El Real Madrid volvió a tropezar con uno de los modestos de LaLiga Santander, Osasuna, prolongando su irregularidad en los partidos en los que tiene que mandar y sin encontrar soluciones ante equipos que están cerrando las líneas, sintiéndose afectado mientras jugaba en un Campo con áreas heladas e indignadas por LaLiga por todo lo que rodeó el partido.

De nuevo, un tropiezo con la misma piedra y sin que Zinedine Zidane encontrara variaciones tácticas para resolver partidos contra rivales menores que se enzarzan en otras batallas de la competición. Ya son 13 los puntos que le quedan al Real Madrid en este tipo de partidos. Las derrotas ante Cádiz, Valencia y Alavés; empata ante Elche y Osasuna. Un gran contraste con las victorias ante equipos de la entidad líder, Atlético de Madrid, Barcelona o Sevilla.

La racha en la que reaccionó el equipo madrileño en su peor momento se ve empañada por dos empates que estropean cinco victorias ligueras. La imagen que dejó Martínez Valero reapareció en El Sadar, donde el dominio y el juego en el campo contrario nunca tuvo continuidad en los metros finales. Atasco y falta de ideas. Un equipo que juega de pie, sin romper el grupo ni buscar remates con centros. Previsible y sin llegada. Un solo disparo a puerta durante todo el partido como mal equipaje para merecer el gol.

Era un partido de antaño, en unas condiciones meteorológicas adversas, con nieve que, a pesar del gran esfuerzo de muchos operadores, dejaba el césped con zonas donde era difícil jugar un buen fútbol y un ayudó a aumentar la ira del Madrid. «No fue un partido de fútbol; debería haber sido suspendido», lamentó Zidane tras sentirse impotente y no encontrar soluciones tácticas.

PELIGRO, DESCONECTADO

La aparición de Eden Hazard como titular no tuvo el resultado deseado. De hecho, terminó afectando al equipo más que ayudándolos. Obligó a Marco Asensio a cambiar de grupo, brillante y rápido por la izquierda ante el Celta, con dificultades por la derecha ante el Osasuna. Casi sin cruces con la mano derecha y todavía buscando ir hacia adentro. Hazard probó por dentro, sin chispa y con el físico perfecto. Dejó detalles de calidad, pero el Real Madrid necesita mucho más de un futbolista llegado para hacer el protagonismo.

LEYENDO A ZIDANE

Cubrió la baja de Dani Carvajal retrasando la posición del congelado jugador Lucas Vázquez y no tener la profundidad deseada por los laterales. De nuevo, pone un extremo frente a un jugador en su posición natural como Álvaro Odriozola, que no tiene, y un defensa polivalente como Nacho Fernández. La falta de fluidez en el juego y el acierto en los metros finales no se lograron con los cambios. Zidane insistió por dentro con la figura de Fede Valverde, luego con Isco Alarcón y acabó pellizcando su sistema de carácter para jugar en dos extremos uniendo a Mariano con Karim Benzema, pero sin centros de banda para completar. El desborde y el descaro de Vinicius fueron nuevamente desestimados, dejando sin un solo minuto al brasileño, que vive su enésima parada en el Real Madrid.

IMPOTENCIA OFENSIVA

Cuarto partido de la temporada, tercero en LaLiga Santander, que el Real Madrid se queda en cero. Un total de 30 goles a favor en 18 partidos disputados. Son números mediocres para un equipo que aspira a ser campeón y refleja su falta de propósito. En cuanto Benzema reduce su eficacia -tiene tres partidos sin marcar- el equipo le acusa y le faltan variantes para llegar a la portería. Mariano no tiene continuidad y Luka Jovic lleva dos meses sin tener un minuto. Zidane necesita tapar a Hazard cuanto antes y dejar que su fútbol alimente al resto de atacantes.

Roberto Morales

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