La presidenta de la Asamblea Nacional Catalana (ANC), Elisenda Paluzie, ha asegurado este lunes que los altercados violentos ocurridos en Cataluña a raíz de las protestas por la sentencia del Tribunal Supremo a los líderes independentistas «hacen visible el conflicto» catalán en el mundo. «Son estos incidentes los que hacen que estemos en la prensa internacional de manera continuada estos días, es decir, que hacen visible el conflicto», ha indicado Paluzie tras una semana de graves incidentes en las calles y protestas diarias que ha dejado unos 600 heridos y 200 detenidos. En una entrevista en TV3, Paluzie ha cargado también contra el Gobierno central y ha asegurado que la principal responsable es «la violencia del Estado», que ha condenado a un movimiento pacífico y democrático a penas de cárcel. Sobre si los disturbios restan apoyo al movimiento independentista, Paluzie ha dicho que de momento las encuestas en relación a las elecciones del 10-N «no lo indican».

Como ya han hecho en varias ocasiones los Comités de Defensa de la República (CDR), Paluzie ha alentado una movilización constante, sostenida en el tiempo, con diferentes acciones, como están haciendo los manifestantes en Hong Kong. Según Paluzie, la idea de la ANC es que «las movilizaciones y las acciones en clave de lucha no violenta han de tener un objetivo político de desgaste del Estado». «Se trata de debilitar los pilares de poder del Estado en Cataluña y fortalecer los nuestros y crear alternativas», ha detallado, transmitiendo el mensaje de que el Gobierno del Estado no es bienvenido en Cataluña mientras haya represión y se vulneren derechos fundamentales. 

La respuesta multitudinaria y pacífica del independentismo en las últimas semanas para protestar contra la sentencia condenatoria a los líderes del procés, se ha visto empañada por varios días consecutivos de acciones violentas de jóvenes, barricadas y enfrentamientos con la Policía Nacional y los Mossos d’Esquadra. En las últimas dos semanas ha habido más de 200 detenidos. Este lunes, un juez de Barcelona ha acordado dejar en libertad a una de las 31 personas encarceladas por los disturbios que se han producido en toda Cataluña. por los delitos de desórdenes públicos y atentado a agentes de la autoridad.

El número de heridos durante los disturbios supera los 600, prácticamente la mitad, mossos o policías. Cuatro personas han perdido la visión de un ojo por el lanzamiento de pelotas de goma por parte de la Policía Nacional. Los abogados denuncian 122 casos de «violencia policial» en los altercados.

Solo en el aeropuerto del Prat, donde se sucedieron las marchas y miles de personas ocuparon el recinto aeroportuario nada más conocerse la sentencia el pasado 14 de octubre, y en los sabotajes que se han realizado en trenes, incluyendo cortes de vías, los daños suponen, en palabras del ministro de Fomento, José Luis Ábalos, siete millones de euros.

La visión de Paluzie contrasta con la que se percibe en buena parte de Europa. Geoffroy Roux de Bézieux, presidente de la patronal francesa Medef, que ha sufrido las revueltas de los chalecos amarillos en el país galo, avisaba en una entrevista en EL PAÍS de que «los disturbios son nefastos para la imagen de España”.

El independentismo y el constitucionalismo se volvieron a medir este fin de semana en la calle con sendas manifestaciones que lograron aglutinar 350.000 y 80.000 personas, respectivamente, según la Guardia Urbana. Las dos cifras, por debajo de otras convocatorias. Sobre la manifestación del sábado, ha lamentado que partidos como los comunes y sindicatos como CC.OO. no se sumaran a la manifestación del sábado pese a que la ANC hiciera renuncias como convocar bajo el lema ‘Libertad’ y no con un lema sobre la independencia, pese al contexto que califica de «represión».

En cuanto a la marcha del constitucionalismo de este domingo en Barcelona, Paluzie ha afirmado que demuestra que hay un proyecto que «no quiere vencer democráticamente al proyecto independentista y que lo que pretende es judicializarlo e imponerse con la prisión». Para Paluzie, el problema más grande que ha habido es que la clase política que está contra la independencia no quiso debatir y confrontar de manera democrática, en sus palabras, y lo «polarizaron todo con el debate sobre la legalidad». 




Fuente: El Pais

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