Placido Domingo ha guardado silencio desde el pasado 13 de agosto. Era martes y ese día la agencia Associated Press publicó un reportaje en el que nueve mujeres, y solo una de ellas identificada con nombre y apellido, le acusaban de presunto acoso sexual. Unos días más tarde se sumaron once más en un goteo que se vislumbraba lento. Infinito. Persistente. El tenor, de 78 años, decidió callar tras las primeras denuncias. Habló y fue condenado con el pulgar hacia abajo.

Las óperas de Estados Unidos , tres concretamente, le dieron la espalda mientras la de Los Ángeles, de la que él es todavía director general, encargaba una investigación a fondo. Europa le respaldaba y el Festival de Salzburgo le recibía el 25 de agosto con una ovación y el público en pie. Pero era Europa. “In dubio pro reo”, dijo en voz alta la directora del encuentro salzburgués. “In dubio pro reo”. Estados Unidos, cuna con el MeToo, es otra cosa. Domingo, sobre el que se cernió una tormenta que llegó a todos los puntos del globo, siguió guardando silencio.

Aguantó el tsunami, hizo las maletas y se marchó a Nueva York a ensayar “Macbeth”, que hoy estrenaba en el Met. Hablamos en pasado. Ya no lo cantará. No subirá hoy al escenario junto a Anna Netrebko. El artista ha decidido tras conversar con el Metropolitan y su director general, Peter Gelb, que no actuará. Ni el día 28 tampoco. Se acabó. Y ha roto su silencio. «Debuté en la Metropolitan Opera a los 27 años» ha dicho «y he cantado en este magnífico teatro durante 51 gloriosos años consecutivos». «Estoy feliz», añadió, «de que, a la edad de 78 años, pude cantar el maravilloso papel principal en el ensayo general de Macbeth, que considero mi última actuación en el escenario del Met«. «Aunque rebato firmemente las recientes alegaciones en mi contra, y estoy preocupado por un clima en el que se condena a la gente sin el debido proceso, tras una reflexión creo que mi aparición en esta producción de ‘Macbeth’ restará atención al duro trabajo de mis colegas sobre el escenario y detrás de él», concluye el comunicado.

Apenas 24 horas antes Domingo no ha podido aguantar la presión y ha decidido retirarse después de que en los últimos días cuatro empleados del teatro, de manera anónima, le escupieran todo tipo de comentarios. “Me daban náuseas solo de verle encima del escenario”, comentaba una voz sin identificar. Hoy no subirá al escenario del Met que ya ha eliminado de su página web la foto de Domingo además de informar de que el barítono Željko Lučić será su sustituto.

Cabe pensar que este adiós puede ser el principio de una despedida. Cabe pensar que después del Metropolitan puede haber otros teatros que le cierren la puerta. Cabe pensar también que Los Ángeles puede abrirle la puerta para que deje su puesto de máximo responsable. Cabe pensar, en fin, que este adiós de Plácido Domingo es, sin duda, uno de los más amargos. Pura hiel para la garganta de quien es un artista inmenso.

Presiones en el Met

«El Met se toma muy en serio cualquier acusación de acoso sexual», le había dicho el pasado sábado el director general del Met, Peter Gelb, al New York Times. Y a juzgar por el comunicado de la institución, el propio teatro habría sugerido al tenor que era el momento de entonar el final. El diario neoyorquino, que recibió la carta de despedida de Domingo, informa que la institución había sido presionada a todos los niveles. Esto incluye las declaraciones del senador demócrata Brad Hoylman, que nada más conocer la noticia ha felicitado al Met por su decisión: «No puede afirmar de manera creíble que es un empleador que se preocupa por la conducta sexual inapropiada y desestima las acusaciones de 20 mujeres. Estoy agradecido porque el @MetOpera ha hecho finalmente correcto».

El periódico también recuerda que en una entrevista reciente Holyman comentó que «El Met es una de las instituciones culturales más importantes de la ciudad, si no del mundo, por lo que es importante que hagan lo correcto aquí y eliminen a Domingo de la producción».

Este mismo lunes el Met envió un comunicado a la NPR, la radio pública, donde explicaba que: «El sábado 21 de septiembre, después del ensayo general de Macbeth, Peter Gelb mantuvo una conversación abierta con miembros de la orquesta y el coro tal y como lo ha hecho con otros grupos dentro del Met en los últimos semanas. En la reunión, el Sr. Gelb reiteró lo seriamente que el Met se toma acusaciones de acoso sexual y abuso de poder. Debido a que actualmente no hay evidencia corroboradas contra el señor Domingo, el Met considera que lo justo y correcto es esperar hasta que las investigaciones de Ópera de Los Ángeles y la AGMA (la American Guild of Musical Artists) hayan concluido«. Pero lo que el fin de semana parecía justo y correcto había cambiado este martes. Plácido Domingo no actuará más en un templo que siempre le consideró uno de los suyos. Suceda lo que suceda con las indagaciones de la Ópera de LA será difícil que pueda limpiar su nombre a ojos del #MeToo. En tiempos de ordalías no hay tiempo para garantizar exquisiteces como la presunción de inocencia.




Fuente: La razon

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