Steven Gallant es un asesino y un héroe. A manos suyas murió en 2005 un antiguo bombero, Barrie Jackson, y por asesinarlo le cayeron 17 años de prisión. Años después, el 29 de noviembre de 2019, mientras disfrutaba del primer día de un permiso carcelario, en sus manos llevaba un colmillo de un narval y con él se enfrentó al terrorista Usman Khan, que aquel día quitó la vida a dos personas e hirió a otras tres en un atentado islamista cerca del Puente de Londres. 

La actuación del británico de 42 años ha obtenido una infrecuente recompensa real. Isabel II le ha concedido un raro perdón parcial a la pena de prisión que cumple: 10 meses de reducción del tiempo que tiene que pasar entre rejas, según recoge una exclusiva del diario The Mirror, que después han replicado otros medios de comunicación británicos.

La merced real se concede a Gallant, un apellido que significa precisamente «heroico y valiente» en inglés, «en reconocimiento por sus acciones excepcionalmente valientes en Fishmongers’ Hall, que ayudaron a salvar vidas humanas a pesar del tremendo riesgo para él mismo», anunció un portavoz del Ministerio de Justicia.

El día del atentado, Gallant participaba en un congreso que bajo el lema «Learning Together» («Aprender juntos», en inglés) había reunido a presos con interés en rehabilitarse y formarse con el apoyo de expertos en la materia. El terrorista, armado con un cuchillo, entró en el edifico donde se celebraba, Fishermonger’s Hall. Varios asistentes se valieron de sillas y extintores para enfrentarse a Khan. Gallant agarró un colmillo de narval que estaba colgado en la pared y se encaró al terrorista, echándolo de la sala donde se encontraban. Antes de caer abatido por los disparos de la policía, Khan asesinó a un joven abogado de 25 años, Jack Merrit, que había asesorado a Gallant. Khan, de 28 años, que había sido condenado por un delito relacionado con el terrorismo, estaba en libertad bajo vigilancia electrónica cuando cometió el atentado.

Además del apoyo real, el héroe ha recibido otro respaldo inesperado: el de los familiares de su víctima, que murió a las puertas de un pub cuando tenía 33 años en un altercado por el que Gallant y otro hombre fueron condenados por asesinato. «Tengo unos sentimientos encontrados, pero lo que ocurrió en el Puente de Londres ayuda a demostrar una realidad: que la gente puede cambiar», ha señalado el hijo de Barrie Jackson, un joven estudiante de 21 años. Dice estar dispuesto a reunirse algún día con uno de los dos asesinos de su padre.

La prensa británica destaca que es un gesto muy infrecuente que la reina ejecute su prerrogativa de indultar o reducir, una instancia que adopta siguiendo el consejo del Ejecutivo. De la misma regalía se valió Isabel II para conceder su perdón en 2013 a Alan Turing, el matemático y pionero de la informática cuyo trabajo fue crucial para descodificar los mensajes en clave del enemigo alemán durante la Segunda Guerra Mundial. Turing fue condenado en 1952 por la entonces considerada «grave indecencia» de mantener relaciones homosexuales. Dos años después, se suicidó.




Fuente: El país

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