Antony. Así se llama la persona que se dedica a cazar talentos para Instagram. No es ni ‘infuencer’, ni mánager. Es algo parecido a un seleccionador, ya que elige a gente con talento de entre miles de millones de personas que forman la comunidad de Instagram. Antony encuentra a ‘influencers’ desconocidos por la mayoría de usuarios y lo hace convencido de que los elegidos están destinados a ser estrellas. Una vez seleccionados, el trabajador de la compañía tecnológica se encarga de hacerles entender cómo funciona la red social.

Pero él no es el único miembro del equipo que busca diamantes en bruto. Éste está formado por 40 personas, incluyendo aquellas que se aseguran de que las tradicionales ‘celebrities’ reciben el apoyo suficiente. Sin embargo, este año el foco no se ha puesto en los ‘influencers’, sino en una herramienta de la aplicación: IGTV. Instagram tiene la tarea identificar el talento que emerge allí y ayudar a estos usuarios a crear contenido para la plataforma, ya sea ofreciéndoles espacios en estudios o dinero. Antony y su equipo, actualmente, trabajan con más de 1.000 creadores.






Instagram tiene la tarea identificar el talento que emerge en IGTV y ayudar a los usuarios a crear contenido para la plataforma

Si una cosa tiene clara Antony es que “IGTV, en algún momento, será la primera plataforma monetizable de Instagram. No importa cuando, porque los creadores que están aprendiendo a usarlo, que están siendo nativos y están creando una audiencia, serán las estrellas del futuro”. En este sentido, el trabajador de la red social apunta que no se fía de la tecnología para encontrar estos talentos, ya que “los datos solo predicen el pasado” y él quiere “predecir el futuro”. Por ese motivo, realiza sus búsquedas a través de agentes, una forma mucho más tradicional, o a partir de recomendaciones de creadores de su confianza.

Una vez que el talento ha sido explorado, Antony invita a los elegidos a la oficina de Instagram en Los Ángeles para una reunión donde les pregunta sobre sus aspiraciones, analiza los datos –como su participación y de dónde son sus seguidores–, busca áreas de mejora –como publicar más en la plataforma–, y les da consejos. Un ejemplo es el cómico Adam Waheed, que asegura que tras su primer encuentro, Antony le envió una “biblia” de Instagram que sigue muy estrictamente. Waheed dice que sus videos cómicos eran su principal prioridad, pero ahora se centra en publicar fotos en su ‘feed’, subir ‘Stories’, hacer vídeos en directo una vez por semana y experimentar con IGTV. Estos consejos le están aportando alrededor de 100.000 seguidores nuevos al mes.






Antony realiza sus búsquedas a través de agentes, una forma mucho más tradicional, o a partir de recomendaciones de creadores de su confianza

IGTV se lanzó hace 10 meses y aún no ha hecho mella cultural. Mientras tanto, TikTok, una aplicación de vídeo de formato corto, ha crecido en popularidad durante el último año, y YouTube no ha mostrado signos de desaceleración. Sin embargo, hay un ejemplo que muestra el crecimiento de la plataforma de vídeo de Instagram. Éste es el de la actriz Amanda Cerny que, con 24,8 millones de seguidores, dice que está consiguiendo millones de espectadores por vídeo y se está alejando de su canal de YouTube, a pesar de que lo monetiza.

”Nunca sé a quién voy a contactar [en YouTube], cuándo voy a tener anuncios, cuando no voy a tener anuncios”, dice. La ventaja que encuentra la actriz en Instagram es que, aunque la plataforma aun no ofrece la posibilidad de monetizar los vídeos, las marcas siempre miran primero a su Instagram, y puede llegar a acuerdos de patrocinio a partir de eso. Cerny prefiere el contenido patrocinado porque así es ella quien aprueba los tratos con las marcas que más coinciden con sus valores.






Cerny prefiere el contenido patrocinado porque así es ella quien aprueba los tratos con las marcas









Fuente: LA Vanguardia

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