La dirección general de Atenció a la Infància i l’Adolescència (DGAIA) prevé poner en marcha a finales del próximo mes de junio un centro de atención inmediata (CAI) para evitar que los niños y adolescentes migrantes no acompañados pasen largas horas e incluso pernocten en las comisarías de la policía autonómica cuando llegan a Catalunya.

Un equipo de educadores e integradores sociales y Mossos d’Esquadra realizarán la primera atención a los menores y procederán a su identificación, en una futura instalación que se habilitará en la Zona Franca, cerca de la Ciutat de la Justícia, según confirmó ayer Georgina Oliva, secretaria de Infància, Adolescència i Joventut de la Generalitat.






De enero a abril han llegado a Catalunya 775 jóvenes, un 40% más que durante el mismo periodo del 2018

La alarma saltó el verano pasado cuando se hicieron públicas imágenes de dependencias policiales con decenas de menores, durmiendo en los bancos de las salas de espera, mientras aguardaban saber cuál sería su destino inmediato. Las llegadas masivas desbordaron el sistema de acogida que se mostró impotente y sin capacidad de dar salida con una cierta diligencia a estos jóvenes, la mayoría procedentes de Marruecos.

Para evitar que estas escenas se repitan y proteger los derechos del menor, Oliva afirmó ayer que se están ultimando los detalles para ubicar módulos prefabricados en un solar propiedad de la Generalitat en la Zona Franca de Barcelona. “Allí se realizará la primera entrevista para conocer la situación de cada menor, saber cuáles son sus necesidades más básicas y, si es posible, proceder allí mismo a su identificación, en unas condiciones más dignas que en una comisaría”, explica Oliva. Los trámites que no puedan realizarse en el CAI se harán en la Ciutat de la Justícia, como las pruebas de edad en los casos que se considere pertinente.

Desde el CAI, una vez realizada una primera evaluación de cada persona, en un plazo de horas se procederá a trasladar a cada chico a algún centro de la DGAIA.

Además de los recién llegados, el CAI también está pensado para identificar a los chicos que se han escapado de algún centro de acogida y que deambulan por la calle. Oliva detalla que la capacidad del CAI, que funcionará de manera ininterrumpida, será de entre 30 y 50 plazas.

Durante el 2018, se contabilizaron un total de 3.693 menores no acompañados en Catalunya frente a los 1.489 del 2017. El movimiento migratorio de este colectivo sigue al alza: de enero a abril de este 2019 se han registrado 775 llegadas, un 40% más que durante el mismo periodo del año anterior. La cifra de extranjeros tutelados se eleva actualmente a 4.077, alrededor del 40% del global de menores bajo el sistema de protección de la DGAIA.





El objetivo es que la apertura del CAI no se demore más allá de finales de junio para poder dar respuesta al incremento de llegadas que se estima que se produzca este verano.

Los chicos podrán ducharse, cambiarse de roba, llamar a sus familiares y comer algo en el CAI, mientras un equipo de profesionales de la protección de la in­fancia, integrado por dos educadores y dos integradores sociales en cada turno, los atienden. A priori no está previsto que duerman en estas dependencias. Por su parte, el Departament d’Interior está estudiando cuántos efectivos policiales destinará a este nuevo servicio.

Una zona del CAI estará destinada al acompañamiento de los niños y otra a las labores que realizarán los Mossos para proceder a su identificación. También se está estudiando la posibilidad de incorporar a un jurista.

El CAI dará atención a los menores de la zona de Barcelona, que representan más del 90% del total que llegan. En el resto de Catalunya, las comisarías seguirán realizando la identificación.








Fuente: LA Vanguardia

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