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La conspiración de las falsas Melanias

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Desde los tiempos de Samuel Adams y el motín del té en Boston hasta hoy, las teorías conspirativas forman parte de la vida diaria en Estados Unidos. Y en los tiempos de la manipulación
informativa y las fake news –como Donald Trump denomina no a las noticias falsas sino a las desfavorables– la última en prender ha sido la que asegura que la primera dama estadounidense utiliza dobles en algunas apariciones oficiales.

Una fotografía tomada durante un acto en Alabama el viernes ha disparado de nuevo la teoría de la conspiración de las fake Melania . Los andares de la primera dama al bajar por la escalerilla del Air Force One llamaron la atención de las ­redes. Sus sospechas sobre la “falsa Melania”, protegida por unas grandes gafas de sol negras, se vieron reafirmadas por la foto de la pareja, cogida de la mano, delante de la tumba de una de las 23 víctimas mortales del tornado que hace unos días asoló el estado sureño.






La intriga nace del gran parecido de una agente de seguridad del séquito presidencial con Melania Trump

“Tíos, esta no es Melania”, “es la peor actriz de sustitución que he visto jamás”, afirman tuits redifundidos miles de veces por usuarios que coinciden en que su mentón y sus mejillas tienen un aspecto demasiado diferente al habitual. Que haya otras imágenes y vídeos del mismo momento y el mismo día en los que se distingue claramente a la primera dama no les desanima. Tampoco que la explicación de que la diferencia de altura (en la foto, él es más alto que ella) se deba a que por una vez no lleva tacones sino calzado plano, unas estilosas sneakers. De hecho, para muchos internautas, que llevara deportivas es la prueba irrefutable de que no puede ser Melania Trump.

Melania Trump seguida por su guardaespaldas, con la que guarda cierto parecido
(AP)

El rumor sobre el uso de dobles de la primera dama surgió en otoño del 2017, cuando alguien tuiteó un vídeo de Melania Trump y el presidente en televisión grabado con el móvil, sentenciando que aquella mujer con gafas de sol no era la primera dama. “Es alucinante que hayan llegado tan lejos y pensaran que íbamos a creer que es ella quien se ve en la tele. Me pregunto en qué más nos están mintiendo”, dejó caer en aquel mensaje, 60.000 veces retuiteado, Joe Vargas, señalado como el autor original de la teoría, que saltó a la fama digital y atrajo a miles de personas a su web venta de productos elaborados con cannabis. Que en aquella comparecencia Trump hablara de su mujer diciendo que “está aquí ahora mismo”, cuando se la veía a su lado, no ayudó a descartar la idea. Tampoco que en más de una ocasión se haya visto a la exmodelo retirarle la mano cuando el presidente intentaba cogerla afectuosamente.





“Una vez más, nos vemos absorbidos por una ridícula no historia cuando podríamos estar hablando de su trabajo por los niños, incluida la crisis de opiáceos que devasta nuestro país”, se quejó la portavoz de la primera dama, Stephanie Grisham, en la CNN en el 2017. Pero como ocurre con toda teoría de la conspiración –que en el caso de EE.UU. beben fundamentalmente del rechazo instintivo de muchas personas hacia el gobierno o el poder en general– no hay desmenti-do oficial que pueda neutralizarla.


Muchos piensan que Melania Trump en realidad detesta a su marido, lo que daría “credibilidad” a la teoría

El elemento que ha dado nuevas alas a la teoría conspirativa –y a muchas guasas– ha sido la reciente aparición de una agente de seguridad en el séquito presidencial que tiene un gran parecido con la primera dama: el mismo color y corte de pelo, una cara angulosa… La guardaespaldas mide unos cuantos centímetros menos que la primera dama, así que…¡bien podría ser la mujer junto al presidente en la foto de Alabama!, se lee en multitud de mensajes en las redes sociales, donde la difusión de cualquier información, verdadera o no, alcanza velocidades meteóricas.

Incluso en el supuesto de que fuera cierto que la Casa Blanca usa dobles de Melania Trump, no parece tener mucho sentido que usen a dos mujeres para el mismo acto público, como sería el caso en Alabama. Pero nada de esto desanima a los creyentes de la teoría. Muchos se la toman a broma (búsquese #fakeMelania), pero otros parece que no y, en cualquier caso, disfrutan dándole bola. Casi tras cada aparición de la primera dama aparecen mensajes en las redes sobre que en realidad no es ella. También cuando no pasan varios días sin actos públicos se interpreta como una señal de que hay gato encerrado.





En el caso de las “falsas Melanias” lo que a ojos de muchas personas ha dado “credibilidad” a la teoría es el convencimiento de que en realidad ella no comparte las ideas ni la agenda del presidente, que odia que la haya hecho pasar por la humillación de haber pagado a dos mujeres por no difundir sus supuestos affaires sexuales y que, en definitiva, detesta su presencia. Por eso, se dicen, a veces tienen que usar a dobles para los actos oficiales.

En sus últimas entrevistas, sin embargo, la primera dama se ha mostrado más alineada que nunca con la agenda política del presidente y cien por cien de acuerdo en su negativa a aceptar que las críticas son una parte indisociable de su trabajo. También comparte su inquina hacia los medios de comunicación, aunque en el caso de la teoría de las fake Melania lo que la ha alimentado son más bien las mismas redes sociales que impulsaron a Trump a la Casa Blanca , el mayor difusor de la teoría de la conspiración sobre el certificado de nacimiento de Barack Obama.








Fuente: LA Vanguardia

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