Salud

La absurda paradoja que dispara el uso de antibióticos


A pesar de la amenaza de una crisis mundial de resistencia a los antibióticos, el uso mundial de antibióticos en humanos aumentó un 39 por ciento entre 2000 y 2015, impulsado por incrementos dramáticos en los países de ingresos medianos y bajos (PIMB), según un nuevo estudio que se publica este lunes en ‘Proceedings of the National Academy of Sciences’. La investigación, que analizó el consumo de antibióticos humanos en 76 países, es la evaluación más completa de las tendencias mundiales hasta la fecha, según sus autores.

Investigadores del Centro para la Dinámica de Enfermedades, Economía y Política (CDDEP, por sus siglas en inglés) y la Universidad de Princeton, ambos en Estados Unidos; la Escuela Politécnica Federal de Zurich (ETH Zurich), en Suiza, y la Universidad de Amberes, en Bélgica, realizaron el análisis, que encontró que las tasas de consumo de antibióticos aumentaron en todo el mundo de 11,3 a 15,7 dosis diarias definidas (DDD) por cada 1.000 habitantes por día entre 2000 y 2015, informa Europa Press.

Las DDD son una medida estadística y estandarizada del consumo de medicamentos y representan la dosis media de mantenimiento supuesta por día para un fármaco utilizado para su indicación principal en adultos. Por otra parte, la resistencia a los antibióticos es un problema de salud mundial; cuando emerge en un lugar, se propaga rápidamente a otras partes del mundo. El estudio subraya la necesidad de una vigilancia mundial coherente de la resistencia a los antibióticos y políticas para reducir el uso innecesario de antibióticos.

La pérdida de antibióticos efectivos se debe en gran parte al consumo de antibióticos, la mayoría de los cuales son inapropiados y no mejoran la salud. Sin embargo, si bien es crítico reducir el uso de antibióticos, también es necesario elevar el acceso a antibióticos en países de bajos ingresos, ya que estos países padecen las tasas más altas de enfermedad y muerte causadas por enfermedades infecciosas, señalan los investigadores del estudio. «Encontrar soluciones factibles es esencial, y ahora tenemos los datos clave necesarios para aportar información a esas soluciones», afirma el coautor del estudio Eili Klein, investigador del CDDEP. «Ahora, más que nunca, necesitamos intervenciones efectivas, que incluyan la administración, la educación pública y el uso excesivo de antibióticos de último recurso», añade.

Los hallazgos principales del estudio son que el uso global total de antibióticos en humanos se estimó en 35.000 millones de DDD en 2015, un aumento del 65 por ciento desde 2000, mientras que la tasa de consumo subió un 39 por ciento, de 11,3 a 15,7 DDD por cada 1.000 habitantes por día.

El uso de antibióticos en los PIBM creció un 114 por ciento en total y un 77 por ciento por cada 1.000 habitantes por día entre 2000 y 2015 (parte del aumento del consumo total se debió al crecimiento de la población). Algunos PIBM presentaban tasas de consumo que superaban las de los países de altos ingresos. Sin embargo, muchos PIMB todavía tienen tasas de consumo per cápita considerablemente más bajas que los países de altos ingresos, debido a problemas de acceso como el alto costo de los medicamentos y las protecciones de patentes.

La tasa de consumo de penicilinas de amplio espectro, la clase de antibióticos más comúnmente consumida, aumentó un 36 por ciento entre 2000 y 2015 a nivel mundial. El mayor incremento se produjo en los países de ingresos bajos y medios, donde la tasa de consumo de antibióticos aumentó un 56 por ciento, en comparación con el 15 por ciento en los países de altos ingresos.

El consumo de clases de antibióticos nuevos y de último recurso, como linezolid, carbapenémicos y colistina, subió significativamente en casi todos los países. Estados Unidos sigue siendo uno de los mayores consumidores de glicilciclinas (tigeciclina) y oxazolidinonas (linezolid), aunque el uso de estos fármacos más nuevos en otros países ha superado el de Estados Unidos en los últimos años.

Los aumentos del consumo en los PIBM fueron impulsados en gran medida por el crecimiento económico, un patrón que no se observa en los países de altos ingresos.A pesar de las crecientes tasas de consumo de antibióticos en todo el mundo, los resultados sugieren que es posible reducir el uso de antibióticos. El consumo en los países de altos ingresos en realidad disminuyó ligeramente durante el periodo de estudio. Además, la considerable variación en el uso per cápita en los países de altos ingresos sugiere que hay lecciones que aprender.

El director del CDDEP y coautor del estudio, Ramanan Laxminarayan, señala que ha pasado más de un año desde que la Asamblea General de las Naciones Unidas reconoció la amenaza mundial de la resistencia a los antibióticos, pero que se han tomado pocas medidas desde entonces. «Debemos actuar de manera decisiva y debemos actuar ahora, de manera integral, para preservar la efectividad de los antibióticos –dice Laxminarayan–. Eso incluye soluciones que reducen el consumo, como vacunas o mejoras de infraestructura, particularmente en países de ingresos bajos y medianos. Los nuevos medicamentos pueden hacer poco para resolver el problema de resistencia si estos fármacos se usan inadecuadamente una vez que se introducen». EP




Fuente: La Razón

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