La construcción ya encadena dos trimestres seguidos en negativo en el cierre de 2019. Según datos del INE, ha entrado en recesión. Se aprecia algo en el consumo de cemento, que descendió en el último trimestre. Sin embargo, no se ve lo mismo en el empleo de este ramo, que registra una intensa desaceleración, pero sin llegar a destruir puestos de trabajo. En todo caso, el ladrillo ha pasado de ser una actividad que lideraba con fuerza la recuperación a perder tracción. La falta de mano de obra, la ralentización económica, una demanda que flaquea y la incertidumbre están afectando. Aun así, los expertos esperan que el deterioro no vaya a más.

Entre octubre y diciembre, la construcción sufrió un desplome trimestral del 1,7% en el producto interior bruto, que se sumó al retroceso del 0,3% anotado en el trimestre anterior. Aunque últimamente hay mucha volatilidad en las cifras de PIB y cabe la posibilidad de que se rectifiquen, desde principios de 2019 la construcción ha sufrido una fuerte desaceleración. El Banco de España ya avisó de este frenazo en septiembre.



Variación trimestral de la oferta

en la construcción

Tras cinco años de crecimiento, el sector encadena dos trimestres de caída

Variación trimestral de la inversión

en el sector

Variación trimestral de la oferta

en la construcción

Tras cinco años de crecimiento, el sector encadena dos trimestres de caídas

Variación trimestral de la inversión en el sector

Variación trimestral de la inversión

en el sector

Variación trimestral de la oferta

en la construcción

Tras cinco años de crecimiento, el sector encadena dos trimestres de caídas

La construcción entra en recesión tras dos trimestres de caída en el PIB de 2019

La inversión en construcción ha pasado de avanzar a tasas anuales del 7% a retroceder un 3,5% al cierre de 2019. Si se toma solo la construcción de vivienda, rozaba crecimientos del 12% hace un año, y ahora solo suma un 3%. Es decir, pierde mucho fuelle pero no cae. La que no es vivienda residencial sí que se hunde: un 12%. Esta categoría incluye edificaciones privadas como naves industriales, centros comerciales u oficinas, que podrían haberse visto perjudicadas por el miedo a la ralentización. Pero también recoge la obra pública. Y a juzgar por los datos de licitaciones, parece que en estas han pesado dos factores: el parón del ciclo electoral y los intentos del Gobierno de controlar el déficit congelando inversiones en el último tramo del año.

Además, las estadísticas del Ministerio de Fomento han tenido problemas y no han sido capaces de recopilar bien todos los contratos públicos subidos a la plataforma del Estado en Internet, sobre todo los de ayuntamientos. De ahí que pueda haber una cierta revisión al alza de estas cifras. Las de la patronal Seopan revelan una ralentización de la contratación pública menos acusada que las de Fomento.



Variación de los ocupados en el sector

Variación de los ocupados en el sector

El empleo sigue aumentado, pero se ha ralentizado en el último año

A pesar de la recuperación, el número de ocupados en el sector está lejos de los niveles de 2012

Variación de los ocupados en el sector

Variación de los ocupados en el sector

A pesar de la recuperación, los ocupados en el sector está lejos de los niveles de 2012

El empleo sigue aumentado, pero se ha ralentizado en el último año

La construcción entra en recesión tras dos trimestres de caída en el PIB de 2019

El empleo se resiente

Dicho esto, los datos de empleo en la construcción no cuentan exactamente la misma historia. “La recesión debería reflejarse en una caída de los puestos de trabajo en el sector. Sin embargo, no lo hace”, señala Francisco Vidal, economista jefe de Intermoney. Eso sí, experimenta una fuerte desaceleración después de que llegase a representar uno de cada cuatro empleos creados en 2018. En la encuesta de población activa, la ocupación crecía al 12% a finales de 2018. Y ha acabado 2019 con un escaso avance del 0,3%. “Es la actividad que mejor empezó el año y la que más se frenó al cierre de 2019”, subraya María Jesús Fernández, analista de Funcas.

Las encuestas de confianza del sector empeoraron en el último trimestre. Los visados de obra nueva han perdido vigor en el acumulado de doce meses. Y todo ello coincide con un enfriamiento en las compraventas de vivienda, que arrastran cuatro meses consecutivos de caídas interanuales y pueden cerrar el año con el primer retroceso desde que empezó la recuperación en 2013. Incluso así, 2019 será el segundo año con más viviendas vendidas desde el estallido de la burbuja tras 2018.

También influye que el Ayuntamiento de Barcelona aprobase un incremento hasta el 30% del porcentaje que las nuevas promociones tienen que dedicar a vivienda protegida. Según cifras de los promotores catalanes, el inicio de obra nueva se ha desplomado a la mitad en la ciudad. Hay mucho ruido en torno a las estadísticas y parece difícil saber con seguridad qué está sucediendo. Pero la preocupación ha saltado. A este ritmo, ¿puede acabar el frenazo del sector en una destrucción de empleo?

“En los últimos meses la pérdida de impulso ha sido mayor de lo que se esperaba, lo que ha generado cierto temor a un cambio de ciclo en el sector. Han contribuido la entrada en vigor de la nueva ley hipotecaria, el deterioro de la confianza y la ralentización de la actividad y el empleo. Pero esperamos que esta desaceleración sea transitoria. Nuestro escenario central apunta a una estabilización del mercado con moderados ritmos de crecimiento, lo que además hará el ciclo más sostenible”, afirma Nuria Bustamante, directora de Economía Española de Bankia Estudios.

Aunque con menor fuerza, los factores que empujan la demanda todavía crecen y deberían seguir tirando de la construcción. Como explica María Jesús Fernández, siguen aumentando el empleo, las rentas de las familias y el número de hogares. También hay más gente migrando a las grandes ciudades, se dan unas buenas condiciones financieras y los precios del alquiler son altos y deberían animar a la inversión. Los expertos insisten en que de momento no hay nada que apunte al desastre. Tampoco se están observando excesos que luego haya que ajustar como los que ocurrieron con la burbuja. Ni en el endeudamiento ni en el número de casas construidas.

La incertidumbre pesa

Otro factor distinto es la incertidumbre. “Desde la segunda parte de 2019 se han enfriado las ventas por la incertidumbre. Una parte es internacional, que ya parece resolverse. Pero todavía hay muchos pequeños y medianos inversores a la espera de cómo regula el Gobierno el mercado inmobiliario. Si se materializa todo el acuerdo de PSOE y Podemos, muchos podrían no invertir”, dice Fernando Encinar, jefe de estudios de Idealista.

Fuentes de la construcción afirman que también se ha producido una fuerte subida de costes laborales al no encontrar trabajadores, sobre todo especializados. Desde que se presupuesta hasta que se empieza una obra pasan al menos seis meses. En ese periodo, el coste laboral está subiendo tanto que acaba con el margen y eso obliga a muchas empresas a parar. La semana pasada la constructora Byco alegó alzas de costes para declarar el concurso de acreedores. Es la primera grande en caer desde la crisis.




Fuente: El Pais

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