El presidente de Egipto, Hosni Mubarak, analiza la situación en Oriente Próximo en el palacio de la Moncloa en 2002. En vídeo, repaso a la vida de Mubarak. Uly Martín | EPV

Se ganó el aprecio de aliados y enemigos, pero no supo conservar el de su pueblo, que acabó derrocándole. Su muerte, este martes, cierra una página de la historia de Egipto. El aviador Hosni Mubarak, el héroe militar que no estaba llamado a ser presidente, se convirtió en el faraón más longevo, entre 1981 y 2011, de una dinastía de autócratas castrenses fundada en 1952 por el coronel Gamal Abdel Nasser y continuada por Annuar el Sadat. Fue precisamente este último mariscal quien le elevó a la vicepresidencia del país del Nilo por su victoriosa campaña área en el arranque de la guerra de Yom Kipur contra Israel en 1973. El asesinato de su mentor en 1981, en un atentado en el que el propio Mubarak resultó herido, le catapultó al vértice de la pirámide del poder.

A partir de entonces, siempre gobernó bajo la ley excepción para aplastar toda forma de disidencia, en particular la de la poderosa Hermandad Musulmana. El Egipto de Mubarak fue ante todo un Estado policial, mientras su familia, con sus hijos Gamal y Alaa a la cabeza, se repartía la mejor parte del botín en una economía regida por el favoritismo. La miseria que agobiaba a más de una tercera parte de la población y la corrupción generalizada fueron los detonantes del estallido de la plaza de Tahrir en enero de 2011. El Ejército, simplemente, dejó surgir el campamento de la indignación popular en el corazón de El Cairo.

El actual presidente de Egipto, el también exmariscal Abdelfatá al Sisi, ha ordenado tres días de luto nacional a partir del miércoles, y las mismas Fuerzas Armadas que contribuyeron tras el telón a su caída con tal de evitar que estableciera una dinastía familiar en el poder, le han rendido ahora homenaje como “uno de sus hijos y un jefe en la guerra”.

A la estrecha alianza con Estados Unidos y Arabia Saudí y otros países árabes moderados, Mubarak sumó el mantenimiento de la “paz fría” con Israel tras la firma de los Acuerdos de Camp David (1978), sellados en contra de la opinión pública egipcia y del todo el mundo árabe. Desde Jerusalén, el primer ministro Benjamín Netanyahu le recordó como “un amigo personal” y “un líder que condujo a su pueblo a la paz y la seguridad”. Su mediación para favorecer los Acuerdos de Oslo (1993), que permitieron el nacimiento de la Autoridad Palestina. fue también evocada por el presidente Mahmud Abbas.

El expresidente  Mubarak, de 91 años, ha fallecido este martes en un hospital militar de El Cairo tras haber permanecer varias semanas en la UCI a causa  de una intervención quirúrgica intestinal.  Segundo dictador árabe golpeado por la primavera árabe, tras el tunecino Zin el Abidín ben Alí, se vio obligado a renunciar al cargo en febrero de 2011 tras 18 jornadas de revuelta en Tahrir. Fue detenido, encarcelado y juzgado por la muerte de más de 800 manifestantes en la capital egipcia, aunque su sentencia a cadena perpetua fue revisada y finalmente quedó en libertad en marzo de 2017. El exdictador sí fue condenado junto a sus dos hijos a tres años de cárcel en una causa por corrupción, un castigo que cumplió en régimen de arresto domiciliario.

Desde entonces residía de forma discreta en su palacete de Heliópolis, uno de los distritos más lujosos de El Cairo. Llevaba una vida alejado de los focos de los medios de comunicación. Su última imagen fue publicada por su nieto Omar Alaa Mubarak en la red social Instagram a principios de febrero y en ella aparecía acostado en una cama del hospital, con el pelo completamente cano y muy desmejorado.

A diferencia de lo ocurrido en Túnez, único país árabe afectado por las revueltas prodemocráticas que ha logrado desarrollar una transición aparentemente exitosa. Egipto ha vuelto a la casilla de salida, en Egipto se produjo un nuevo derrocamiento presidencial, en el golpe militar que depuso en 2013 al islamista Mohamed Morsi, primer jefe de Estado civil elegido en las primeras elecciones democráticas celebradas en el país norteafricano




Fuente: El Pais

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