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Jamiroquai, el regreso del funk intergaláctico


Los seguidores de Jamiroquai dieron un respingo al conocer que hace una semana el músico británico había tenido que suspender su concierto en Munich como consecuencia de un catarro. Después de que sonaran «Shake it On» y «Little L», la voz de Jay Kay no daba para más, abandonando abruptamente el escenario y avivando los temores de que se repitieran los problemas del inicio de gira, cuando tuvo que cancelar varias actuaciones por unos dolores de espalda que ahora parece haber superado tras pasar por el quirófano. Se pospuso también su cita en Zurich el 18 de noviembre, pero sí estuvo el 20 en Milán y el 22 en Toulouse, por lo que nada debería impedir que mañana se produzca el esperado regreso a Madrid de «Buffalo Man», nueve años después de su última actuación, entonces en el estreno español del fallido Rock in Rio. Será además la primera vez que el rey blanco del funk llegue a la capital dentro de un tour propio y no como parte de un festival (antes actuó en el Festimad 2002), lo que garantiza, tal como subrayan desde la promotora Live Nation, que en el WiZink Center (antiguo Palacio de los Deportes) se podrá disfrutar de su «show» al completo.

Con unas pocas entradas aún por vender, la cuenta atrás para el reencuentro está definitivamente en marcha, después de que el pasado mes de julio ofreciera su primera fecha en España, dentro del Festival Cruïlla Barcelona, donde actuó aún sin haberse recuperado por completo de sus problemas de espalda. Quienes le han visto luego señalan que está plenamente en forma, con un tour en el que el reciente «Automaton» (2017) –su mejor trabajo en mucho tiempo, con el que se rompía un silencio de seis años– juega un papel relevante, de modo que por el «setlist» aparecen canciones como la titular, «Cloud 9», «Superfresh» o –más raramente– la estupenda «Summer girl».

Vieja escuela

Decía Jason Kay –que de hecho es el único superviviente de la mutante formación de Jamiroquai– tras publicarse este último álbum que habían tratado de «coger el viejo sonido de la banda y darle un toque más contemporáneo, aunque sin perder lo que creemos que la gente puede esperar de nosotros; en realidad, el mayor reto era empezar de nuevo». Eso se ha traducido en un peso más importante de la electrónica, reinventando su combinación de vieja escuela y funk intergaláctico precisamente ahora que celebran veinticinco años de una trayectoria que se abría en 1992 con el lanzamiento del single «When you gonna learn?», sumándose a una pujante escena en la que despuntaban otros nombres como Brand New Heavies –en donde precisamente había sido rechazado como vocalista– o Incognito.

A partir de este punto, la historia es más o menos conocida: álbumes como «Emergency of Planet Earth» (1993) o «The Return of the Space Cowboy» (1994) confirmaron que estábamos ante algo grande, con un sonido fresco y contenido moderadamente social y comprometido, para alcanzar la explosión definitiva con la publicación de «Talking Without Moving» (1996), acreditado como el disco de funk más vendido de todos los tiempos (nada menos que 12 millones de copias). Aquí aparecía uno de los temas que a mediados de los 90 puso a bailar a medio mundo, «Virtual Insanity», ignorado en el primer tramo de esta nueva gira, pero que sí está sonando habitualmente en la recta final de los últimos conciertos. Tampoco faltarán en Madrid clásicos como «Alright», «Cosmic Girl» –ambos formaban parte igualmente de su álbum más millonario–, «The Kids», «Space Cowboy», «Runaway», «Canned Heat» o «Love Foolosophy», a los que se unen «Supersonic» o el primerizo «Too Young to Die», además de sorpresas como «(Don’t) Give Hate a Chance», un corte de «Dynamite» (2005) que no tocaban en directo desde hace 11 años, hasta que lo rescataron este año en Manchester.

Jamiroquai ofrecen así un variado repaso a una trayectoria que siempre se ha mirado en el espejo de los años 70, al tiempo que buscaba un lenguaje propio –mezcla de funk, pop, electrónica y acid jazz–, para acabar mostrándose con una colorida estética que ha encontrado en los excéntricos sombreros de Jay Kay su expresión más popular. No podía ser menos en este tour que se inició en París y Londres a finales de marzo, llevándose a la cabeza una especie de gorro-casco con la firma del diseñador londinense Moritz Waldemeyer, que se inspiró en el pangolín (una especie de armadillo) para crear una estructura con escamas puntiagudas que se mueven e iluminan individualmente. Un juego más dentro del futurista espectáculo de la banda británica, que veinticinco años después sigue invitando a doblar las rodillas, arquear la espalda y dejarse llevar.

DÓNDE: WiZink Center. Avda. Felipe II. Madrid.

CUÁNDO: Mañana, 21:30 horas.

CUÁNTO: De 46,50 a 78 euros.




Fuente: La razon

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