No se podrá decir que el mundo de ETA, su entorno, no son agradecidos. Si hay un país con el que la ban da tiene una deuda, es la Nicaragua sandinista. Allí estuvieron escondidos, y entrenaron a los guerrilleros, importantes cabecillas de la organización criminal, como Javier María Larreategui Cuadra, “Atxulo”; y Eusebio Arzallus Tapia, “Paticorto”, responsable de un “zulo” con armas y explosivos que se encontró en la localidad de Santa Rosa de aquella nación. Incluso, un miembro de ETA, Francisco Arriarán “Pakito”, murió luchando con los sandinistas.

Este individuo fue objeto días pasados de un homenaje popular en San Sebastián, en el que se conmemoró el 40 Aniversario de la “Revolución Popular Sandinista”, según se relata en redes sociales próximas a los organizadores.

En el acto participaron, según esa web, la organización internacionalista del entorno de ETA Askapena; la Asociación de Mujeres Cubanas; Euskadi Cuba y grupos similares.

Fue un representante de “Sandinistak” el que tuvo un recuerdo para Arriarán por haber defendido la “Revolución Popular Sandinista”. Aprovechó para mostrar su apoyo al actual régimen de Daniel Ortega, sobre el que pesan múltiples denuncias por no respetar los derechos humanos y realizar detenciones arbitrarias.

Francisco Arriarán Arregui,que estuvo refugiado en Francia cinco años, murió en Niacaragua, según anuncio en 1984, en un comunicado, la propia ETA. Contaba 29 años de edad. La banda subrayaba que había fallecido “cuando luchaba por la liberación de los pueblos oprimidos» y que «supo elegir el camino de la lucha en pro de la liberación de Latinoamérica por su condición de militante vasco y gracias a la sensibilidad adquirida luchando por la liberación de Euskadi».




Fuente: La Razón

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