«Si seguimos consumiendo al ritmo actual, en el año 2030 necesitaremos tener tres planetas y, como no podemos fabricar dos más, creemos que es necesario reducir el consumo de una vez», declara por teléfono en plena protesta Celia Ojeda, portavoz de Greenpeace España, que ha elegido la Gran Vía de Madrid «para denunciar el hiperconsumismo hoy, en el black friday«. En la gran arteria de la capital, la organización ecologista ha lanzado una acción con dos frentes para boicotear la feria loca de las compras, en la que participan unos 30 activistas en distintos grupos.

Por un lado, siete activistas se han encaramado a primera hora de la mañana a un edificio en obras aprovechando el andamio. Tras dos horas y con problemas por el viento, han desplegado, sobre la lona publicitaria que lo cubre, una pancarta amarilla «de 180 metros cuadrados» contra el consumismo exacerbado de días como este en el que, denuncian, aumenta el cambio climático. En negro, está escrito el lema «consumismo = crisis climática».

La acción ha tenido un segundo escenario. Vestidos con monos rojos, una veintena de activistas se ha plantado por parejas en franquicias como Mango, Nike, H&M, El Corte Inglés y FNAC para ocupar sus escaparates. «Han entrado y se han anclado a los escaparates para denunciar que este día produce un gran impacto en el medio ambiente», continúa la portavoz, que explica que «son de sobra conocidos los impactos en el medio ambiente de las energías, de los combustibles fósiles, de los incendios y de la agricultura, pero que a veces no se cae en la cuenta de los estragos que causa el consumismo».

Ojeda recuerda que la semana pasada «la Agencia Europea de Medio Ambiente publicó un informe que dice que el consumo de textil de los europeos fue la quinta industria generadora de gases de efecto invernadero del continente, lo que implica que cada europeo generó más de 600 de CO2 solo en ropa». Ojeda recuerda que en el black friday se devora, sobre todo, ropa y tecnología. 

Greenpeace denuncia que la mayoría de las compras son online, lo que implica materias primas y energía para elaborar los productos, lo que genera pérdida de biodiversidad, transporte, es decir, más emisiones, y embalaje, «plásticos o envases de un solo uso que acaban sin reciclar o mal gestionado». En tiendas como Mango, la primera en la que han entrado, han llamado a la policía, que ha identificado a los activistas y los ha invitado a marcharse. «En El Corte Inglés nos han tapado con una lona la pancarta», comenta Ojeda.

Su mensaje va dirigido a «los políticos, las empresas y a las personas». Apelan a la conciencia de la gente, «que tiene mucho que cambiar», pero piden a los gobiernos que fomenten «alternativas» y pongan «límites a las empresas que promueven» el furor consumista, porque la gente «por sí sola no puede hacerlo todo».

Por eso han elegido la Gran Vía, para que las personas que van a comprar «sientan la responsabilidad, porque el planeta es de todos y necesitamos llegar a emisiones cero en 2040». «El aumento de la temperatura y sus consecuencias ya son muy evidentes», se lamenta. «Y mientras denunciamos que el hiperconsumismo ahoga el planeta, la gente hace cola para entrar en Primark», subrayan la paradoja los miembros de la organización ecologista en un hilo de Twitter:

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Fuente: El Pais

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