El concilio de Nicea determina a partir de hoy los ritmos del combate electoral en España. Una campaña electoral de nuevo tipo, sincopada, eléctrica, agresiva, bronca, entrecortada, trilera –por lo tanto, verdadera–, más atenta a las frases cortas que a los razonamientos largos y complejos.

La tradición y las nuevas tecnologías. La costumbre y la disrupción. Las redes, la televisión, la radio y la prensa. La verdad y la mentira. La verdad, la mentira y los equipos de chequeo. Lo viejo y lo nuevo inician hoy una extraña danza que puede enloquecer definitivamente a los tecnólogos de la comunicación política.






La apuesta de Sánchez

El PSOE pone sus cartas sobre la mesa: un único debate, con presencia de Vox

La campaña electoral llevará capirote hasta el día 23 de abril. Ese día tendrá lugar el primer y único debate televisado en el que acepta tomar parte el presidente del Gobierno y candidato del PSOE, Pedro Sánchez. Será un debate a cinco, con presencia de Vox, organizado por el grupo privado Atresmedia. La campaña comenzará en realidad el día de Sant Jordi por la noche. En las siguientes cinco jornadas se acabará de decidir el rumbo de España.

El concilio de Nicea, impulsado por el emperador Constantino en el año 325, fue muy importante. Reunidos en una localidad del norte de la actual Turquía, cerca del mar de Mármara, hoy conocida como Iznik, más de trescientos obispos cristianos proclamaron: “Nosotros somos el tiempo”. En Nicea quedó establecido que la resurrección de Jesucristo se recordaría cada año el primer domingo después de la luna llena tras el equinoccio de primavera. Así nació lo que hoy conocemos como Semana Santa. Se tomaron otros acuerdos de gran trascendencia. Se estableció el primer credo unificador de la doctrina cristiana y se promulgó el primer derecho canónico. El de Nicea fue un concilio globalizador.


La televisión pública

Los socialistas desairan a TVE, que no podía ofrecer un formato con Vox

La Constitución de 1978 le dijo al presidente del Gobierno: “Tú serás el tiempo”. El régimen constitucional español se caracteriza por una presidencia ejecutiva fuerte, con plenos poderes para la disolución del Parlamento y la convocatoria de elecciones generales. El jefe del Ejecutivo tiene las llaves de san Pedro. Por eso costó tanto investir a Mariano Rajoy en el 2016. Por eso fue tan importante la victoria de Sánchez en la moción de censura de mayo del 2018. Cuando en la plaza de Colón de Madrid se consagró el pasado mes de febrero el bloque de las tres derechas, Sánchez decidió convocar elecciones lo antes posible, con la involuntaria ayuda del estratega de Waterloo. Su Gabinete pensó en el domingo 14 de abril, pero los recuerdos del equinoccio republicano vuelven a emitir radiación en la España sin consenso. El 21 de abril no era aconsejable mezclar urnas con palmas y ramos. Quedaba disponible el 28 de abril, con la Semana Santa de por medio.





Empieza hoy una extraña campaña de dos fases. Una primera semana viajera, fiestera y procesional, en que la política tendrá dificultades para captar la atención de tanta gente entregada al concilio lúdico. Durante esa semana veremos a destacados políticos de las derechas cantando el himno de la Legión en Málaga durante el traslado del Cristo de la Buena Muerte. El momentum legionario se consagró el año pasado. Las televisiones ya están esperando esa colorida escena. Lo militar está reingresando en la política española. Después vendrá la semana laica, corta, intensa y probablemente decisiva, según el criterio hoy dominante entre los sociólogos electorales. El debate en televisión aceptado ayer por el PSOE define, en realidad, una campaña de cuatro días. Todo lo demás serán procesiones, saetas, cantos legionarios, anécdotas, meteduras de pata, incidentes aislados y no tan aislados, y vídeos virales en internet.


Dos tiempos en quince días

Campaña en dos fases: la santa y la laica; todo se decidirá los últimos cuatro días

Portazo del PSOE a TVE, la televisión pública tan reivindicada por los socialistas, que ofrecía celebrar el lunes 22 de abril un debate con los candidatos de los cuatro principales grupos parlamentarios, sin Vox, partido sin representación en el Congreso, para no perjudicar de manera descarada al PNV y ERC y evitar así el veto de la Junta Electoral Central.





Favorito en todas las encuestas, el PSOE quiere un debate en el que esté presente Santiago Abascal, con el evidente propósito de empujar más hacia la derecha a Pablo Casado y Albert Rivera. El fantasma de François Mitterrand, el presidente socialista francés que estimuló al naciente Frente Nacional con un cambio de ley electoral en los años ochenta, con el objetivo de dividir el voto de la derecha repu­blicana, se pasea algunas noches por el complejo de la Moncloa.


Incidente en Catalunya

Escenas de boicot a Álvarez de Toledo en la UAB que condenan casi todos los partidos

Sánchez frente al trío de Colón en el plató de una televisión privada, con manos libres para ese formato. Un único debate para evitar desgastes. Una campaña corta, rápida y muy acelerada, descontados los días de fiesta y capirote. La derecha en tres trozos televisados, y una ley electoral (la ley ideada por Adolfo Suárez en 1977) que favorece al partido ganador en las provincias poco pobladas de la España interior. Si el PSOE no gana estas elecciones, ya no las ganará nunca más en España. Pero no le basta con ganar. Ha de sumar una mayoría para la investidura. Aquí está la incógnita del 28 de abril.





Los partidos salen en búsqueda de los votantes indecisos por carreteras secundarias. Se están evitando deliberadamente los debates complejos. Se habla poco o muy poco de la economía. Hay mucho miedo a la equivocación o el malentendido. La fragmentación digital cambia la discusión pública. Los partidos buscan “escenas”. Y los adversarios de algunos partidos, también.

La candidata del Partido Popular en Barcelona, Cayetana Álvarez de Toledo, vivió ayer una dura y desagradable escena, cuando unos doscientos estudiantes intentaron impedirle el paso en la Universitat Autònoma de Barcelona, donde participó en un acto, que finalmente tuvo lugar. El vídeo se hizo viral, la condena por lo acontecido fue amplia, y Álvarez de Toledo vio en el suceso la prueba irrefutable de que las libertades democráticas se han eclipsado en Catalunya.

El domingo, Ciudadanos acude a la localidad vasca de Errenteria, foco de la izquierda abertzale.








Fuente: LA Vanguardia

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