Se ha convertido en una de nuestras grandes obsesiones modernas. Cada vez somos más conscientes de cómo las grandes corporaciones de Internet saben todo sobre nosotros y que, incluso, llegan a utilizar prácticas prohibidas para espiarnos. El acceso a información de nuestras conversaciones a través del micrófono de dispositivos como el teléfono móvil ha puesto a muchos sobre alerta, pero esta falta de privacidad en la era digital hace tiempo que es un tema de debate que también ha llegado al mundo editoriales.

La periodista Marta Periano es una de las voces que más nos ha hablado sobre el espionaje y el uso de los datos personales a través de la red, así como sobre el uso que se le puede dar a esa información por parte de compañías y gobiernos. Ese universo oscuro es el que explora en El enemigo conoce el sistema, un libro en el que sostiene que Internet ha pasado de ser la herramienta más democratizadora de la historia a ser un elemento de vigilancia. Por su parte, en El dominio mundial, Pedro Baños indaga en las claves geopolíticas que utilizan los grandes gobiernos en su lucha de poder.

Todo lo que hacemos en las redes sociales puede parecer inofensivo, pero subir una foto a Instagram o contarle al mundo dónde estamos puede tener implicaciones mucho más oscuras de lo que pensamos. En Ojos y espías, Tanya Lloyd Kyi nos explica cómo toda esa actividad se recopila y se utiliza para algo más que nuestro esparcimiento digital. Desde una perspectiva más global y aún más crítica, Andrew Keen nos habla de los peligros del a red en un libro cuyo título no deja lugar a dudas: Internet no es la respuesta.

Amado y odiado, Julian Assange se ha convertido para unos en un defensor de la verdad y las libertades y en un peligroso y egomaniaco hacker para otros. En cualquier caso, siempre es interesante conocer su visión en Cypherpunks, su manifiesto sobre cómo combatir al sistema desde la propia Internet. Otra figura controvertida, la del hacker Kevin Mitnick, es el centro de Un fantasma en el sistema, crónica de su persecución a manos de la justicia.

Otras visiones sobre lo que sucede cuando las redes saben más de nosotros mismos que nuestros seres más queridos podemos encontrarlas en Todo el mundo miente, de Seth Stephens-Davidowitz, que analiza lo que el big data conoce de nosotros, o Armas de destrucción matemática, de Cathy O’Neil, que también se centra en el big data, aunque esta vez desde la perspectiva de cómo se puede utilizar para desestabilizar la democracia.




Fuente: El Pais

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