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Heineken Jazzaldia: vas a querer volver


Sobre el jazz pesa una inmerecida fama de elitista. Un género minoritario, para entendidos. Pero cuando el saxofón de Charles Lloyd (por cierto, Premio Donostia de la 52 edición del Heineken Jazzaldia) se eleva sobre el cielo de San Sebastián en la Plaza de la Trinidad, los presupuestos y las nociones de solfeo pierden sentido y la cosa se reduce a un apacible dejarse llevar. Puristas los hay en cada puerta de este patio de vecinos o casa de putas llamado Cultura, pero una cosa está clara al cierre del Heineken Jazzaldia: aquí todos encuentran la horma de su zapato. Quizás ese sea el secreto del éxito de un festival que cada año combina un gusto exquisito con cifras masivas de participación.

Tras el cierre ayer de este evento (con propuestas tan variadas como el flamenco de Chiquelo y Mezquida, el rock suave de Brian Ferry o la voz de Grammy de Gregory Porter), ya sabemos que 156.500 personas se adhirieron a un programa que, partiendo del tronco del jazz, se abre a artistas que lindan con el rap, el funky o el rock. Dentro del jazz en sí mismo, la apuesta del Jazzaldia (la marca cervecera Heineken lleva 21 años patrocinando este evento) pasa por diversificar los estilos. Así, hemos visto desde leyendas consagradas como Wayne Shorter y el mencionado Charles Lloyd a estrellas en su apogeo como Kamasi Washington, Herbie Hancock o nuestro Chano Domínguez. Y, por supuesto, propuestas más innovadoras como el dueto de piano y arpa con que Hiromi y Edman Castañeda arrancaron los aplausos del Kursaal.

En las 17 sedes repartidas por toda la ciudad se han presenciado más de 100 actuaciones. Dos tercios de ellas han sido gratuitas, pues el Heineken Jazzaldia se ha convertido en una celebración que la propia San Sebastián se regala a sí misma. El Escenario Verde, en plena playa de la Zurriola, ha acogida los conciertos más masivos y eclécticos en cuanto a género como el de The Pretenders en la jornada inaugural, con más de 50.000 almas coreando su «I’ll stand by you».

El patrocinio de Heineken, que en junio firmó una renovación del contrato con el Jazzaldia de otros dos años, multplica las posibilidades del festival. «Se trata de una muestra de apoyo incondicional a la música en vivo a través del lenguaje universal que ésta representa», asegura Inés Arnal, responsable de la marca Heineken, que vive con el Jazzaldia un romance en toda regla, siendo el evento musical que patrocinan desde más antiguo. «Va más allá de un mero patrocinio -añade-. Nos une una relación de larga amistad que se refleja con un gran vínculo con la ciudad de San Sebastián y la música en directo de calidad».




Fuente: La razon

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