El cardenal australiano
George Pell, que fue el responsable de las finanzas del Vaticano y persona de confianza del papa Francisco, se ha convertido en el mayor dignatario de la Iglesia católica en ser encarcelado por pederastia.

Sacerdote de una parroquia rural australiana, décadas más tarde, el gran financiero del Vaticano, Pell experimentó una trayectoria de ascenso meteórico, pero es probable que acabe su carrera entre rejas después de recibir una sentencia de seis años de cárcel por abusar de dos niños.


Pell experimentó una trayectoria de ascenso meteórico, pero es probable que acabe su carrera entre rejas

Un tribunal australiano condenó a Pell por cinco delitos de abusos sexuales a dos niños de 13 años del coro de la catedral de St Patricks, cometidos entre 1996 y 1997, en Melbourne, cuando el prelado, en la actualidad de 77 años, era arzobispo de esta ciudad en el sureste australiano. Pell llevaba detenido desde el 27 de febrero, un día después de hacerse público el veredicto del jurado que, de manera unánime, le declaró culpable. El cardenal no podrá pedir la libertad condicional hasta dentro de tres años y ocho meses.





Si bien para quienes lo admiraban, el cardenal encarnaba, con su imponente figura, elocuencia y franqueza, el tradicionalismo católico australiano, el juez destacó del clérigo su “sorprendente arrogancia” y el hecho de que nunca mostrara “remordimiento”.

El cardenal George Pell deja el tribunal de Melbourne
(Reuters)

El cardenal, que siempre se declaró inocente, fue hasta el año pasado uno de los más cercanos consejeros del papa Francisco, que se ha comprometido a responder con tolerancia cero ante los abusos sexuales contra menores.

Pell nació en Ballarat (estado de Victoria) el 8 de junio de 1941. Estudió en los centros católicos Loreto Convent y St Patrick en la misma ciudad, donde destacó como deportista y hasta jugó durante una época con el club Richmond Football en la Liga de Fútbol Australiana.

Sin embargo, Pell decidió ingresar en 1969 en el seminario Corpus Christi, en Victoria, y fue ordenado sacerdote en la basílica de San Pedro, en Roma, antes de doctorarse en Historia de la Iglesia Católica en la Universidad de Oxford en 1971.

El papa Benedicto XVI, izquierda, junto al cardenal George Pell, en una misa en la plaza San Pedro del Vaticano en octubre de 2005
El papa Benedicto XVI, izquierda, junto al cardenal George Pell, en una misa en la plaza San Pedro del Vaticano en octubre de 2005
(AP)






Su madre, una devota católica, estaba probablemente satisfecha, según la prensa australiana, de que su hijo respondiera a la llamada de la religión. En cambio, su padre, un excampeón de boxeo de fe anglicana, no entendió que el atlético George rechazara un contrato de oro con uno de los equipos de fútbol australianos más destacados del país.

Fue en Roma donde dirigió parte de sus estudios religiosos, antes de ser ordenado sacerdote en la diócesis de Ballarat en 1966. Su ascenso fue rápido: desde que empezó a ejercer como sacerdote en distintas parroquias australianas en 1970 hasta que fue designado arzobispo en Melbourne en 1996 y de Sídney en 2001.


Su padre no entendió que el atlético George rechazara un contrato de oro con uno de los equipos de fútbol más destacados del país

Dos años más tarde, fue nombrado cardenal por el papa Juan Pablo II, lo que le permitió votar en los cónclaves para elegir al sumo pontífice y, por tanto, fue uno de los papables en la votación en la que fue proclamado el actual papa Francisco en 2013. Pell fue elegido al año siguiente prefecto de la Secretaría de Economía de la Santa Sede, un nuevo puesto creado por el pontífice para atajar los escándalos en torno a las finanzas del Vaticano.





Luego, en febrero de 2014, se convirtió en Secretario de Economía, el líder número tres del Vaticano – tras el Papa y el secretario de Estado–. Frente a sus fieles y ante la opinión pública, el cardenal Pell defiende los valores tradicionales del catolicismo. Mantiene líneas rojas firmes sobre temas como la eutanasia o el matrimonio gay y rechaza también el cambio climático y la crítica de la política represiva de Australia hacia los solicitantes de asilo.

Ilustración artística realizada por Paul Tyquin del cadenal australiano George Pell, este miércoles, en el Tribunal del estado de Victoria
Ilustración artística realizada por Paul Tyquin del cadenal australiano George Pell, este miércoles, en el Tribunal del estado de Victoria
(EFE)

La estrella del cardenal dejó de brillar definitivamente cuando, a las acusaciones de haber cubierto sacerdotes pedófilos, se agregaron las de haber sido un agresor. Varios de los casos de pederastia de los que era sospechoso fueron cometidos en Ballarat.

En marzo de 2016, Pell reconoció que en la década de 1980 existía “un mundo de crímenes y encubrimientos” en la Iglesia católica para proteger a la institución, pero negó tajantemente haber abusado sexualmente de ningún menor.






En marzo de 2016, Pell reconoció que en la década de 1980 existía “un mundo de crímenes y encubrimientos” en la Iglesia católica

Así lo declaró como testigo en la comisión especial que investigó la pederastia en las instituciones australianas y que concluyó en un informe que un 7 % de todos los sacerdotes abusaron en Australia de menores a su cargo entre 1960 y 2015. Esta misma comisión reveló que en los años 1970 había en Ballarat una red de sacerdotes pederastas.

Tras conocerse su culpabilidad el pasado 26 de febrero, el Vaticano anunció que Pell dejaría de ocupar el cargo de prefecto de Economía así como de ser uno de los asesores cercanos al Papa y se le prohibió el ejercicio público del ministerio sacerdotal y el contacto

Su futuro en la Iglesia es incierto. En Australia, sigue siendo apoyado por un último grupo de adoradores, pero el prelado se ha convertido en el rostro de una institución que ha traicionado las expectativas de sus fieles y del país.

Un hombre reacciona a la sentencia dictada por el juez Peter Kidd en el tribunal
Un hombre reacciona a la sentencia dictada por el juez Peter Kidd en el tribunal
(AP)









Fuente: LA Vanguardia

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