oeste de Argentina para ver lo mejor posible el eclipse durante su apogeo, de unos dos minutos y medio. En la provincia de San Juan, a los pies de la cordillera de los Andes, hay lugares que se preparan desde hace meses para este fenómeno astronómico. Es el caso del Valle Encantado, que recibirá más de un centenar de científicos, y de localidades como San José de Jáchal y Bella Vista, situadas en el centro de la llamada «franja de totalidad» del eclipse.

El interés por la astronomía en Argentina es menor que en Chile pero está en auge. Los principales medios tienen contadores en sus páginas web que marcan las horas que faltan para el eclipse y han enviado también unidades móviles a recorrer los pueblos donde se contemplará. Además, Internet se ha llenado de consejos sobre cómo observar el sol sin dañarse la vista, dónde conseguir gafas especiales y cómo hacerse unas caseras.

El Planetario de Buenos Aires organizó durante todo el fin de semana una «maratón de sol» con la proyección en sesión continua de un especial sobre eclipses más un taller de cámaras oscuras para verlo en vivo de forma segura. «Desde hace más de una semana, estamos recibiendo un centenar de consultas por las redes sociales, el teléfono y el correo electrónico. La demanda del público es muy alta. El eclipse genera mucha curiosidad», señaló Mariano Ribas, coordinador del Área de Divulgación Científica del Planetario.




Fuente: El Pais

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