La Red habló y el Movimiento 5 Estrellas (M5S) ha aprobado el acuerdo de gobierno con el PD. Unas 115.000 personas estaban llamadas a pronunciarse en la plataforma en línea del partido -un artefacto llamado Rousseau y controlado por la empresa de uno de los fundadores del M5S- y un 79,3% han optado por el sí. La decisión despeja definitivamente el camino para que Giuseppe Conte suba el miércoles por la mañana a ver al presidente de la República y presente la propuesta para su segundo Ejecutivo.

La situación, como la mayoría de movimientos en los últimos 14 meses, contravenía el cuidado ritual político italiano. Pero, al final, Italia ha superado el último gran escollo para la formación de un nuevo gobierno de coalición entre el PD y el M5S. Los militantes grillinos -en realidad solo unos 80.000 de sus más de 10 millones de votantes en las últimas elecciones- han decidido dar luz verde a una nueva alianza para formar un segundo Ejecutivo menos de un mes después de que Matteo Salvini decidiese hacer caer el anterior en pleno agosto. Pese a las divisiones aireadas en los últimos días por parte de la facción del partido que se oponía a un pacto con el enemigo histórico, finalmente se ha impuesto el criterio de la dirección, tal y como sucede siempre en el M5S.

La votación, las más numerosa en la historia del partido y vendida por el M5S como el triunfo de la democracia directa, transcurrió mientras la formación filtraba en redes el borrador del programa de mínimos redactado con el PD. Un documento vago y altamente impreciso que, sin embargo, deja ver ya a través de sus 26 puntos un cambio sustancial en asuntos como la cuestión migratoria -el M5S se abre a revisar las leyes firmadas por Salvini- el acercamiento europeo o los impuestos. El borrador, en suma, muestra un notable giro social de los grillinos que muestra una vez más la sorprendente capacidad de fluctuación gatopardiana del movimiento.

El documento, redactado a toda prisa durante la última semana de reuniones entre el PD y M5S -son cuatro páginas respecto a las 58 del contrato de gobierno que firmaron con la Liga hace 14 meses- es solo la base de una negociación que seguirá su curso una vez se haya aprobado el acuerdo y Conte pueda formar un Gobierno. Pero en él se dejan atrás las hostilidades hacia la UE y se habla ya, como única crítica, de una Europa más solidaria. “Con la nueva Comisión habrá que relanzar inversiones y márgenes de flexibilidad para reforzar la cohesión social, promoviendo las modificaciones necesarias para superar la rigidez de las reglas europeas en materia de política presupuestaria. Se necesitan reglas para el crecimiento, no solo para la estabilidad”, señala el borrador.

Justamente, en política económica y fiscal desaparece la idea de crear una tarifa fija de IRPF del 15%, gran bandera de la Liga de Matteo Salvini. Ambos partidos están de acuerdo en rebajar la presión fiscal, pero sin llegar al extremo que proponía su antiguo socio y subrayando la necesidad de que sean los empleados y no las empresas quienes se beneficien de ello. Además, se perseguirá “una política económica expansiva, sin comprometer el equilibrio de las finanzas públicas. En particular se neutralizará la subida del IVA, [para lo que necesitarán encontrar recursos por valor de 23.000 millones de euros] se aumentará el apoyo a las familias y a los discapacitados, se implantarán políticas de emergencia habitacional y mayores recursos a la escuela, la universidad, la investigación y el estado del bienestar”. El acuerdo con el PD despeja también el camino hacia la implantación de un salario mínimo y como ya se acordó con la Liga, se aumentará la lucha contra la evasión fiscal, uno de los principales problemas de la economía italiana.

Uno de los puntos más delicados y de mayor posible fricción se encuentra en la inmigración, caballo de batalla del anterior Ejecutivo (personificado en la figura de Salvini). El documento tampoco profundiza en la cuestión, pero abre significativamente la puerta a reformar los polémicos decretos que diseñó el anterior ministro del Interior, y “siguiendo las recientes observaciones formuladas por el presidente de la República”. Es decir, se suavizará la persecución a las ONG que rescatan a migrantes en el Mediterráneo, tal y como sugirió el jefe de Estado cuando tuvo que aprobar el decreto con cierta perplejidad. El borrador considera también “indispensable promover una fuerte respuesta europea al problema de la gestión de los flujos migratorios con una normativa que también afronte el tema de la integración”.

En solidaridad social y el medioambiente ambos partidos están completamente de acuerdo y proponen lanzar una suerte de “Green New Deal que comporte un cambio radic al de paradigma cultural e integre la protección del medioambiente entre los principios fundamentales del sistema constitucional. Todos los planos de inversión pública deberán tener en cuenta la protección del medioambiente, el recurso de las energías renovables y la protección de la biodiversidad y los océanos”. Un cambio sustancial respecto a la indiferencia de la Liga en estas cuestiones.

El último punto es, quizá, el más particular de todos. Se trata de una propuesta para otorgar un tratamiento diferencial a la ciudad de Roma que le permita salir de la deriva de abandono en la que se encuentra y hacerla “más atrayente para los visitantes y más vivible para sus habitantes”. O sea, más dinero. La capital de Italia, gobernada por Virginia Raggi, pertenciente al M5S, hace tiempo que reclama una financiación especial para hacer frente a la crisis que atraviesa, pero la Liga se había negado a ello. Esta vez el PD, que ha gobernado tantos años la ciudad, parece dispuesto a estudiarlo.




Fuente: El país

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