Cultura

Iconoclastias varias


1. Testimonios

A menudo me pregunto qué lugar ocuparía la guerra civil española (GCE) en la hipotética lista de las más elevadas montañas bibliográficas suscitadas por acontecimientos históricos. Suponiendo que alguien tuviera tiempo y ganas de elaborar semejante ranking, no me cabe la menor duda de que se alzaría a un puesto de honor. Y no sólo entre nosotros: la GCE, sus protagonistas, su épica —barnizada a menudo de romanticismo impostado— y sus inmediatas consecuencias, que tanto han llamado la atención de historiadores y novelistas de todo el mundo, siguen atrayendo, 80 años después, a lectores propios y ajenos. Recientemente, el suplemento literario de Le Monde (que acaba de cumplir medio siglo de existencia, propinando un contundente mentís a los que proclaman la obsolescencia de estas instancias culturales intermediarias) ha dedicado su cubierta a la reciente traducción francesa (en Christian Bourgois) de Muerte después de Reyes, de Miguel de la Escalera (México, 1895-Santander, 1994), quizás el más estremecedor de los testimonios provenientes de los condenados a muerte por los inclementes tribunales fascistas de posguerra. Redactado clandestinamente en el “corredor de la muerte” de la cárcel de Alcalá de Henares durante 1944-1945, el diario-ensayo del conspicuo escultor y militante comunista sigue siendo un relato imprescindible para conocer el lado más vulnerable y humano de los presos, su zozobra sin esperanza, las vicisitudes de su mezquina cotidianidad, la humillación y el castigo a los que eran sometidos, la quemante añoranza de los suyos. Publicado bajo el seudónimo de Manuel Amblard por la mexicana Era en 1966, la única edición española en el mercado es la que publicó Akal en su colección de bolsillo en 2015.

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Fuente: El país

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