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El grupo La Farga ha invertido 15 millones de euros en una nueva línea de colada continua de cobre, el procedimiento que permite transformar el metal para sus posteriores aplicaciones. Según la empresa, se trata de una línea única en el mundo, diseñada especialmente para la planta de Les Masies de Voltregà en colaboración con la empresa italiana Danieli y permite aumentar la capacidad productiva y mejorar la calidad del alambrón.

“Después de 35 años de funcionamiento, había llegado el momento de modernizar la línea y emprender un cambio estratégico”, dijo en un comunicado Oriol Guixà, el presidente de la empresa, que pilotó en 1983 la instalación de la primera línea de colada a partir de la antigua La Farga Lacambra. “Implica un avance tecnológico muy importante respecto a las coladas existentes”, añadió.






El grupo controlado por las familias Fisas y Guixà factura más de 1.000 millones y tiene planta en EE.UU.

La directora general, Inka Guixà, destacó que el objetivo es impulsar el crecimiento y enfatizó que el grupo se convierte así “en la segunda colada de cobre más grande de Europa”.

Para los directivos y accionistas, uno de los principales hitos ha sido la rapidez con la que se ha conseguido sustituir la vieja línea, un proceso que ha durado poco menos de un mes. Han trabajado en ello unas 350 personas, con una cuarentena de empresas subcontratadas.

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Fuentes de la compañía explicaron que la inversión forma parte de las medidas de eficiencia industrial incluidas en el plan estratégico de la compañía. Con la nueva línea, la capacidad de fabricación se eleva de 15 a 20 toneladas/hora. “Aunque puede parecer pequeño, se trata de un aumento del 33% que nos permitirá seguir avanzando en nuestros objetivos de crecimiento”, añadieron las mismas fuentes.

El grupo, controlado por las familias Fisas y Guixà, fabrica productos de cobre y aleaciones para los sectores de la electricidad, los envases metálicos, el sector ferroviario, tubos y sistemas conductores de diferente uso. Con un volumen de negocio de algo más de 1.000 millones de euros y 342 trabajadores, la empresa dispone de una fábrica en Estados Unidos y dos centros de distribución de tubos en Reino Unido y Francia.

La compañía emprendió en el 2017 el proceso de relevo generacional, con la incorporación de Inka Guixà –hija del presidente– a la dirección general. “Es una empresa familiar que continúa anteponiendo la continuidad y el crecimiento a los intereses de la familia”, aseguraron fuentes de la empresa.





Al acto oficial de la nueva línea asistió la consellera de Empresa, Àngels Chacón, que destacó el valor innovador que lleva incorporado este proyecto de inversión.








Fuente: LA Vanguardia