Jaume Masiá vivió su primer gran fin de semana de gloria en el Gran Premio de Argentina. Empezó conquistando su primera pole position y acabó estrenando su palmarés de victorias después de sobrevivir en una carrera de Moto3 muy igualada, que se decidió por detalles a pocos metros de la meta. El español ocupó el peldaño más alto del podio, donde le acompañaron Darryn Binder, segundo, que partía vigésimo, y Tony Arbolino, tercero.

En un circuito muy entrelazado, la igualdad habitual de la categoría fue aún más pronunciada. Las pequeñas centésimas que se ganaban en un viraje, se perdían en la siguiente curva con mucha facilidad, propiciando que los cambios de posición fueran constantes. Prácticamente la totalidad de la parrilla corrió en el mismo grupo y la victoria fue cuestión de detalles en los últimos giros.






En un circuito muy entrelazado, la igualdad habitual de la categoría fue aún más pronunciada

Nadie destacó con un ritmo superior al resto, siendo la carrera más lenta de lo previsto. Los pilotos que habían dominado durante la clasificación fueron engullidos por el gran grupo, incapaces de marcar diferencias. Masiá, Canet, Arbolino o Dalla Porta no pudieron exhibir su mayor ritmo en los entrenamientos.

Ante tanta homogeneidad, únicamente un accidente entre Alonso López y McPhee provocó que se separará el grupo. Pero resultó un espejismo y, con ocho vueltas para la bandera a cuadros, los pilotos asumieron que el triunfo se decidiría sobre la línea de meta, que tan sólo está a 43 metros de la última curva.

Kaito Toba, líder del Mundial gracias a su triunfo en Qatar, fue de los pocos nombres propios de la cilindrada que estuvo aislado durante gran parte de la carrera, pero, gracias al ritmo lento de la numerosa cabeza, logró meterse en la pomada a falta de cuatro giros, salvando la cita con un décimo puesto.


Masiá cogió la cabeza a falta de pocas curvas para meta y mantuvo la posición hasta la bandera a cuadros

El primero en quedar eliminado de la lucha por la victoria fue Dalla Porta, que, pecando de inocencia, tomó la cabeza y, tratando que no le cogieran el rebufo, se fue largo cuando se acometía la última vuelta. Entró en escena el argentino Gabriel Rodrigo, para disfrute de la parroquia local, y compartió pelea por el triunfo con Masiá, Arbolino y Binder.





Cogió la cabeza el valenciano a falta de pocas curvas para meta y, llegando prácticamente en paralelo con el resto de candidatos, mantuvo la posición hasta la bandera a cuadros, mientras que Rodrigo fue el gran perjudicado al sufrir un pequeño contacto que le apartó del podio.








Fuente: LA Vanguardia

A %d blogueros les gusta esto: