Cultura

Juan Alberto Arteche, líder y fundador de Nuestro Pequeño Mundo | Cultura


Ha muerto en Segovia Juan Alberto Arteche, quien fuera líder y creador del grupo musical Nuestro Pequeño Mundo, pionero de los dedicados en España al folk internacional. Vivía en el pueblo segoviano de Las Navillas, dedicado a su pasión por la música, la pintura y el coleccionismo de instrumentos musicales. Alto, expresivo, “siempre con camisas de leñador” como lo define su amiga la cantautora Clara Ballesteros, Juan Alberto había nacido en Palma de Mallorca en 1947. Pasó su infancia en Madrid, donde estudió en el colegio religioso de la Sagrada Familia, del barrio de Ibiza. Bisnieto, nieto y sobrino de pintores -laureado, copista del Prado y retratista aúlico, respectivamente-, encauzó su carrera hacia las artes plásticas ya que desde su adolescencia se vio provisto de un potente estro creativo.

Sin embargo, un vecino suyo de origen alemán, de amplia cultura jazzística, le adentró en el mundo musical. Peter, que tal era su nombre, guió los pasos de José Alberto, encaminados inicialmente a la Arquitectura, hacia la creación musical. Movido por un “rechazo a las violencias contra el paisaje” que bajo el desarrollismo arquitectónico franquista se desplegaba, decidió apartarse del tablero de los alarifes para consagrarse a componer un tipo de música en armonía con la Naturaleza. Creador del grupo musical Nuestro Pequeño Mundo, fue en la década de 1960 a 1970 pionero de los grupo españoles de música popular, pero con un timbre cosmopolita.

De siete a diez integrantes formaban parte de aquel grupo vocal en el que la versatilidad instrumental de Arteche dotaba de entidad y peso a Nuestro Pequeño Mundo, con numeroso viajes para realizar conciertos a lo largo de toda España y el Norte de África, pero siempre en transporte no aéreo pues a Pilar Alonso, integrante vocal del grupo, “le aterraba volar en avión”, según comentaba. Con voces como la de Pilar y la de Laura Muñoz, de excelente timbre, y acordes del excelente guitarrista Nacho Sáenz de Tejada, quien fuera crítico música del diario EL PAÍS, Nuestro Pequeño Mundo se erigió con el palmarés de este género de canción, timbrado por leyendas campesinas y afanes soñadores en unas postrimerías del franquismo cuya contestación desataba la creatividad rebelde de jóvenes sensibles como Juan Alberto.

Al disolverse el grupo, ingresaría en Aguaviva, otro de los mejores emblemas musicales de la España de la Transición, que cosechó grandes triunfos aquí y también en Italia e Iberoamérica. Amigo de Pablo Guerrero y Luis Pastor, de los cuales produjo numerosos conciertos, Arteche decidió dedicarse ya en los años 80 a la investigación musical y a la producción y edición de discos: Carmen Linares, Luis Delgado, Gerardo Núñez y Javier Bergia, entre muchos otros, recibieron su empuje como productor comprometido y creó su propio sello, que tituló Música sin fin, con un estudio propio que era conocido bajo el nombre de El Agujero. Allí surgieron al éter grupos de nombradía como Radio Tarifa, Eliseo Parra y Alberto Iglesias, entre muchos otros cantautores.

Pronto recuperó su vocación por las artes visuales y realizó montajes fotográficos y portadas de discos con las que ilustró numerosos álbumes discográficos. Señeras salas de Arte, como la de Juana Mordó de la calle de Villanueva, albergaron algunas exposiciones de sus obras, con evocaciones y retratos de grandes del folk como Woody Guthrie, Eddie Cochran o John Coltrane. En ellas hibridó felizmente pintura y música mediante expresivos carbones, dibujos y lienzos, signados por un dominio certero del claroscuro, que algunos críticos musicales han puesto en relación con la tonalidad grave de su voz inconfundible, cuyo saber cantar quedó patente en su inolvidable interpretación de Sinner man. Juan Alberto Arteche estaba casado con Elena Rúa y tenía dos hijas, Gadea y Rosalía, de un anterior matrimonio con Juana Martínez López Prisuelos.




Fuente: El país

Comentar

Click here to post a comment

injerto
injerto