Juan Luis Menor vive del miedo. A sus 58 años “con ganas de jubilarme”— este bilbaíno de nacimiento empezó a trabajar en el pasaje del terror del Parque de Atracciones de Madrid con 28. En su día fue el actor más joven, ahora es el más veterano de todos.

En su familia le tendrán un poco de miedo.

En mi familia siempre pensaron que estaba chalado. Encontré este trabajo por un amigo. Mi carrera profesional empezó con teatro clásico. Me vine a Madrid porque estábamos de gira, y un amigo me avisó del casting que estaba haciendo el Parque de Atracciones. ¡Y me cogieron!

El cura de El Exorcista.

Me dijeron que daba con el perfil, que necesitaban a alguien delgadito. Al principio no estaba muy convencido porque estaba de gira con otra obra, pero al llegar a casa hice mis cuentas y resulta que me pagaban más aquí.

En los inicios del parque no estaba construido ni el pasaje del terror.

¡Qué va! Era un restaurante que se quemó. Mientras lo reformaban nos pusieron a ensayar a todos en el comedor. Estuvimos casi un mes. En las primeras funciones éramos nueve chicas y dos chicos. Frankenstein era una chica, el Hombre Lobo también, Freddy Krueger…

Menudo equipo.

Y luego fui Drácula durante 15 años. ¡Y sin salir del ataúd!

Explíquese porque…

Sí, en un ataúd. Mi parte consistía en quedarme ahí quieto y hacer mi número. De hecho… alguna vez me quedé dormido.

Es para eso.

(Ríe) Teníamos un mayordomo que estaba en la cripta y, cuando iba llegando hacia mí, decía: ‘Quietos ahí, que no sé si mi señor (Drácula) querrá veros’. Después, un cuadro donde los ojos se movían les abría paso. Uno de esos días fue el que me quedé dormido. El mayordomo se tiró hablando con ellos un buen rato y me quedé frito. Era gallego.

¿Alguna vez ha pasado miedo aquí?

Bastantes veces. El terror no solo está en las escenas que hacemos. También está en la calle y en los visitantes que vienen. Siempre estamos mirando las caras de la gente. Tenemos un walkie talkie interno donde nos vamos comunicando continuamente sobre la gente que entra.

Algunos visitantes no paran de hablar a los actores.

A mí personalmente no me gusta. En general no gusta a nadie. Tenemos un guion y hay que seguirlo.

¿Es mejor ponerse delante o atrás en una casa del terror?

 Yo tendría miedo de ir delante porque es el que va abriendo paso. El primero es el peor.

¿Ha cambiado mucho el miedo que se hace en el Parque de Atracciones?

Sí, ahora todo es una copia de la televisión… No hay nada nuevo. Lo que hacemos ahora está sacado de la serie The Walking Dead. Yo ahora hago de policía… aunque los chavales me suelen decir que estoy muy delgado para serlo.

¿Vio la serie?

La primera y la segunda temporada, el resto no. Hay tantas que… Yo cuando llego a casa lo primero que hago es ver vídeos en Youtube de terror. Aquí sí que hay terror de verdad.

¿Pero qué ve?

Fantasmas, movimientos raros. Cosas que están ocurriendo en el mundo. Un día vino al pasaje el periodista Íker Jiménez, el de Cuarto Milenio.

Le daría un susto.

¡Qué va! No quiso entrar. Entraron la mujer y los padres de él. Luego charlé con ellos. Les comenté que me gustaba mucho el terror que se pone en televisión. Él me dijo que a la gente le encanta el morbo y las historias de terror.

¿Cómo es su día a día en el parque?

Aquí tenemos una salida de zombis todos los días sobre las 16.30. Mi personaje tiene que correr delante de ellos y termino derrotado. Me he cogido un entrenador personal. Hay días que no paramos, tenemos una media de casi 1.000 visitas al día. La sesión termina sobre las 22.30.

Y de vuelta a casa dará algún susto…

Yo siempre doy sustos a todo el mundo. Tengo muchos sobrinos y, cuando estamos en Navidad, me pongo los disfraces y les asusto. Disfruto mucho.

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Fuente: El Pais

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