La construcción de la identidad europea se nutre a veces de cifras redondas. El euro ha cumplido 20 años. Un millón de bebés —y creciendo han nacido de parejas que se conocieron mientras estudiaban en el extranjero con una beca Erasmus. Y cerca de 50.000 jóvenes de 18 años se han beneficiado de la última iniciativa de Bruselas para inocular europeísmo en pleno auge populista: un billete de tren gratuito para viajar por varios países del continente al alcanzar la mayoría de edad.

La idea nació en el Parlamento Europeo entre críticas que la acusaban de poco realista, derroche de recursos o simplemente ingenuidad por pretender que un simple viaje pueda cambiar mentalidades. Uno de sus inspiradores, el popular Manfred Weber, ahora candidato a presidir la Comisión Europea, la defendió a capa y espada esgrimiendo estudios que hablan de que uno de cada tres europeos no tiene contacto con sus vecinos continentales. Y que esa falta de roce complica el cariño.

Sus argumentos se han impuesto por ahora, y el obsequio parece haber llegado para quedarse. La Comisión Europea ha publicado este jueves los números de la última convocatoria: hubo 94.083 candidatos y 20.006 premiados en toda la UE, esto es, prácticamente cuatro de cada cinco se quedaron sin pasaje. Entre los beneficiarios, seis de cada diez fueron mujeres. En España, la proporción fue algo mayor: 1.821 jóvenes han obtenido el billete de los 6.733 que lo solicitaron. Aunque la cifra de solicitantes depende mucho de la difusión que se dé a la iniciativa en cada país, es en Italia, el país donde ha triunfado en los últimos tiempos el discurso euroescéptico de su vicepresidente, Matteo Salvini, donde más interés ha habido por recorrer Europa en tren sin rascarse el bolsillo: solo uno de cada 11 se hizo con el pase.

Los abonos se distribuyen por países según su población: Alemania es la que más recibe, y Malta, la que menos. No han quedado plazas libres en ninguno de los tres llamamientos: desde que se puso en marcha en junio de 2018, se han entregado casi 50.000 billetes por sorteo entre los 275.000 jóvenes que completaron un sencillo cuestionario sobre cultura europea. Muchos de ellos todavía no han salido. Los plazos para viajar son amplios y flexibles: los recién seleccionados tienen entre el 1 de agosto y el 31 de enero de 2020 para tomarse un máximo de 30 días atravesando fronteras en tren gratis. Eso sí, el alojamiento y la comida van de su cuenta.

A la Unión Europea se le achaca desde hace tiempo un exceso de Powerpoints y una falta de relato común. En medio de la ofensiva nacionalista, los portavoces comunitarios, atentos por acercarse a la calle y distanciarse de los despachos, repiten siempre que pueden la retahíla de logros para la vida cotidiana que ha supuesto la UE: libre circulación, fin del roaming, limitación del precio de las llamadas o becas estudiantiles entre otras.

El Interrail gratis, o DiscoverEU, como se le denomina oficialmente, es un intento más de humanizar la UE, tantas veces presentada por sus detractores como una inmensa maquinaria burocrática sin alma. El intelectual francés Julien Benda decía que Europa no será el fruto de una simple transformación económica. En un club de 28 Estados que carece de lengua, religión o enemigo común, los ingredientes de la identidad colectiva son más difusos, y como apunta Luuk van Middelaar en su libro El paso hacia Europa, aquellos que dicen poder reconocer si están o no en Europa incluso con los ojos vendados suelen evocar sonidos y olores: ladridos de perros, campanas de iglesia o niños jugando en la calle. Para los que los tienen abiertos, es el paisaje: cafés, calles y plazas bautizadas con nombres de escritores, pintores y demás personajes ilustres.

El acto de viajar en tren cruzando fronteras sin aduanas, sin cambiar de moneda en muchos países, a bordo de un transporte más ecológico, aparece así, de un modo similar al de la Erasmus, como una suerte de encarnación del ideal europeo. Su alcance es todavía muy limitado, pero la intención de Bruselas es que el programa crezca: si el Parlamento Europeo y los Estados miembros lo aprueban, 1,5 millones de jóvenes recorrerán gratis Europa en tren entre 2021 y 2027. Todavía no hay estimaciones sobre sus efectos para la natalidad del viejo continente.




Fuente: El Pais

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