La pancarta que los amigos de Alejandro Jiménez llevaron a la estación de Legazpi una pedida de matrimonio sorpresa. En vídeo, la pedida.

Hace un par de septiembres, Alejandro Jiménez cogió la línea 3 por casualidad, porque la 5 estaba en obras. En el tramo de Sol a Legazpi, se sentó al lado de Tania Rodríguez, «la chica con más cara de mala leche», recuerda este madrileño de 27 años. Le sacó conversación y dos años de relación después quiso volver a interpelarla en la misma parada, pero esta vez para pedirle matrimonio con una pancarta. Las fotos, colgadas en Twitter, llamaron la atención de Metro de Madrid, más aún en vísperas de San Valentín, y la compañía lanzó un mensaje para buscarles y conocer su historia. «Como campaña sería redonda», dice una portavoz de la compañía. Sin embargo, asegura, es una historia «cien por cien real».

Antes de despedirse, con los móviles sin batería, Jiménez asegura que pidieron un trozo de papel y un bolígrafo a un chico para apuntarse los números de teléfono. «Me acuerdo que ella al bolígrafo lo llamó esfero, porque acababa de llegar de Ecuador», rememora Alejandro. Al día siguiente, se escribieron por WhatsApp, quedaron en persona y empezaron una historia de amor que les ha llevado a llamar la atención en redes sociales y medios. «Quería que [la pedida] fuera en un lugar mágico», cuenta este programador informático. No lo dudó: tenía que ser una sorpresa en el andén de Legazpi.

Tania Rodríguez y Alejandro Jiménez, después de comprometerse el pasado sábado en la estación de Legazpi.

Así que engañó a Tania, médico de 31 años. Le dijo que se iban de cena y, cuando llegaron al andén, le dio una carta para distraerla. Le entregó un papel en el que había escrito una cita de Alicia en el país de las maravillas, del escritor favorito de ambos, Lewis Carroll. Poco después, apareció Leo, amigo de Tania que vive en Logroño y al que conoció estudiando el MIR en Madrid. «Le invité porque quería que lo celebráramos con todas las personas que queremos», cuenta Alejandro. Quería lograr que estuviera «emocionalmente por las nubes». En ese momento, aparecieron en el andén de enfrente otros diez amigos de la pareja con una pancarta con la frase: «Tania, ¿quieres casarte conmigo?». Ella dio el ‘sí, quiero’, abrieron una copa de champán y los viajeros de Metro que presenciaron la escena gritaron y aplaudieron. «Vi a dos señoras llorar. Nos tuvimos que marchar porque la gente seguía esperando que hiciéramos algo, yo creo que estaban esperando que pasáramos la gorra», cuenta Alejandro.

Uno de los motivos por lo que el madrileño decidió dar el paso de comprometerse con su pareja, fue que se le acababa el permiso de residencia. Pero este martes, cuando han ido al registro, se han encontrado una sorpresa, esta vez desagradable: a Tania se le acaba la visa de estudiante y pasará a tener visa de turista que le finalizará en mayo. No saben qué harán, pero tienen claro que el enlace, que quieren celebrar el 6 de junio, sigue adelante: «Si se casa conmigo estaremos juntos para siempre», asegura Alejandro.

De momento, Metro de Madrid les realizará un homenaje el día de San Valentín. Les reunirá en Legazpi, una vez más, para que cuenten su historia.

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Fuente: El Pais

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