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La alcaldesa de Madrid no cree que el turismo tenga un efecto tan devastador en su ciudad como el que está teniendo en Barcelona

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En Madrid empieza a preocupar la posibilidad de que el turismo acabe generando los problemas de gentrificación que está provocando en Barcelona. Hay quien advierte que va a acabar barcelonizándose. Pero la alcaldesa de la capital, Manuela Carmena, no es tan pesimista: “No, no creo que se produzca esa barcelonización. Yo creo que el riesgo que corre Madrid no lo determina tanto el turismo como la evolución que sufren todas las ciudades. El comercio está herido de muerte, sí, pero eso es por la expansión del comercio electrónico y no por el turismo”.

Carmena hace estas declaraciones durante un encuentro con La Vanguardia en el que se analiza el pulso cultural de la capital y la siempre conflictiva relación con Barcelona, marcada ahora por los efectos del proceso independentista. La edición impresa de este diario ofrecerá mañana domingo una versión ampliada de esta información.






Diferencias

Aquí tenemos la ventaja de no tener barcos; no sufrimos

una invasión cada vez que llega un crucero al puerto”


¿Por qué no existe ese riesgo de barcelonización
del que advertía recientemente el escritor y cineasta David Trueba en una entrevista? “Porque en Madrid -responde la alcaldesa- el turismo no es tan invasivo como en Barcelona. Aquí no tenemos barcos, no se produce una invasión cada vez que llega un crucero”.

Las autoridades madrileñas apuestan por un modelo turístico radial, con la distribución de los visitantes en un circuito que comprende Toledo, Segovia, El Escorial o La Granja. Es la histórica aspiración barcelonesa a expulsar el turismo del centro, lastrada por el impacto del crucerismo y el hecho de que las otras ciudades monumentales de Catalunya estén a una mayor distancia de la capital.

Respecto al debate sobre si desde el Ayuntamiento debe apoyarse más a la llamada cultura de base o las grandes instituciones culturales (a veces tildadas de elitistas desde la nueva izquierda, o acusadas de atraer a turistas), la respuesta es que no hay que hacer distinciones.

“Se trata de aceptar la diversidad de la ciudad –prosigue la alcaldesa–, teniendo en cuenta que durante años no se ha ayudado a la cultura de base”. Cita como ejemplo la “excelente” relación con el Teatro Real: “Cuando llegamos, renunciamos al palco municipal. Y les hicimos un favor, porque pudieron sacar a la venta las entradas”.






Influencia del ‘procés’

No me han perdonado que recibiera a Puigdemont, que es lo que tenía que hacer”


Preguntamos a Manuela Carmena, gran defensora del poder emergente de las metrópolis frente a estados y regiones, si acepta que Madrid y Barcelona están llamadas a colaborar en muchos ámbitos cuando algún día se supere el abismo político.

La alcaldesa sonríe, como si quisiera decir que está de acuerdo, pero se impone la realidad del momento: “A partir del 2015 (con la llegada al poder de las alcaldesas del cambio en ambas ciudades) se abrió una gran oportunidad para colaborar. Pero el mero hecho de que yo recibiera como tenía que recibir al presidente de la Generalitat (se refiere a Carles Puigdemont) lo cambió todo. No me lo han perdonado. El independentismo ha sido como un látigo que impide que se pueda consumar ese acercamiento. Y ha sido terrible porque el nacionalismo español ha arraigado de manera insospechada y eso ha sido dramático para Madrid”.

Manuela Carmena, alcaldesa de Madrid
(Dani Duch)






La alcaldesa espera que esta colaboración sea posible en 7 o 8 años, y recurre al ejemplo del País Vasco para demostrar que con diálogo y respeto a la ley es posible reconducir las situaciones más complejas.

Sobre el actual intercambio de talento entre Madrid y Barcelona (importantes instituciones culturales de la capital están dirigidas por catalanes), la alcaldesa afirma que esto demuestra que “hay una colaboración más allá del desencuentro político”. Eso sí, advierte que el PP que intentará acceder en las próximas elecciones a las instituciones madrileñas, a diferencia del anterior, “puede ser muy negativo para la cultura”.

“Es un PP extremo, que es el que hemos tenido en este mandato en el Ayuntamiento, con una posición muy dura en todos los temas, como el de la memoria histórica”, concluye la alcaldesa.


Las elecciones

El PP que quiere venir en el próximo ciclo electoral es un PP extremo, como el que he tenido ya en este mandato”










Fuente: LA Vanguardia

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