Una de las primeras medidas anunciadas por el nuevo Ayuntamiento de Madrid, gobernado por el Partido Popular en coalición con Ciudadanos y con el apoyo de la ultraderecha de Vox, fue el anuncio de un receso de Madrid Central. Esa moratoria —una anulación de facto de la medida— en las multas será de tres meses. Desde que se supo la noticia, comenzaron los movimientos para defender la medida. «Madrid Central se queda”. Con este mensaje se estrenó en redes la Plataforma en Defensa de Madrid Central, oficializada el pasado 20 de junio y que ha convocado una manifestación el 29 de junio a las 19.00. El grupo de afectados por la medida surgió antes: cuando el Ayuntamiento, con Manuela Carmena (Más Madrid) al frente, presentó su propuesta de limitar el tráfico en la almendra central. Los datos dicen que Madrid Central funciona: reduce la contaminación, el tráfico y la convivencia. A pesar de ello, sigue habiendo críticos. Los más duros piden su anulacion. Los menos, su matización. Tras medio año de Madrid Central, ¿qué se debería hacer con la medida?

La salud merece Madrid Central, por la Plataforma en Defensa de Madrid Central

Seis meses son pocos para llegar a conclusiones sobre Madrid Central, más cuando las condiciones meteorológicas influyen en los registros, si bien los datos muestran una tendencia muy positiva que puede llegar a consolidarse como el mayor hito en movilidad y calidad del aire de la ciudad en muchos años. El primer semestre del año ha sido el de peores condiciones meteorológicas de la década: el menos lluvioso y el segundo de peor ventilación desde el 2010.

Aun así la calidad del aire ha sido la quinta mejor del período en la ciudad y la mejor en el área de bajas emisiones. No ha sido así en el resto de la región, donde este semestre ha sido el tercero peor de toda la serie. Es la diferencia entre tomar medidas o no tomarlas. Ha sido a partir del mes de marzo, coincidiendo con el período sancionador y tras unos meses de invierno de gran estabilidad atmosférica, cuando los valores de calidad del aire de la ciudad han llegado a cifras históricas, siendo el mejor segundo trimestre desde que hay mediciones fiables y con datos nunca vistos como los de mayo y junio.

La suspensión de las sanciones de Madrid Central no tiene base científica ni técnica alguna y significa un ataque a la salud de los madrileños y madrileñas. Quizás el motivo de esta decisión anunciada para el 1 de julio no sea otro que impedir el seguimiento de una medida que se muestra efectiva para poder cuestionarla y acabar con ella. Si existen problemas técnicos puntuales, deben resolverse los mismos sin aprovechar esta circunstancia para hacer una enmienda a la totalidad de la medida y dejarla en un punto muerto que servirá para invertir las tendencias de bajada de tráfico y emisiones contaminantes que se están produciendo.

La Comisión de Calidad del Aire y el grupo técnico de la Mesa de Seguimiento de Madrid Central, compuestos por integrantes de diversos organismos científicos, técnicos, profesionales y sociales, siempre han hecho una valoración positiva de Madrid Central. Cualquier actuación sobre Madrid Central debe hacerse desde una evaluación rigurosa y sistemática, que cuente con la opinión de personas expertas para no despreciar todo el trabajo ya realizado y los avances conseguidos en un tema tan vital como el aire que respiramos.

Se hace evidente que la anulación vía moratoria de multas solo responde a cuestiones partidistas alejadas del interés general. La salud debería ser una preocupación transversal y, por tanto, que cada paso hacia delante no suponga dos pasos hacia atrás con cada cambio de Gobierno en la ciudad. Por eso, desde la Plataforma en Defensa de Madrid Central exigimos la continuidad de esta medida tal y como la conocemos y que no se adopte ninguna actuación sin escuchar previamente a todas las partes y especialmente a los equipos técnicos y científicos.

Madrid Central necesita un período más largo para poder evaluarlo correctamente; y la capital, continuar con el respiro que está suponiendo. Si los resultados actuales se consolidan, como todo parece indicar, solo cabría pensar en ampliar la medida bien en extensión o a otros puntos de la ciudad pues, al fin y al cabo, es de nuestra salud de lo que estamos hablando.

 

Hace falta reformar la medida, por la Plataforma de Afectados por Madrid Central

La lucha contra el cambio climático y la contaminación atmosférica debe de ser una prioridad de la sociedad actual. La humanidad se enfrenta a una crisis ambiental sin precedentes de escala planetaria, que nos obliga a abordar un cambio de paradigma tecnológico y energético, así como la adopción de una nueva cultura de la movilidad, de la utilización de los recursos naturales, de los hábitos de consumo y de la gestión de los residuos.

La magnitud de este desafío obliga a una actuación coordinada piramidal, a nivel supranacional y estatal fundamentalmente. En este contexto Madrid debe jugar un papel central y de liderazgo internacional como capital comprometida con los derechos humanos, vanguardista, solidaria y capaz de enfrentarse a la necesaria transición ecológica.

Un liderazgo que debe servir para priorizar y acometer los verdaderos problemas estructurales, tecnológicas y energéticos, que han provocado el cambio climático y que ha de resolver el conflicto energético impulsando el motor de hidrógeno como la solución más avanzada, abordar la impunidad ambiental de las líneas aéreas a nivel mundial, o acabar con las absurdas exportaciones e importaciones de basura por los cinco continentes.

Mientras resolvemos estos problemas, sacrificar a las pymes del centro de Madrid es un sinsentido y una desproporción que no va a resolver el cambio climático ni mejorar la situación de la contaminación atmosférica.

Las propuestas de la Plataforma de Afectados por Madrid Central para proteger a las pymes del centro de Madrid, no provocan ningún coste ambiental relevante, ni puede ser el centro del debate sobre las medidas estructurales que las administraciones tienen que activar para combatir la actual amenaza medio ambiental. Después de muchos meses de controversia, y ante el inicio de un nuevo ciclo político, hay que dejar atrás la crisis de Madrid Central y hacer que la ciudad recupere un papel preponderante a nivel nacional e internacional en el debate medio ambiental con planteamientos eficaces e integrales que tengan la capacidad de ilusionar e implicar a la ciudadanía, en lugar de transmitir una imagen de conflicto y prohibición.

En relación con lo anterior, resulta urgente abordar la revisión tanto del Plan A, como de la Ordenanza de Movilidad y consecuentemente Madrid Central, que necesita reformarse aplicando criterios rigurosos de sostenibilidad, eliminando las medidas que provocan la ruina y desaparición de las pymes del centro y el comercio de proximidad y abordando integralmente la lucha contra la contaminación en toda la ciudad.

Las pymes madrileñas se sienten comprometidas con este proceso y capaces de hacer aportaciones valiosas, tomando como punto de partida la necesidad de implementar medidas concretas para mejorar el dispositivo, la comunicación e infraestructuras de Madrid Central, pero con capacidad de analizar en el corto, medio y largo plazo, el esfuerzo titánico que Madrid tiene que abordar y que debería ser una oportunidad para valorar el potencial de la capital de España como ciudad comprometida con la supervivencia del planeta.

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Fuente: El Pais

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