El autobús de la Guardia Civil que trasladaba a los presos del ‘procés’, saliendo de la cárcel de Soto del Real (Madrid), el 24 de junio de 2019. En vídeo, la diferencia entre el segundo o el tercer grado al que podrían ser clasificados los presos. GTRES | ATLAS

La inminente clasificación penitenciaria de los líderes independentistas condenados por el Tribunal Supremo ha enfrentado a Esquerra Republicana (ERC) y Junts per Catalunya (JxCat). La defensa de los políticos republicanos da por hecho que las juntas de tratamiento de las cárceles catalanas —integradas por profesionales penitenciarios— propondrán este miércoles la aplicación del segundo grado o régimen ordinario. La defensa de los dirigentes de JxCat, en cambio, cree que no se debe “justificar y normalizar” esa clasificación y aboga por un tercer grado o semilibertad, lo que permitiría a los presos ir a la cárcel solo a dormir de lunes a jueves.

El alto tribunal condenó el 14 de octubre a penas de entre 9 y 13 años de cárcel a nueve de los 12 dirigentes independentistas catalanes juzgados por el procés, el referéndum ilegal del 1 de octubre de 2017 y la posterior declaración unilateral de independencia. El entonces vicepresidente de la Generalitat, Oriol Junqueras, recibió la pena más alta, 13 años de reclusión por sedición y malversación. De los otros ocho acusados, tres exconsejeros (Raül Romeva, Jordi Turull y Dolors Bassa) fueron condenados por sedición y malversación a 12 años de cárcel; los otros dos (Josep Rull y Joaquim Forn) fueron absueltos del delito de malversación y el tribunal les impuso 10 años y medio de prisión. La expresidenta del Parlament Carme Forcadell fue condenada a 11 años y medio por un delito de sedición. Por este mismo delito se impuso una pena de nueve años a los líderes de la ANC y de Òmnium, Jordi Sànchez y Jordi Cuixart.

Las juntas de las tres cárceles donde permanecen los nueve condenados (Lledoners, Puig de les Basses y Mas d’Enric) se reúnen previsiblemente este miércoles para aprobar una propuesta de clasificación. Lo hacen casi dos meses después de la sentencia del Supremo, el tiempo máximo previsto por la ley. Los responsables de los servicios penitenciarios del Departamento de Justicia de la Generalitat —liderado por una consejera de Esquerra, Ester Capella— tienen la última palabra y deberán tomar la decisión definitiva en un plazo máximo de otros dos meses.

Salidas flexibles

La defensa de los presos de Esquerra Republicana —Junqueras, Forcadell,  Romeva y Bassa— da por hecho que serán clasificados en segundo grado. Ese es el régimen en el que cumple la mayoría de presos en España y no permite salidas diarias de prisión. En ese caso, Esquerra recurrirá la decisión ante los tribunales. En paralelo, pedirá la aplicación del artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario, que permite a los clasificados en segundo grado abandonar la cárcel para trabajar —o para cuidar a familiares, entre otras circunstancias— entre semana. El partido subraya que los trámites para lograrlo son largos y descartan que los reclusos puedan salir de prisión por Navidad.

Los augurios de Esquerra han molestado a la defensa de los presos de Junts per Catalunya. Jordi Pina, letrado de Turull, Rull y Sànchez recordó este martes que la decisión final corresponde al Govern, y mostró su “firme convencimiento” de que deben recibir de entrada el tercer grado o semilibertad. Pina aseguró que sus clientes tienen un entorno social de acogida, pueden encontrar trabajo, no han actuado con violencia y no presentan riesgo de reincidencia.

Las decisiones sobre el régimen penitenciario de los independentistas encarcelados pueden marcar un nuevo escenario negociador en las conversaciones que mantienen desde hace semanas ERC y el PSOE para la investidura del socialista Pedro Sánchez, en la que los republicanos son clave y deberían al menos abstenerse para que esta salga adelante. 




Fuente: El Pais

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