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La Comisión Europea lanza contra Italia un proceso sancionador sin precedentes | Internacional


El comisario Pierre Moscovici y el ministro Giovanni Tria, el pasado lunes en Bruselas. Virginia Mayo (AP) | ATLAS

La fase del intercambio de cartas y reproches quedó atrás. El conflicto entre Bruselas y Roma ha entrado ya en un nuevo estadio. La UE mantiene abierta una ventana para el acuerdo que se cerrará en dos semanas, cuando los países de la zona euro deberán reunirse para dar luz verde a la propuesta de la Comisión Europea. Y de momento, todos cierran filas tras el comisario de Asuntos Económicos y Monetarios, Pierre Moscovici. “No veo ninguna razón para que estén en desacuerdo con la Comisión”, insistió.

Bruselas sigue abierta a la negociación, pero cree que ha llegado el momento de no dejar pasar por alto la violación de las reglas comunitarias que implicaría la aprobación del Presupuesto italiano en sus términos actuales. La nueva etapa que supone la publicación de los durísimos informes sobre las cuentas y la deuda de Italia se guiará bajo dos máximas, en palabras Moscovici: “diálogo” y “sangre fría”.

El próximo sábado Jean-Claude Juncker deberá hacer gala de esa rendija abierta al entendimiento cuando cene con Conte en Bruselas. Si no llegan a ningún acuerdo, entonces la templanza será necesaria en la próxima reunión de los ministros de Finanzas de la zona euro, que deberán avalar los planes de la Comisión. Y a partir de ahí ya no habrá marcha atrás.

De Bruselas salieron dos documentos hacia Roma. El primero el examen de sus cuentas, que suspendió al incurrir en un “incumplimiento particularmente grave” de los compromisos adquiridos. El segundo es el que le podría costar volver a pasar el escrutinio estricto y periódico de la Comisión y que podría desembocar, en última instancia, en sanciones de hasta el 0,5% del PIB.

Italia lleva cinco años recibiendo advertencias sobre su deuda. Pero el informe de este miércoles, como recoge el documento, es “el primer paso en el procedimiento por déficit excesivo”. El informe recuerda que el país es uno de los más endeudados del mundo, con un lastre que equivale al 131,2% del PIB. Tras examinar el deterioro que sufrirán sus cuentas públicas, concluye que Italia seguirá incumpliendo sus objetivos de reducción en los dos próximos ejercicios. “Estamos dispuestos a seguir con el diálogo, pero esta situación es necesario afrontarla ya”, sostuvo el vicepresidente de la Comisión, Valdis Dombrovskis.

La Comisión cree que el plan italiano hace aguas por varios lados. Aparte del desafío de triplicar el déficit previsto, los análisis que ha efectuado señalan que sobreestima los efectos que tendrá en el crecimiento y obvia los costes asociados al aumento de la prima de riesgo. “Italia prevé esencialmente un importante endeudamiento adicional en lugar de la necesaria prudencia fiscal”, añadió Dombrovskis. Como ya hizo el Fondo Monetario Internacional, Bruselas recordó a Italia que, ahogada en la espiral de la deuda pública, una futura crisis solo traerá más austeridad y menos crecimiento.

El Gobierno italiano daba ya por descontada la decisión de Bruselas el martes por la noche. También lo hicieron los mercados, que el martes dispararon la prima de riesgo hasta los 330 puntos y este miércoles rebajaron su virulencia contra el país. Se buscan salidas a una crisis que deja cada vez más aislada a Italia, y el primer ministro Conte ha subrayado públicamente que intentará dialogar y hacer valer las bondades de su proyecto económico a Juncker el próximo sábado. Un encuentro en el que, según fuentes del Gobierno italiano, se buscará limar asperezas y “cambiar algunas dinámicas”.

Pero la partida se juega en varios campos. Y uno de los problemas colaterales es que el choque con la Comisión está resquebrajando silenciosamente la alianza entre la Liga y el Movimiento 5 Estrellas (M5S), que empiezan a tener visiones algo distintas del acercamiento.

Fisuras en la coalición

Esas diferencias han cristalizado sobre todo con el trasfondo de las cruciales elecciones europeas de mayo, donde ambas formaciones medirán definitivamente sus fuerzas ante una hipotética crisis de gobierno, con adelanto electoral incluido. Ambos partidos confían en que, tras esos comicios, se produzca un gran cambio en el mapa de alianzas en Europa y que eso les permita cambiar de interlocutores en la Comisión.

Matteo Salvini se burló enseguida de la reacción de Bruselas: “Ahora esperamos la carta de Papá Noel”. En privado, sin embargo, miembros de la Liga llevan días abriendo la puerta a una posible modificación de los presupuestos antes de que se aprueben definitivamente por el Senado y el Congreso a finales de diciembre.

Una idea de fondo que comparte el M5S para calmar a los mercados, la principal preocupación ahora del Gobierno. Pero la discrepancia se encuentra en el fondo de la revisión. La Liga estaría dispuesta a mayores retoques, mientras los grillinos no piensan variar ni uno de los puntos cardinales de su programa (ley de pensiones, renta ciudadana y fondo de indemnizaciones para los “estafados de la banca”), que constituyen el núcleo del problema apreciado por Bruselas.

El debate también ha llegado en la Comisión, que ha seguido a rajatabla el procedimiento pese a las presiones internas que pedían abrir el procedimiento de inmediato. Europa parece haber sacado algunas lecciones de la Gran Recesión. Y una de ellas es la de no repetir la puesta en escena de la batalla de los países del norte frente a los del sur, lo cual podría alimentar más al populismo de cara a las elecciones de mayo. De momento, se han evitado las grandes broncas. Pero todo eso puede cambiar en el próximo asalto: el Eurogrupo de diciembre.

Grecia deja atrás el recorte de pensiones

Grecia dejó atrás el pasado verano una era de rescates y recuperó las riendas de su política fiscal. La Comisión Europea evaluó este miércoles los primeros planes de Atenas tras los rescates y le dio un sobresaliente. Tal es así que Bruselas considera innecesario aplicar el nuevo recorte de pensiones para 2019 que se había acordado inicialmente con los acreedores dentro de su plan de ayuda financiera. Bruselas cree que el proyecto de Atenas garantiza un superávit primario —antes del pago de los intereses de la deuda— del 3,5% del PIB. Esa propuesta se discutirá también en el próximo Eurogrupo de diciembre.




Fuente: El país

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