Muy amigas, muy amigas pero tanto la reina
Letizia como Juliana Awada han hecho todo lo posible en los días en los que han coincidido con motivo de la visita de Estado de los Reyes a Argentina en dar lo mejor de sí mismas en un indisimulado intento de destacar sin opacar.

Desde su primer encuentro en Madrid, hace ahora dos años, la Reina y la primera dama argentina han sido objeto de comparaciones. En aquella ocasión se produjo un empate técnico y en esta, también aunque de alguna manera se intuye que Letizia se empeñó a fondo en hacer la maleta, como si llegara a Buenos Aires presionada por no defraudar como Reina pero, al mismo tiempo, estuviera decidida a ganar el reto con Juliana.





Juliana Awada, la primera dama de Argentina
(Juan Mabromata / AFP)

Después de tres días y cinco partidas (las cinco ocasiones en las que coincidieron), el duelo de estilo acabó en tablas. Ninguna de las dos se alzó con el título, Letizia ganó en impacto y Juliana, en estilo.

Si Letizia tiene algún problema a la hora de elegir vestuario, no es que se equivoque en los modelos (a veces, sí), sino en la ocasión en la que los viste. Pasa del over al underdressed, es decir de ir demasiado o poco arreglada.

La reina Letizia, durante la cena de gala ofrecida por el presidente argentino, Mauricio Macri, y su esposa, Juliana Awada, a los monarcas españoles en Centro Cultural CCK, en Buenos Aires
La reina Letizia, durante la cena de gala ofrecida por el presidente argentino, Mauricio Macri, y su esposa, Juliana Awada, a los monarcas españoles en Centro Cultural CCK, en Buenos Aires
(Mariscal / EFE)

Con los años que lleva desde que llegó a la Zarzuela, no se entiende que aún falle en los estilismos. Cuando aparece deslumbrante, como el pasado lunes, en la cena que el presidente argentino, Mauricio Macri , ofreció a los Reyes, lo hace tan rotundamente que si no fuera ya Reina parecería haberse vestido para ser la reina (en minúscula, en este caso) de la fiesta.





Un denominador común de los modelos que ha lucido en Argentina ha sido el predominio de los vestidos sin mangas. Daba frío verla, porque aunque en Argentina está empezando el otoño austral, las mañanas y las noches ya son frías.

La mujer del presidente de Argentina, Juliana Awada, conversa con el ministro de Asuntos Exteriores, UE y Cooperación, Josep Borrell
La mujer del presidente de Argentina, Juliana Awada, conversa con el ministro de Asuntos Exteriores, UE y Cooperación, Josep Borrell
(Sebastián Mariscal / EFE)

El martes por la noche llegó a Córdoba con el mismo vestido rojo de fiesta, con escote palabra de honor, con el que unas horas antes había asistido a la recepción que los Reyes ofrecieron en Buenos Aires al matrimonio Macri . Verla bajar del avión a cuerpo gentil era para pensar en que había despedido a la doncella. En una hora de vuelo, le habría dado tiempo de cambiarse o, bien cubrirse, al bajar, con un chal o una chaqueta.

Cuando Letizia se lo propone no hay quien le haga sombra. Incluso sin proponérselo, los focos van a su persona, esté quien esté a su lado, incluido su marido. Probablemente, la Reina es una de las mujeres más observadas del mundo, así que lo suyo no es fácil pero hay que intentarlo.








Fuente: LA Vanguardia

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