Anticapitalistas, el único sector crítico que queda en Podemos tras la entrada de la formación en el Gobierno de coalición con el PSOE, se inclina por no presentar una candidatura en Vistalegre 3, la asamblea ciudadana fijada para marzo en la que Pablo Iglesias reforzará su control del partido. La decisión se tomará a mediados de este mes. Fuentes de la dirección del ala más a la izquierda de Podemos contemplan incluso la posibilidad de salir del partido, en cuya fundación en 2014 tuvieron un papel fundamental.

La opción más extrema, la ruptura con Podemos, gana más y más adeptos en Anticapitalistas conforme se asienta la coalición gubernamental con los socialistas. Una más intermedia sería la salida de Podemos y permanecer, como un ente propio al estilo de Izquierda Unida, dentro de Unidas Podemos. Lo que la familia más purista de Podemos tiene claro es que no puede mantener mucho más tiempo su posición actual. Los dirigentes consultados creen que con la entrada en el Gobierno se están renunciando a algunos de los preceptos de la formación. «El techo de gasto impuesto por las instituciones de Bruselas no puede ser excusa. Si es necesario, hay que desobedecer: los derechos, siempre antes que el pago de la deuda», advirtió Anticapitalistas durante el proceso de investidura de Pedro Sánchez.

Andalucía, único territorio que confronta con la dirección estatal, sería la comunidad donde más impacto tendría que Anticapitalistas rompiera con Podemos. Su líder, Teresa Rodríguez, aspira desde hace años a lograr un grado de autonomía respecto a la ejecutiva estatal similar a los comunes en Cataluña. Iglesias busca una alternativa al liderazgo de Rodríguez, contraria al pacto de Gobierno con el PSOE. Una posición totalmente opuesta a la de las bases andaluzas de Podemos: el 96,44% de los militantes que participaron en la consulta a tal efecto —21.603 inscritos de un censo de 84.213 militantes— votaron a favor, 797 lo hicieron en contra (3,56%) y 26 votaron nulo (0,12%).

La corriente que tiene a Rodríguez y el eurodiputado Miguel Urbán como principales figuras públicas tenía previsto celebrar a finales del año pasado una conferencia política en la que debatiría su rol y continuidad dentro de Podemos. Las elecciones generales del 10 de noviembre por la investidura fallida de julio y, sobre todo, el preacuerdo dos días después de las elecciones con el PSOE forzó a retrasar sus planes. Entonces barajaron posponer el cónclave en el que aclararán su futuro en enero, pero el proceso de investidura de Pedro Sánchez les obligó a retrasar de nuevo sus plazos internos. Finalmente será después de la asamblea ciudadana de Podemos, previsiblemente en abril, según explicaban este viernes en su dirección. La conclusión compartida por distintos dirigentes anticapitalistas es que, con ellos fuera de Podemos, se suavizaría la visión de Iglesias como el líder de la izquierda radical española. «Pablo sería el gran beneficiado», concluye uno de los referentes de Anticapitalistas en conversación con este diario.

Los Anticapitalistas consideran un error estratégico el Gobierno de coalición. Para empezar por la posición de debilidad de Podemos y sus confluencias, que el 10-N obtuvieron 35 escaños —siete menos que en las generales de abril— frente a los 120 del PSOE (tres menos que el 28-A). El «abrazo del oso socialista» es el gran temor de este sector, que pone como ejemplo lo que les sucedió en Castilla-La Mancha: Emiliano García-Page presidió el primer Ejecutivo de coalición entre el PSOE y Podemos en una institución de peso tras un acuerdo a mitad de legislatura. En las elecciones autonómicas del 26 de mayo Podemos perdió sus dos diputados regionales mientras que el barón del PSOE logró la mayoría absoluta.

La confección del Consejo de Ministros tampoco es del agrado de Anticapitalistas, en cuya ejecutiva consideran «ultraliberales» a José Luis Escrivá (Seguridad Social), Arancha González Laya (Exteriores) y la vicepresidenta económica Nadia Calviño. “No tenemos grandes esperanzas en el Gobierno: la emancipación de la gente trabajadora dependerá de la capacidad colectiva que tengamos para organizarnos y construir una alternativa política propia”, ya advertía los anticapitalistas el 4 de enero, en la primera jornada del proceso que terminó tres días después con la investidura de Sánchez como presidente del primer Gobierno de coalición desde la Segunda República.




Fuente: El Pais

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