Samwell está cerca al borde del estado shock cuando arranca el tercer episodio. Es normal. Sabe que tiene por delante una noche de muerte, de tener que enfrentarse a las fuerzas del Rey de la Noche, que él entiende que son imbatibles porque, para empezar, ya están muertos antes de la lucha. Con esta mirada temblorosa, Juego de tronos nos coloca en situación. Antes de continuar, un aviso: este texto incluye spoilers del episodio titulado Winterfell.

Lo primero que llama la atención del episodio es que se trata de una batalla muy cruel. Los hombres de Daenerys están en posición cuando Melisandre aparece de la nada con su caballo. Está claro que los Siete Reinos son un continente imposible para las mujeres pero no si tienes al Señor de la Luz de tu lado. Entonces puedes repeler violadores, el frío y hasta los caminantes blancos antes de llegar a Invernalia.






El episodio arranca con Sam en estado de estrés pretraumático y Melisandre llegando a Invernalia


“No hay necesidad de ejecutarme, Ser Davos. Estaré muerta antes del amanecer”, espeta a su rival número uno desde que consideró oportuno quemar a Shireen viva porque creía haberlo visto en las llamas. Les prende las armas a los dothraki que están listos para su primera embestida a los otros que esperan en la oscuridad.

Da para una escena muy bonita: desde lo alto de una colina, Jon y Daenerys pueden ver los jinetes en su primer ataque, que se convierte en una broma de mal gusto: las armas se apagan una a una mientras los gritos de los hombres se desvanecen en la nieve. El que pensase que la lucha sería dura, estaba equivocado: era peor.

De poco les sirve el fuego a los dothrakis.
(HBO)

La guerra, según parece, tiene cuatro frentes. Por un lado, Daenerys y Jon están con Drogon y Rhaeghal, que son dos armas de destrucción masiva en mitad del caos. Después están Sansa, Tyrion, Varys y Gilly en las criptas de Invernalia, ya que no pueden ayudar a sus hombres con sus nulas aptitudes bélicas. Se agradece, sin embargo, el momento buena reina de Sansa: en principio no quiere “abandonar a sus hombres” pero acaba haciendo caso a Arya, que le da Aguja y le recomienda que se refugie.





También están Theon y sus hombres alrededor del árbol arciano para vigilar a Bran Stark, que se pasa todo el episodio ausente. Su mente viaja con los cuervos para localizar al Rey de la Noche, que está a lomos de Viserion. Y finalmente están el resto de personajes entre las trincheras y los muros de Invernalia, con los espectadores cruzando los dedos para que no mueran todos ellos en manos de los Caminantes Blancos y sus seguidores.

Bran, pensativo como siempre.
Bran, pensativo como siempre.
(HBO)

Y es que, cuando vemos el terrible ataque de los dothraki, queda muy claro que no estábamos preparados para la guerra. Como mínimo un servidor no era consciente del festival de carne fácil que serían los hombres vivos. ¿Cómo se puede luchar contra una armada ya muerta, con una capacidad de sacrificio máxima (no tienen voluntad propia), organizada al dedillo y tan numerosa? Por no hablar de que ni tan siquiera Dany, Jon y los dragones pueden maniobrar con facilidad por culpa del invierno que traen consigo los Caminantes Blancos, que les impiden tener visibilidad y sus dragones hasta chocan entre la niebla.





Entre momentos propios de World War Z (sí, la película con Brad Pitt donde los zombis se movían a toda velocidad y creaban montañas de cadáveres para superar los muros), merece la pena destacar distintos momentos. Por ejemplo, cuando todas las fuerzas ya se refugian dentro de Invernalia, con las trincheras en llamas, y vemos los calculados movimientos de los otros: primero se miran con tranquilidad el fuego que tienen delante y, al ver que no se apaga, uno a uno se sacrifican en puntos estratégicos para que el resto de cadáveres andantes puedan entrar en la fortaleza y acabar con todo.

