En las calles de Paraisópolis, la segunda mayor favela de Sao Paulo, la indignación y el miedo se han apoderado de los vecinos de esta barriada pobre donde el domingo murieron nueve jóvenes pisoteados tras una incursión policial en una multitudinaria fiesta de funk.

Pocos quieren comentar la tragedia que la víspera golpeó a Paraisópolis y quienes lo hacen, susurran en voz baja o piden hablar entre cuatro paredes por temor a represalias de la propia policía o de los grupos de narcotraficantes que controlan tanto la favela como la «DZ7», como popularmente se conoce la macrofiesta que cada fin de semana toma la calle Ernest Renan.




Fuente: Agencia Efe

A %d blogueros les gusta esto: