Las negociaciones que se suceden en la Cumbre del Clima avanzan hacia una mayor ambición climática, la cual los países deberán asumir formalmente el próximo año, que dé respuesta a las exigencias cada vez más sonoras en las calles de todo el mundo y a las evidencias científicas.

Pero han surgido ya las primeras reticencias por parte de algunos países, que han establecido algunas «líneas rojas» y se han comenzado a señalar cuáles serán los asuntos más ásperos de la negociación durante la próxima semana, cuando comience el tramo de «alto nivel» y las negociaciones pasen a manos de los ministros responsables de Medio Ambiente.




Fuente: Agencia Efe

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