En el ecuador de la campaña, y a pocas horas del primer debate televisivo, Ciudadanos ha exhibido su historia de lucha contra el independentismo catalán, desde su fundación en 2006 y su entrada en el Parlament con 3 diputados, para diferenciarse de un PSOE y PP que, a su juicio, siempre han acabado pactando con el nacionalismo catalán y vasco por intereses partidistas.

No vendieron a los nacionalistas, pero a nosotros no vamos a tener ningún complejo frente a los que han dado un golpe de Estado”, ha asegurado Inés Arrimadas en un acto en Torroella de Montgrí (Girona), lugar de nacimiento de la exconseller Dolors Bassa, procesada por el Tribunal Supremo, y donde hace unos meses un dirigente de Cs fue agredido por un grupo de independentistas.









Acompañada por la eurodiputada Maite Pagazaurtundúa y el ex abogado del Estado -encargado del caso del 1-O- y ahora candidato de Cs Edmundo Bal, han sido recibidos con insultos e improperios (“guarra”, “fascista”) por un reducido grupo de independentistas, controlados por un fuerte dispositivo policial. Al irse la comitiva de Cs, tras finalizar el acto, dos personas disfrazas de operarios han intentado limpiar con lejía el suelo.

En un llamamiento al voto útil constitucionalista Arrimadas ha acusado a populares y socialistas de tener buena dosis de culpa en que el independentismo diera “un golpe a la democracia” en otoño de 2017, con la celebración del referéndum ilegal el 1-0 y la posterior declaración unilateral de independencia. “Nos han vendido durante años a los nacionalistas, siempre nos dejaron tirados”, ha recordado. Pero esa “sensación de abandono” empezó a mitigarse, ha asegurado, cuando “Cs entró en el Parlament y Rivera empezó a decir en voz alta lo que nadie se atrevía a decir en Catalunya”.

En su intervención, Arrimadas ha hecho un repaso a esa labor de “resistencia” de los liberales frente al independentismo, recordando que fue Cs el que denunció ante la Junta Electoral Central la colocación de simbología independentista en los edificios públicos o que TV3 hiciera “propaganda” electoral para los partidos independentistas de cara al 28-A.





Cs ha actuado como el Gobierno en Catalunya”, ha afirmado. Como ha recordado los plenos del 6 y 7 de septiembre de 2017, cuando ERC y Junts pel Si aprobaron las leyes de ruptura, y las grandes movilizaciones de octubre del constitucionalismo en Barcelona. “¿Os imagináis que hubiera pasado si la representación del constitucionalismo en septiembre solo hubiera sido la del PSC o la del PP, que era el partido que gobernaba España cuando dieron el golpe a la democracia y cuando dejaron que Puigdemont se fuera?”, ha preguntado a los 300 asistentes al acto.

Especialmente crítica se ha mostrado con los dirigentes del PSC, Miquel Iceta y Meritxell Batet. Del primero, ha asegurado que con su defensa de recuperar las partes del Estatut que tumbó en Constitucional quiere ahora “entregarle a los golpistas” el control de la Justicia catalana. De la segunda, lamentó que considere que hacer cumplir la Constitución sea una forma de “imposición” a los independentistas. “El PSC está perdido, ha perdido el sentido de lo que es y significa ser ciudadanos libres e iguales y no domesticados y supeditados nacionalismo secesionista”, ha añadido en este sentido Maite Pagazaurtundúa.

Por estos motivos, Arrimadas ha llamado a la movilización para que Cs pueda estar en el próximo gobierno de España y tener a su alcance “recursos y herramientas” que le permitan pasar de la denuncia ante los “atropellos” independentistas a la acción, con leyes y medidas que pongan fin a llamado proceso, impedir que sigan “adoctrinando” en las escuelas y los medios públicos, y también para poder cerrar sus “embajadas” en el extranjeros y sus diversos “chiringuitos”.








Fuente: LA Vanguardia

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