Se ha ganado un lugar de privilegio en la industria del cine por un talento que le desborda por los poros y que quedó en evidencia desde que obtuvo su primer papel de importancia en
Quiero ser como Beckham
”, en el 2002. Y aunque Keira Knightley nunca ha ganado un Oscar o un Globo de Oro, ha sido nominada en varias ocasiones gracias a personajes que conmovieron a las audiencias.

Pero también ha dejado su marca con intensas escenas de sexo como las que vivió con Ralph Fiennes y Dominic Cooper en La duquesa, con Viggo Mortensen y Michael Fassbender en Un método peligroso o con Eleanor Tomlinson en Colette.






En ‘Viviendo con el enemigo’, Knightley tiene apasionados encuentros con Alexander Skarsgård

Por eso no sorprende que en Viviendo con el enemigo, la película de James Kent que se estrenará en España este 12 de abril, Keira vuelva a vivir apasionados encuentros frente a la cámara. En el filme, ambientado en los meses que siguieron a la derrota de los alemanes en la Segunda Guerra Mundial, la inglesa encarna a la sufrida esposa de un comandante aliado (Jason Clarke) que es enviado a Hamburgo y se aloja en la mansión de un arquitecto alemán encarnado por Alexander Skarsgård. Lógicamente, el militar debe pasarse muchas horas fuera de la casa, por lo que al cabo de un tiempo el recelo que la mujer siente por el dueño de casa comienza a esfumarse, lo que les lleva a vivir un tórrido romance en el que todo momento es bueno para la pasión.

Lo cierto es que son muchas las escenas en las que Knightley luce camisones y ropa interior, pero a la hora de exhibirse como Dios la trajo al mundo, parece ser mucho más exuberante que lo que el espectador percibe si hay ropa de por medio. Eso llevó a que un periodista le preguntara descaradamente durante una rueda de prensa cuál es la cláusula que exige en los contratos que firma en lo referente a los desnudos. Sin sorprenderse por la inquietud, Keira señaló como quien habla de porcentajes sobre la recaudación: “Yo nunca me desnudo en mis películas, por lo que en cada escena de este filme, hay una doble de cuerpo”.





Luego detalló que ella es quien tiene el derecho de elegir a la que se hará pasar por ella, y que, además, para que la película se pueda estrenar debe aprobar la escena una vez que el montaje ha sido terminado. Knightley aclara que en su contrato se especifica que ella puede ser quien se desnude si es que así lo decide, y que esa es una conversación que debe iniciar ella en la que sólo puede participar el director. Muy divertida, confesó que se lo había pasado muy
bien seleccionando a las mujeres que le reemplazarían, y que cuando vio a una modelo con
pezones extraordinarios no dudó en elegirla.

Quienes vean la película alegarán que lo que Knightley dice no puede ser cierto, porque hay una escena en la que ella parece estar semidesnuda junto al actor sueco. Con la sonrisa de una veterana de la industria que sabe cómo se crea la magia del cine, sostuvo que el único que en realidad está allí exhibiendo su pecho es Skarsgård, y que ella, mientras él filmaba junto a una doble de cuerpo, disfrutaba del sol de Praga en el balcón tomándose una taza de té con un pastelito.

Al menos, en su próxima película, Official secrets, que recibió una ovación de pie en el pasado Festival de Sundance, Knightley no necesitó utilizar la cláusula que siempre pone en sus contratos. Allí encarna a una traductora empleada en un servicio de inteligencia británico que decide revelar un memorando secreto con la esperanza de detener la inminente invasión a Irak que derrocó a Sadam Husein.








Fuente: LA Vanguardia

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