Cuando levanta los brazos, nunca es buena señal.
Cuando levanta los brazos, nunca es buena señal.
(HBO)

Nos encontramos una Arya más infalible que nunca y que tiene su particular película de terror cuando, dentro de Invernalia, debe escapar de en una silenciosa sala repleta de muertos y después de una horda enérgica. Y el Perro, que pierde la valentía porque no entiende si merece la pena luchar, decide recobrar fuerzas cuando ve que la joven Stark está en apuros. Esta amistad debe ser de los elementos más bonitos de la serie a estas alturas. Así que el Perro y Beric Dondarrion ayudan a Arya, con Beric falleciendo al ser apuñalado sin cesar por otros.





En mitad de la batalla, Jon y Daenerys finalmente se encuentran con el Rey de la Noche y Viserion, que suelta frío condensado por la boca (o eso parece). Entre muerdos y miradas heladas, el Rey cae en el campo de batalla. ¿Será el principio del fin? Cuando Daenerys suelta un “Dracarys” de los suyos, el monstruo le sonríe: el fuego puede acabar con los otros que convierte en muertos vivientes, sí, pero no con él.

Estaba listo para morir.
Estaba listo para morir.
(HBO)

Al intentar asesinarle Jon en mitad del campo de batalla, se encuentra con otros obstáculo: el Rey de la Noche transforma todos los caídos humanos en el campo de batalla en otros listos para combatir las fuerzas a las que pertenecían. Jon se salva por los pelos con la ayuda de Daenerys pero parece que el Rey de la Noche será imbatible en su afán de asesinar a Bran y borrar la humanidad de la faz de Poniente.





Como todo sólo puede ir a peor, incluso las cosas se tuercen en las criptas. Como el Rey de la Noche resucita los muertos que hay por Invernalia, los muertos de las criptas empiezan a despertar. ¿Existe cosa más bonita que ver a Sansa y Tyrion mirándose y entendiéndose? Sobre todo tras haber tenido una conversación donde la heredera Stark le decía a su ex marido que fue “el mejor de todos”. ¿Existe una posibilidad de que esta alianza acabe siendo algo más?

¿El momento más tierno del episodio?
¿El momento más tierno del episodio?
(HBO)

Y, cuando todo parece estar perdido, cuando hemos visto morir a Lyanna Mormont, a Beric Dondarrion o a Jorah Mormont tocado de muerte, Juego de tronos se centra en el cara a cara entre Bran y el Rey de la Noche.

Theon, antes de morir en manos del Rey de la Noche, recibe unas últimas palabras: “Eres un buen hombre, Theon”. Y, cuando todos los personajes están contra las cuerdas (incluyendo un Jon que le grita a Viserion) y con Bran en manos del Rey de la Noche, sucede lo imposible: Arya Stark se lanza sobre el enemigo.





En ese momento ya no nos esperábamos a Arya.
En ese momento ya no nos esperábamos a Arya.
(HBO)

En un primer momento parece que el Rey de la Noche la tiene calada y derrotada, con la mano armada bien sujeta. Pero ella deja caer el arma a su otra mano, que está libre, y le asesta un golpe mortal. El Rey de la Noche se rompe en pedazos de hielo y todos los otros caen, como si una onda expansiva hubiera acabado con ellos.

Este apuñalamiento no llega a tiempo para Jorah Mormont, que muere en los brazos de Daenerys, la mujer que siempre había amado. Como suele ocurrir en la vida real, el pobre no puede decir unas últimas palabras y suelta su último suspiro con la boca abierta, como si quisiera decirle algo a su Khaleesi.

Jorah, como mínimo mueres en brazos de tu amada.
Jorah, como mínimo mueres en brazos de tu amada.
(HBO)

Y, como se acerca el amanecer y Melisandre sigue viva, la bruja roja sale por la puerta de Invernalia, se deshace del collar que le permite estar siempre joven y camina por la nieve hasta su propia muerte.

Melisandre está cansada de vivir.
Melisandre está cansada de vivir.
(HBO)




Fuente: LA Vanguardia

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