Ciencia

Hallada “una parrilla de salida” del cáncer más letal | Ciencia


De izquierda a derecha, Irene Millán, Isidoro Cobo, Paco Real e Irene Felipe Inma Flores | Vídeo: Paula Casado

Si la vida es un paseo por la selva, el cáncer de páncreas es un tigre. Es extremadamente sigiloso y, cuando uno se da cuenta de su presencia, suele ser demasiado tarde. Mientras la supervivencia al cáncer aumenta en todo el mundo —siendo altísima en España en tumores de mama (85%), de próstata (90%) y en melanomas (87%)— el zarpazo al páncreas suele ser letal. Menos del 5% de los pacientes sobrevive al tumor pancreático más habitual, el adenocarcinoma ductal.

Paco Real, nacido en Barcelona en 1957, es un cazador de tigres. Su equipo del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), en Madrid, busca señales que alerten de la llegada de este enemigo invisible. “El 80% de los pacientes se diagnostican cuando la enfermedad está ya muy avanzada”, explica. “Por tanto, solo el 20% se puede tratar con cirugía. Y, por otra parte, es un tumor que responde pobremente al tratamiento”, lamenta el investigador.

Menos del 5% de los pacientes sobrevive al tumor pancreático más habitual, el adenocarcinoma ductal

Un equipo internacional capitaneado por Real acaba de descubrir en ratones “la parrilla de salida” del cáncer de páncreas: un estado preinflamatorio de este órgano con forma de pera alargada, ubicado entre el estómago y la columna vertebral. El hallazgo, publicado hoy en la revista Nature, podría servir en un futuro todavía lejano para “identificar a personas que tienen un mayor riesgo de desarrollar un cáncer de páncreas, para diagnosticarlas antes”, según Real.

“La inflamación es un arma de doble filo. Es un mecanismo protector que se ha seleccionado durante la evolución para responder a agresiones externas. Pero, cuando la inflamación persiste, tiene un efecto negativo sobre la salud y puede favorecer el desarrollo de tumores”, señala el oncólogo.

Su nuevo estudio revela que la inflamación no es una respuesta defensiva que empieza de cero ante un ataque, sino una herramienta que está siempre al ralentí en los tejidos sanos del páncreas, por si tiene que actuar. Para Real, es “un cambio de paradigma”. El interruptor de la inflamación es un gen, el NR5A2, implicado en la actividad normal del páncreas, pero que al mismo tiempo reprime los fenómenos inflamatorios.

“Ahora se puede pensar en una terapia preventiva”, opina la oncóloga italiana Paola Martinelli

“Es un estado de preinflamación genética”, describe Isidoro Cobo (Cádiz, 1987), investigador del CNIO y primer firmante del estudio. “El patólogo puede ver un páncreas normal, cuando no es normal”, alerta. En ratones, cuando hay niveles normales de la proteína NR5A2, codificada por el gen, no hay inflamación. Pero, cuando los niveles de NR5A2 descienden, se activan los programas inflamatorios y aumenta el riesgo de desarrollar cáncer de páncreas. Además, se ha observado que las personas con determinadas variantes de este gen son más propensas a sufrir un tumor pancreático.

El patólogo Michael Karin, de la Universidad de California en San Diego (EE UU), aplaude el nuevo estudio, “importante e innovador”, en el que no ha participado. Sin embargo, subraya que el trabajo todavía “no nos dice cómo prevenir o tratar el cáncer pancreático”, aunque sí confirma que el tumor “es muy dependiente de lesiones crónicas”.

La oncóloga italiana Paola Martinelli, investigadora de la Universidad Médica de Viena y coautora del trabajo, es más optimista: “Una vez que se hayan identificado pacientes con la mutación del gen NR5A2, quizás podrían recibir un tratamiento con antiinflamatorios para disminuir el riesgo de cáncer. Ahora se puede pensar en una terapia preventiva”.




Fuente: El país

Comentar

Click here to post a comment

injerto
injerto