Manifestantes durante una protesta prodemocracia en un centro comercial de Hong Kong, este jueves. En vídeo, la jefa del Gobierno autónomo, Carrie Lam, ponía en duda la celebración de las elecciones el pasado 12 de noviembre. ADNAN ABIDI (REUTERS) / VÍDEO: REUTERS-QUALITY

“Es la hora de los jóvenes en Hong Kong”, insiste Lee Chun Wai. Hasta este verano, este fotógrafo enjuto de 25 años y amante de los perros carecía de experiencia política alguna. Las movilizaciones masivas prodemocracia y contra el Gobierno lo cambiaron todo. Ahora es uno de los candidatos del bloque demócrata por el distrito de Yuen Long, próximo a la frontera china, en las elecciones municipales de este domingo, en Hong Kong. Unas elecciones que servirán como referéndum al apoyo de la población a las protestas que sacuden a la antigua colonia desde hace cinco meses.

 “Creo que los jóvenes podemos aportar muchas cosas, traer un cambio a la manera de siempre de hacer política en Hong Kong. Queremos demostrar que se puede hacer de manera distinta, dejar nuestra marca”, explica Lee mientras, acompañado de su perro Chai Chai, un inquieto shiba que le sigue en todos los actos de campaña, reparte propaganda electoral frente a una estación de autobuses.

El joven es un ejemplo de los nuevos candidatos que se presentan en estas elecciones. No está afiliado a ningún partido y teóricamente su candidatura es independiente, pero forma parte del bloque pandemócrata de oposición, Poder de la Democracia. Su programa incluye preocupaciones locales tradicionales, como la mejora del transporte, pero también —además de la defensa de la democracia— los derechos de los animales, “algo que hasta ahora no se ha tenido mucho en cuenta en Hong Kong”.

Los comicios del domingo han despertado una enorme expectación en la antigua colonia británica. Aunque tradicionalmente las elecciones de distrito se han centrado en asuntos extremadamente locales, en esta ocasión se celebran a la sombra de las protestas multitudinarias. Esta cita electoral, la única en la que se utiliza la fórmula del sufragio universal pleno —emplearla también para elegir al jefe de Gobierno autónomo es una de las principales demandas de las protestas—, servirá para comprobar hasta qué punto la población en general apoya a los manifestantes. O si, como aseguran los partidos prochinos, el sistema actual tiene el apoyo de una mayoría silenciosa que no se pronuncia en las calles pero sí en las urnas.

Hasta ahora, todo apunta a que los partidos pro-Pekín sufrirán una fuerte derrota en unos comicios en los que se juegan 452 concejalías en 18 distritos. Las protestas han movilizado a un sector de la población, el juvenil, muy desencantado con la política. Para estas elecciones se han inscrito este año en el censo 386.000 personas más, según el diario South China Morning Post, lo que ha dejado el número de votantes potenciales en 4,13 millones, la mayor cifra en la historia de un Hong Kong de 7 millones de habitantes. La mayor parte de los nuevos registrados tienen entre 18 y 35 años.

Si en las últimas elecciones locales, hace cuatro años, los partidos pro-Pekín que tradicionalmente han dominado la política hongkonesa concurrieron en solitario en sesenta circunscripciones, esta vez el bloque pandemócrata presenta candidatos en todas. El único candidato rechazado ha sido el antiguo líder estudiantil Joshua Wong, que a finales de mes recibió el “no” definitivo de la junta electoral con el argumento de que no había demostrado de manera convincente que no apoyara ideas independentistas. En octubre, una encuesta que publicaba el periódico Mingpao encontraba que un 44,5% de los votantes se declaraba prodemócrata, un 17% más que en marzo pasado. Solo un 6% se declaraba abiertamente partidario de los partidos pro-Pekín.

Aunque a simple vista las elecciones de distrito tienen carácter menor, un triunfo en ellas tendría consecuencias significativas. Los representantes de distrito ocupan once de los 70 escaños en el Legislativo autónomo, que celebrará a su vez elecciones el año próximo. Y en 2022 habrá elecciones para el puesto de jefe del Gobierno local, en las que solo 1.200 integrantes de un comité de notables puede votar. Los concejales designan a 120 de esos miembros, un 10% no desdeñable dado que los prodemócratas ya nombran otros 400.

“Hemos detectado un gran interés. La gente quiere expresarse” en estas elecciones, sostiene Lee. Él no había decidido presentarse como aspirante sino hasta el 4 de octubre, apenas tres semanas antes de que expirara el plazo para la aprobación de candidaturas. Las protestas, explica, representaron la motivación decisiva. “Me di cuenta de que quería contribuir de algún modo, y una manera era presentarme como candidato”, explica el político en ciernes.

Las elecciones tendrán lugar luego de una campaña llena de incidentes, un endurecimiento de la política de China hacia la antigua colonia  y después de algunos de los enfrentamientos más violentos entre policía y manifestantes en los cinco meses de protestas. Este jueves aún quedaban docenas de jóvenes cercados en condiciones precarias en la Universidad Politécnica, donde a comienzos de esta semana en torno a un millar se atrincheró para impedir la entrada de los agentes. En Yuen Long, el distrito por el que concurre Lee, la policía detuvo a varias personas después de una vigilia en un centro comercial para conmemorar los cuatro meses del ataque de supuestos grupos de tríadas contra manifestantes.

Aunque, en general, los últimos días han transcurrido en medio de una relativa calma. Los manifestantes, explican, no quieren facilitar excusas para que el Gobierno autónomo, como llegó a insinuar a comienzos de esta semana, pueda cancelar las elecciones.

Pero el propio Gobierno autónomo —con el respaldo de Pekín— parece haber llegado al cálculo de que alterar el calendario electoral le supondría más daños de imagen que beneficios. El secretario de Asuntos Constitucionales, Patrick Nip, que el pasado lunes afirmaba que los acontecimientos en la Politécnica disminuían la posibilidad de celebrar los comicios, insistía el miércoles: “No queremos ver el aplazamiento o suspensión de las elecciones a menos que sea absolutamente necesario. Por tanto, estamos haciendo cuanto está en nuestra mano, desarrollando planes de contingencia y disposiciones para alcanzar este objetivo”.




Fuente: El Pais

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