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La factura del Brexit bloquea el paso a la segunda fase de negociación | Internacional


El impulso dado para desencallar el Brexit no puede enmascarar el principal escollo en el camino: la disputada factura de salida que tendrá que pagar Reino Unido. Los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea han querido tender la mano a la primera ministra británica, Theresa May, pero advirtiendo de que, en la concreción de las cuentas, queda todo por hacer. “Ofrecí un compromiso firme”, ha alegado May tras la cumbre europea concluida este viernes en Bruselas. “Está muy claro que se necesitan más pasos”, ha opuesto la canciller alemana, Angela Merkel.

La puesta en escena que ofrecieron las dos cabezas visibles de la UE —el presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, y el del Consejo, Donald Tusk— al término de la reunión de gobernantes revela bien la disyuntiva. Bruselas es consciente de que no ha habido progresos suficientes en el Brexit, como esperaba poder constatar en octubre, pero pretende incentivarlos. Preguntado sobre si había o no atasco en las negociaciones, Tusk respondió que la expresión era “exagerada” y se declaró “algo más optimista que Michel Barnier [el negociador europeo de la UE para el Brexit]” sobre el estado de las discusiones. Rápidamente intervino Juncker para enfatizar que, si Barnier había empleado tres veces el término atasco para definir la situación, él “lo habría empleado cuatro veces”. El líder del Consejo se percibe a sí mismo como un facilitador del proceso, mientras que el jefe negociador de los Veintisiete debe aquilatar los detalles de esta compleja travesía.

La clave de la falta de progresos reside en el ajuste de cuentas con Reino Unido, definido por algunas fuentes como “el elefante en la habitación”. Esa liquidación incluye compromisos de pago adquiridos por la UE de 28 Estados pero que aún no se han desembolsado y que los 27 países que quedarán en el club comunitario reclaman a Londres antes de marcharse. La dirigente británica ha mostrado disposición a asumir algunas aportaciones presupuestarias, pero rechaza epígrafes como la dotación de préstamos a largo plazo otorgados por la UE o la contribución a las pensiones de los funcionarios europeos.

Ni la mitad del camino

“Estamos lejos de un acuerdo sobre los compromisos financieros; no hemos llegado todavía a la mitad del camino”, estimó el presidente francés, Emmanuel Macron. Aun así, los dirigentes europeos son conscientes de que May trata de imponerse al ala más dura del partido conservador británico y quieren ayudarla. “Desde hace semanas hay una buena voluntad del lado británico pero hay que progresar mucho todavía”, sintetizó Macron.

Con ese doble lenguaje, la Europa de 27 Estados certificó ante May que los tímidos avances registrados en el divorcio no permiten pasar a la segunda fase, la del acuerdo comercial futuro. Pese a todo, empezarán ya a idearlo y a discutirlo “internamente” para tratar de aprobarlo en diciembre, según el documento de conclusiones aprobado este viernes y que se adoptó en 90 segundos, aseguran fuentes conocedoras de las discusiones. Ese compromiso sitúa la negociación ante todo un reto: cerrar en dos meses todo lo que no se ha podido pactar desde junio y, además, empezar a definir la relación futura.

La líder británica irradia optimismo para convencer a sus colegas de que interesa a todos alcanzar un acuerdo de divorcio y de entendimiento posterior. “Nuestra relación no terminará en marzo de 2019. Compartimos intereses y valores y tenemos desafíos comunes que debemos abordar juntos”, argumentó May. La premier, no obstante, dejó claro que no piensa esbozar la cuantía de la factura hasta conocer el porvenir británico con la UE. May ha dado señales de estar dispuesta a pagar unos 20.000 millones de euros, muy por debajo del mínimo de 60.000 millones que reclama —oficiosamente— la Comisión Europea.

Juncker y Macron coincidieron, por separado, en su análisis de la situación: “Nadie [en Reino Unido] les explicó a los británicos qué significaba el Brexit”.

Juncker insta a acelerar con Mercosur

Jean-Claude Juncker quiere pasar página al Brexit para centrarse en el futuro de la UE. Y la Comisión Europea sitúa el libre comercio como una de las grandes apuestas de futuro. El presidente del Ejecutivo comunitario apeló este viernes a concluir los trabajos del pacto comercial con Mercosur para final de año. Frente a las cuitas de algunos Estados, en particular de Francia, Juncker instó a acelerar: “Subestimamos la importancia de Mercosur. Será el principal acuerdo comercial europeo por volumen: cuatro veces más que el de Japón y 10 veces más que el de Canadá”. Aunque París amagaba con pedir un cambio de mandato, la discusión de la cumbre sobre comercio resultó breve y poco conflictiva, según las fuentes consultadas.




Fuente: El país

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