Una boda en México ha logrado lo que no consiguió un Grammy
de honor: tener a Julio Iglesias (75) y a su mujer, Miranda Rijnsburger (53), entre los invitados. Un éxito rotundo, porque el cantante es bastante reacio a los actos sociales, y más inusual es aún que acuda con su esposa.

Cuando el pasado 10 de mayo Iglesias no apareció en el Dolby Theatre de Los Ángeles saltaron las alarmas sobre su salud, máxime teniendo en cuenta la importancia del premio que debía recoger, que sólo han tenido estrellas como Elvis Presley, Frank Sinatra, los Beatles, Barbra Streisand, Aretha Franklin, Bob Dylan, Queen, Ella Fitzgerald o Michael Jackson. El artista agradeció el galardón en un vídeo, pero sin dar razón del porqué de su ausencia, lo que avivó los rumores.






Julio y Miranda compartieron mesa de honor, en la que estaban el expresidente Enrique Peña Nieto y Tania Ruiz

Sin embargo, las dudas se han disipado con las fotos de una boda de alto postín en México donde el artista y su mujer ocuparon un lugar de honor y hasta robaron protagonismo al expresidente mexicano Enrique Peña Nieto (52), que presentaba en sociedad a su nueva novia, la modelo Tania Ruiz (31). En las imágenes, se ve muy sonriente al matrimonio Iglesias, que acudía al enlace religioso de Gonzalo Zavala Junco y María del Mar Collado Dot, hija del afamado abogado Juan Ramón Collado, amigo de Julio Iglesias y de Peña Nieto, a quien representó en su reciente y sonado divorcio de la actriz Angélica Rivera.

El cantante y Miranda, que pronto cumplirán 30 años de relación, compartieron mesa con los padres de los contrayentes, con el expresidente mexicano y su novia, con un líder del sindicato petrolero y con el gobernador del Estado de México, Alfredo del Mazo Maza.

Julio Iglesias, en México
(jimenagallegotv/instagram)

Sentado a la mesa –tal vez por los problemas de espalda que le han obligado a reprogramar actuaciones, Julio Iglesias les regaló a los novios tres canciones: Abrázame, con la que se abrió el baile. Fue una actuación mucho más personal que la que su hijo Enrique ofreció ese mismo fin de semana en una discoteca de Eivissa a 2.500 empleados de una multinacional.





Se le ve feliz, pero Julio Iglesias tiene ante sí un frente importante. El 30 de mayo se celebra en València un nuevo juicio sobre la demanda de paternidad de Javier Sánchez Santos contra el cantante. Será a puerta cerrada e Iglesias no acudirá personalmente. La estrategia de defensa se basará en que es “un asunto ya juzgado”, pero la novedad en esta ocasión es el ADN que un detective obtuvo de un botellín de agua usado por Julio José Iglesias, que establece una coincidencia genética entre el hijo de la bailarina María Edite Santos y el hijo de Julio e Isabel Preysler. Si el juez decide seguir con el juicio, el cantante está dispuesto a someterse a la prueba del ADN, de modo que se tendría que suspender la vista para acordar la práctica de la prueba genética, algo que el abogado del supuesto hijo considera otra maniobra para alargar el proceso.








Fuente: LA Vanguardia

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