Lizzie McGuire, protagonista de la serie homónima de Disney Channel, terminó el instituto en 2004 y la actriz Hilary Duff, de 32 años, se despidió en aquel momento del papel que la catapultó a la fama. La joven intérprete, que entonces no contaba con la mayoría de edad, abandonó la factoría Disney para dar paso a una carrera artística que no brilló tanto como en los años previos. Sin embargo, ella misma ha anunciado recientemente en sus redes sociales y en la convención D23 —donde la compañía cinematográfica exhibe sus futuras producciones— que participará en una secuela de la serie Lizzie McGuire. «He tratado de contener esta emoción durante mucho tiempo. Estoy realmente emocionada de volver a casa de nuevo. Regreso con mi chica, ¡y a sus 30!», publicó Duff en su cuenta de Instagram.

Lo único que se sabe de la serie hasta el momento es que mostrará la vida de la protagonista, ya como una mujer adulta, que trabaja en Nueva York. La creadora de la serie, Terri Minsky, será de nuevo la encargada de dar rumbo a la vida de la que fuera aquella adolescente típica americana, preocupada por las clases, los chicos y los bailes de graduación. Pero se desconoce si aparecerán otros personajes como sus amigos Gordo o Miranda o su hermano Matt. Tampoco se ha confirmado la participación de su hermana en la vida real, Haylie, quien apareció en algunos episodios de la serie, debido a que compartían la misma pasión por la música y la actuación. También apareció en ella el cantante Aaron Carter, con quien vivió un amor de estrellas adolescentes cuando ambos solo tenían 13 años.

Este nuevo proyecto le llega a la actriz en plena maternidad. Duff dio a luz en 2012 a Luca, fruto del matrimonio con Mike Comrie, un jugador canadiense de hockey, con quien se casó en 2010. Sin embargo, se divorciaron cuatro años después; una separación que le costó a la artista 2,4 millones de dólares (2,1 millones de euros). Esta etapa coincidió con un periodo de escasez laboral, lo que le hizo sentirse estresada por su nueva situación de madre soltera con un divorcio a cuestas y, además, sin trabajo. Sin embargo, la actriz supo sacar fuerzas de lo que más quería en ese momento, su hijo. «Es ridículo. Tengo un hijo, así que está bien no estar tan ocupada todo el tiempo», confesó entonces a la revista Redbook. En esa misma entrevista, manifestó la presión social que sufría por no tener otro hijo: «Ya superé el hecho de que no tendré otro bebé que tenga una edad cercana a Luca».

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Duff volvió a ser madre en 2018. Su prometido Matthew Koma, un cantautor y DJ estadounidense, y ella recibieron hace casi un año a su hija Banks Violet. Aunque la relación con su pareja actual tampoco ha sido fácil —su noviazgo ha estado marcado por sus constantes rupturas y reconciliaciones—, la artista sigue centrada en su familia y presume de ella en redes sociales.

Durante estos 15 años, Duff ha intervenido interpretando papeles secundarios en varias series como Gossip Girl, Ley y orden: Unidad de víctimas especiales o Dos hombres y medio. Desde 2015 protagoniza junto a Sutton Foster la comedia romántica Younger, una serie sobre la vida personal y profesional de unas mujeres en Nueva York. También ha publicado varios discos, incluso antes de terminar Lizzie McGuire. Con su primer álbum, Metamorphosis, consiguió el triple disco de platino. Un éxito que no se volvió a repetir con sus siguientes trabajos, debido principalmente a la mala relación con su discográfica. La reducción del presupuesto publicitario y las críticas que publicó su hermana en redes sociales contra la compañía obligaron a la cantante a romper el contrato con su representante.

Los años posteriores al éxito de Lizzie McGuire fueron una debacle para la salud de la artista. Duff cayó en una depresión: «Sentía que me moría, comencé a comer un poco más y de pronto, me vi con algunos kilos extras. Me obsesioné con mi peso». Esta preocupación derivó en una anorexia, que la enfermaba constantemente. Después de varias recaídas, consiguió levantar la cabeza cuando conoció en 2007 a su primer marido. Ahora la relación con su cuerpo es totalmente distinta. En 2017, publicaba una foto de ella en bañador con el mensaje «Besadme el culo», dedicada a los medios de comunicación de cotilleos que criticaban su aspecto. «Mi cuerpo me ha dado el mejor regalo de mi vida: Luca (…) mi cuerpo está sano y me lleva a donde tengo que ir», zanjaba la artista demostrando una madurez mayor a la de años atrás. Lizzie McGuire ha crecido.




Fuente: El Pais

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