José Manuel Albares (Madrid, 47 años) es el sherpa,el encargado de desbrozar la ruta para que Pedro Sánchez pueda coronar las cumbres internacionales. Diplomático de profesión, su confianza en su jefe es tan firme que en 2015 dejó el Ministerio de Exteriores para acompañarle en la campaña electoral. Tras la primera investidura fallida, volvió a su carrera y acabó de consejero cultural en París con su esposa, una juez francesa especializada en la lucha contra el terrorismo, y sus cuatro hijos. De allí lo trajo Sánchez cuando llegó a La Moncloa para nombrarlo secretario general de Asuntos Internacionales, UE, G-20 y Seguridad Global. Su principal asesor internacional.

Pregunta. ¿Cómo afecta a la imagen internacional de España la falta de Gobierno?

Respuesta. Europa está acostumbrada a estas situaciones. No es algo excepcional. Bélgica está inmersa en un proceso que será más largo que el español y Merkel tardó seis meses en formar su Gobierno tras las elecciones… Lo que se aprecia en Europa es la solidez del liderazgo de Pedro Sánchez, su compromiso europeísta y su deseo de formar un Gobierno fuerte y eficaz.

P. Pero un presidente en funciones es un pato cojo.

R. El liderazgo internacional del presidente está muy consolidado. Los mandatarios europeos le conocen bien. Ha sido clave en una negociación tan compleja como la de los cargos institucionales, en la que hubo que poner de acuerdo a tres familias políticas (populares, liberales y socialdemócratas) y 28 Estados, estableciendo, además, un cordón sanitario para que la ultraderecha, que socava los valores de la UE, no pueda copar ningún espacio de poder. Si eso ha sido posible en Europa, ¿por qué no va a serlo en España? Es cierto que nosotros hemos llegado más tarde al juego democrático y quizá algunos partidos no hayan asimilado bien la capacidad de negociación, pero es difícil pensar que Pedro Sánchez sepa hacerlo fuera y no dentro.

P. ¿No supone un coste internacional el no Gobierno?

R. Queda [tiempo] todavía para el no Gobierno, hasta el 23 de septiembre…

P. La llegada de Boris Johnson al número 10 de Downing Street aboca a un Brexitsin anestesia.

R. Mucho antes de Boris Johnson, el presidente ya avisó de que el Brexit sin acuerdo era una posibilidad real. Con May se logró un pacto de retirada que es equilibrado, el mejor posible, y no se puede reabrir…

P. Boris Johnson quiere renegociarlo.

R. Es un acuerdo que costó mucho, al que Londres dio su acuerdo y con el que los 27 estamos satisfechos. Eso no se puede tocar. Johnson ya ha dicho que el 31 de octubre saldrá [el Reino Unido de la UE], ocurra lo que ocurra. Tanto la Comisión Europea como el Gobierno han hecho sus deberes, han tomado una serie de medidas de contingencia que cubren todos los aspectos posibles. El día que se consume el Brexit, los ciudadanos pueden estar completamente tranquilos.

P. Un Brexit a las bravas siempre será traumático…

R. El Brexites una decisión de los ciudadanos británicos. Ni la UE ni el Gobierno español lo han decidido. Lo único que pueden hacer es prepararse para paliar el impacto y desear mantener la mejor relación posible de cara al futuro. El principal esfuerzo se ha dirigido a que la vida de los españoles residentes en el Reino Unido y de los británicos en España continúe con la mayor normalidad posible. Eso está bastante garantizado.

P. ¿Cómo va a mantener la UE buenas relaciones con Londres si Johnson amenaza con no pagar lo que debe?

R. Todo Estado debe respetar sus obligaciones internacionales y estoy seguro de que el Reino Unido, llegado el momento, las respetará.

P. Trump ha recibido a Johnson con mucho más entusiasmo que sus homólogos europeos…

R. Probablemente hay una sintonía entre ambos, pero la realidad es que el Reino Unido está profundamente unido a la UE, hay vínculos e intereses que no se podrían sustituir con facilidad si llegaran a romperse.

P. Pasa un petrolero iraní por Gibraltar y Washington recurre a Londres para capturarlo en aguas territoriales españolas…

R. España ha protestado por lo ocurrido en esas aguas, pero eso nos lleva a la preocupación respecto a lo que ocurre con Irán. La escalada no es la mejor forma de resolver las tensiones. Existe el riesgo de que un movimiento mal calculado pueda tener consecuencias muy graves.

P. Londres ha pedido una misión europea para escoltar a los petroleros en el estrecho de Ormuz. ¿Participará España?

R. España siempre actuará dentro del consenso de la UE y la OTAN. Si se presenta una petición en los órganos donde debe presentarse, no solo a nivel de consultas informales o tomas de temperatura, la estudiaremos.

P. La política exterior de Trump no contribuye a la distensión internacional…

R. Es evidente que hay tensiones comerciales, hay auge de los populismos… y todo eso hace más necesario que nunca un proyecto como la UE. Necesitamos mayor cohesión hacia dentro, para garantizar el modo de vida de nuestros ciudadanos, y también hacia fuera, porque Europa es un polo de estabilidad.

P, ¿Habrá candidatura europea para sustituir a Christine Lagarde al frente del FMI?

R. Todos estamos de acuerdo en que debe haber una candidatura europea única. Es como se ha hecho siempre y no creo que cambie esta vez. Nos gustaría que fuera Nadia Calviño.

P. ¿Qué posibilidades tiene?

R. El hecho de que Calviño esté en la reducidísima lista de la que saldrá la persona que va a dirigir el FMI, unido a que Borrell será el próximo Alto Representante de la UE, demuestra que hemos pasado en poco tiempo de una España invisible fuera de sus fronteras a que los nombres de españoles se barajen para altísimos puestos internacionales.

“No imponemos quién debe ser presidente de Venezuela”

Pregunta. España ha reconocido a Juan Guaidó como presidente encargado de Venezuela. Entonces, ¿qué es Maduro? ¿Presidente de facto?

Respuesta. El compromiso de España con la libertad y la democracia en Venezuela es firme, como demuestran las decisiones tomadas en los últimos meses. Pero lo importante no es qué etiqueta se le da a cada cuál, sino cómo ayudar mejor. Lo que está pasando allí es muy grave, para el país y para toda la región.

P. España está ausente del diálogo entre el régimen de Maduro y la oposición auspiciado por Noruega.

R. España está presente a través del grupo internacional de contacto. Vemos con buenos ojos todas las iniciativas que supongan una oportunidad para que haya diálogo entre venezolanos. Una solución política, pacífica. No queremos salidas violentas ni intervenciones militares.

P. ¿Estaría dispuesta España a dar asilo a Maduro para facilitar una salida?

R. No entremos en hipótesis que no están sobre la mesa. España no quiere imponer ninguna solución, ni decidir quién tiene que ser el presidente de Venezuela. Eso deben decidirlo los venezolanos.

P. Es algo más que una hipótesis: Washington ya ha sondeado al Gobierno español sobre su disposición a acoger a altos cargos del régimen.

R. Nosotros tenemos una hoja de ruta clara que es tomar las decisiones sobre Venezuela conjuntamente con los socios europeos. Es lo que vamos a seguir haciendo.

P. Muchos son escépticos sobre la utilidad de dialogar con Maduro. ¿El Gobierno da por cerrada la vía Zapatero?

R. El expresidente Zapatero actúa a título personal. El Gobierno tiene su propia política sobre Venezuela y no tiene que opinar sobre esa vía.




Fuente: El Pais

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