Pedro Sánchez y Ursula von der Leyen, este miércoles en la Moncloa. En vídeo, el PSOE sigue apostando por un gobierno en solitario con el apoyo externo de Podemos. Julián Rojas | ATLAS

Después del fracaso de la investidura, Pedro Sánchez ha decidido mover pieza para intentar convencer a Unidas Podemos de que acepte apoyar un Gobierno en solitario del PSOE con un pacto programático entre ambos.

El presidente ha enviado una carta a la militancia socialista para explicarle qué ha hecho hasta ahora y qué piensa hacer para evitar que se llegue al 23 de septiembre sin una investidura y por tanto se convoquen de forma automática las elecciones. En la carta, Sánchez explica a la militancia con claridad que su opción es un Gobierno «a la portuguesa», esto es del PSOE con apoyo externo de partidos de izquierda en base a un acuerdo programático. Podemos, de momento, rechaza esta idea e insiste en la coalición y en retomar las negociaciones donde se dejaron, con una vicepresidencia y tres ministerios.

La forma que ha elegido Sánchez de convencer a Unidas Podemos es novedosa. En vez de hacer una ronda con Pablo Iglesias y los otros líderes, como hizo hasta ahora, desde este jueves iniciará reuniones «con diferentes colectivos de la sociedad civil como asociaciones feministas, ecologistas, agentes sociales, agrupaciones del tercer sector para que puedan colaborar en la creación de un espacio común para alcanzar un Gobierno progresista». Con lo que salga de esas reuniones y las propuestas socialistas, según la carta a la militancia, Sánchez elaborará una propuesta programática para convencer a Podemos. En realidad, ambas fuerzas ya habían acercado posiciones en lo programático en los últimos meses y juntas pactaron 50 folios que son la base del acuerdo de Presupuestos. Ahora, cuando le negociación se truncó, se avanzaba en unos 100 folios de acuerdo programático y las posiciones no estaban tan alejadas.

El problema no está pues en el acuerdo programático sino en el reparto de competencias, que estuvo relativamente cerca de cerrarse pero se truncó definitivamente el miércoles por la noche, cuando el PSOE dio por rotas las negociaciones después de que Podemos no aceptara su última oferta. El Ministerio de Trabajo fue el eje central de la ruptura. Ahora, el PSOE descarta la coalición y busca recorrer los grupos más cercanos a la izquierda para convencer entre todos a Podemos para que cambie de opinión y acepte la idea del Gobierno a la portuguesa a o a la danesa. Iglesias rechaza esta idea. Izquierda Unida, un grupo que controla unos 5 de los 42 diputados de Unidas Podemos, ha planteado que hay que intentar de nuevo el Gobierno de coalición pero si no se consigue habría que plantearse la vía portuguesa. Anticapitalistas también defiende esta idea.

La carta de Sánchez y las reuniones que se iniciarán ahora con colectivos progresistas van en ese sentido. El texto está pensado para explicar a la militancia que no es cierta la acusación de que el Gobierno no hizo nada en 80 días y sobre todo para desmentir la idea, extendida en algunos sectores, de que el presidente y su equipo en realidad prefieren repetir las elecciones. «A pesar de todo, el Gobierno progresista puede salir adelante», insiste el texto de Sánchez, que confía en poder convencer a Iglesias con todos estos movimientos.




Fuente: El Pais

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