El estrecho y muy concurrido puente que conecta la ciudad fronteriza colombiana de Cúcuta con el estado de Táchira en Venezuela ya se va convirtiendo en la próxima puesta en escena para el gran plan de cambio de régimen en Venezuela diseñado en Washington y apoyado por Europa y gran parte de América latina.

Esta fase de la operación, ini­ciada el pasado 24 de enero ­cuando el presidente del Parlamento, Juan Guaidó, se autoproclamó presidente de Venezuela, consiste en la llegada al pequeño aeropuerto de Cúcuta de aviones cargados de toneladas de alimentos y medicamentos procedentes de Estados Unidos. Éstos serán cargados en camiones y trasladados a la frontera.






El aeropuerto de la ciudad colombiana de Cúcuta recibirá las partidas que deberían entrar por carretera

En medio de un crónico desabastecimiento de elementos básicos y medicamentos, y tras la marcha de tres millones de venezolanos en los últimos tres años debido a esta carestía, los países que apoyan a Guaidó ven una oportunidad en esta maniobra fronteriza para desestabilizar aún más un gobierno considerado dictatorial y tal vez ayudar también a resolver una crisis humanitaria. “Esto va a ser una suerte de plan Marshall; es lo que necesitamos”, dijo Héctor Arrechede, profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad Central de Venezuela que acudía a una conferencia de Guaidó. El lenguaje de la guerra fría circula mucho por Venezuela y EE.UU. estos días. “Esto es el free world (mundo libre) contra la dictadora de Maduro”, dijo el representante del denominado gobierno interino de Guaidó en Was­hington, Carlos Vecchio,

Según testigos en Cúcuta, cientos de venezolanos ya han cruzado el puente desde Ureña , en el estado venezolano de Táchira, a la espera de poder acceder a la ayuda. Pero Guaidó ha insistido en que los alimentos deberían dirigirse a entre 250.000 y 300.000 venezolanos que corren riesgo de morir de forma inmediata, según el presidente la Asamblea Nacional, autoproclamado jefe de Estado.


Aparición de barreras en la noche del martes

En cualquier caso, parece muy poco probable que el ejercito venezolano –aún leal al presidente Nicolás Maduro- deje pasar la ayuda humanitaria. Existe un dilema enorme para Maduro, ya que si deja entrar la ayuda será percibida como el efecto Guaidó y, si no, la ayuda se quedará en Cúcuta como un símbolo de su intransigencia. Maduro dijo el martes que Venezuela “no acepta limosnas” y advirtió que la entrada de la ayuda sería equivalente a una invasión. “No entrará nada, ni un soldado invasor”, dijo





Aparecieron barreras en la noche del martes en el recién construido pero jamás utilizado puente fronterizo de Tienditas, cerca del viejo paso por donde se prevé que ingrese ayuda humanitaria, y también fueron bloqueadas carreteras próximas. El diputado opositor venezolano Franklin Duarte responsabilizó de ello al ejército venezolano.

Mike Pompeo, exjefe de la CIA, ahora secretario de Estado de la Administración Trump, dijo que “el pueblo venezolano necesita desesperadamente ayuda humanitaria. Estados Unidos y otros países están tratando de ayudar, pero el ejército de Venezuela bajo las órdenes de Maduro está bloqueando la entrada de la ayuda con camiones y buques cisterna. El régimen de Maduro debe dejar que los insumos lleguen a la gente que tiene hambre”.

Lo cierto es que tanto Washington como el equipo de Guaidó han reconocido en repetidas declaraciones que la negativa de Maduro y el ejército a dejar pasar la ayuda forma parte del plan.








Fuente: LA Vanguardia

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