La felicitación navideña de la Dirección General de la Policía parece toda una declaración de intenciones. El director, Francisco Pardo Piqueras, felicita estas fiestas con la imagen de una niña dando flores y abrazando a una agente a las puertas de la Jefatura de Barcelona, mientras otro compañero observa la escena sonriente. La eligió «porque contiene un mensaje humano y profesional», asegura.

La comisaría en cuestión tuvo una enorme carga simbólica durante los graves altercados en Cataluña en la semana del 16 de octubre. La Jefatura de Policía Nacional de Barcelona, situada en el número 46 de la Vía Laietana, se convirtió en uno de los principales objetivos de las protestas callejeras y de los vándalos. Tras los graves incidentes, y como respuesta, hubo gente que llevó flores a los agentes para reconocer su trabajo. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, junto al director general de la Policía, Francisco Pardo Piqueras, acudieron allí a animar a los policías, mientras algunos de sus compañeros se recuperaban en el hospital de las lesiones sufridas durante los disturbios de aquellos días. En el Ayuntamiento de Barcelona se planteaba la posibilidad de trasladar esa jefatura de la policía a otro lugar y convertir ese edificio en un museo de la represión franquista. «Eso es como pedir que muevan la Cibeles, la jefatura no se va a  ninguna parte», dijo días después Francisco Pardo, al ser preguntado por los periodistas tras una presentación. Sin embargo, a finales de noviembre el Gobierno parecía abrirse a buscar una alternativa a esa comisaría de Vía Laietana,

En el reverso de la tarjeta navideña se incluye el artículo 104.1 de la Constitución: «Las fuerzas y cuerpos de seguridad, bajo la dependencia del Gobierno, tendrán como misión proteger el libre ejercicio de los derechos y libertades y garantizar la seguridad ciudadana». Feliz Navidad y mis mejores deseos para 2020″, firma Pardo Piqueras.»Es una imagen de doble agradecimiento: el agradecimiento a los policías que estuvieron allí y el agradecimiento a los ciudadanos que reconocieron su trabajo», explica el director, que asegura que «es tan inocente como la niña de la fotografía» y descarta que tenga «ningún mensaje político implícito».

Aquella semana de violencia que siguió a la publicación, el 14 de octubre, de la sentencia del procés obligó a desplazar a miles de agentes a Cataluña para servir de apoyo a los Mossos d’Esquadra, responsables del orden público, durante los graves disturbios que se sucedieron noche tras noche en algunas de las principales calles de Barcelona.

La acción policial, en contra de lo ocurrido la jornada del referéndum ilegal del 1 de octubre, fue vista como un ejemplo de coordinación entre cuerpos, incluida la Guardia Civil. En los días previos se había formado un gabinete de crisis y un centro de coordinación conjunto, desde el que se diseñaban los operativos. Mossos y policías aparecían cargando juntos contra los vándalos, nada que ver con las presuntas deslealtades de otras épocas. Para un amplio sector de la ciudadanía catalana y barcelonesa los cuerpos policiales eran el garante de su tranquilidad y de la libertad del ejercicio de sus derechos. Para otros seguían siendo la mano ejecutora de un Estado opresor, que ahora además se veía apoyado por su policía autonómica, los Mossos, en un constante fuego cruzado político y callejero. 

Por todo ello, la imagen elegida para la felicitación navideña del director general de la Policía no es baladí, sino que lleva un profundo mensaje implícito.




Fuente: El Pais

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